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PARA EDUCADORES DE SEMINARIOS

TAMBIÉN POESÍA

Oh tú, Dios Vecino, si en la larga noche
te llamo más de una vez con recios golpes,
es porque apenas te siento respirar,
y porque sé que estás tú solo en la sala.
Y si algo necesitas nadie está ahí
para acercarte el vaso que a tientas buscas.
Yo escucho. hazme una pequeña señal.
Muy cerca estoy de ti.
EL DESAFÍO EVANGELIZADOR DEL MUNDO INFORMÁTICO
