PRESUPUESTOS TEOLÓGICOS Y ECLESIOLÓGICOS

EN LA PASTORAL VOCACIONAL

 

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  2. Y para podernos situar en esta perspectiva, hemos de estar muy convencidos de que la pastoral vocacional nunca la debemos afrontar como un compartimento estanco en la realidad global de la Iglesia, por muy bien que hayamos podido estructurarla. Aquí ni vale el evangelizador francotirador ni vale la parcela francotiradora. Dado que ahora tenemos problemas con la promoción de vocaciones vamos a ver cómo resolvemos el problema vocacional por sí mismo. Corremos el riesgo del efecto bumerán. Podríamos y podemos ir dando soluciones, ciertamente, sobre todo en lo referente a posibles estrategias de pastoral juvenil-vocacional, pero quedarnos ahí sería una solución más bien provisional y creo que muy de emergencia, aunque a lo mejor y en principio tenga que ser así o conformarnos con que tenga que ser así hasta que podamos ver con más claridad y horizonte.
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  4. Aunque nunca con pretensiones exclusivistas, creo que, desde la línea eclesiológica actual, ha de ser objetivo prioritario en nuestra PV el que poco a poco todos los agentes pastorales vayan sensibilizándose, tomando conciencia y lleguen a expresar claramente la necesidad del ministerio presbiteral en la Iglesia (ahora no es el momento de explicitar o de cuestionar algunos contenidos de ese ministerio, sobre el cual empiezan a aparecer buenos estudios bíblicos y el proceso de su configuración en la Iglesia primitiva). Creo que ya ha llegado el momento de tomarnos mucho más en serio este desafío porque es constituyente. Si es cierto que la necesidad de vocaciones sacerdotales parece apremiar en este momento, sobre todo en algunos lugares, esto al menos tendría que llevarnos a todos a hacer ver y a expresar responsable y taxativamente la necesidad de una jerarquización de las tareas pastorales. Quizá sea por aquí por donde tengamos que empezar en el compromiso diocesano o institucional de la PV: ser conciencia de y concienciar sobre esta realidad.
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    2. Con todo lo que he dicho hasta ahora, ¿qué indicativos podríamos señalar para nuestra PV?
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    2. Y desde aquí hemos de plantear la realidad vocacional en el contexto de la cultura actual. Si bien es verdad que en el seguimiento de Jesús ha de existir siempre "un contenido y un estilo de choque", también es verdad que no podemos saltar por encima de nuestro anidamiento cultural. Es verdad que hay manifestaciones culturales que podríamos calificar, tal vez ingenuamente, de efímeras (pensemos en la condición posmoderna), pero siempre dejan su poso y sus cicatrices que hace que el hombre vaya cambiando en su urdimbre y configuración humana y religiosa (por cierto, veo muy difícil una PV hoy sin un conocimiento serio y sistemático de lo que ha supuesto y supone la posmodernidad para nuestra pastoral vocacional) . No surgirán vocaciones que vean que tienen que servir al hombre que ya no existe, si es que se puede decir esto (lo digo nada más que en una forma ponderativa). Primero porque así difícilmente puede existir ninguna seducción vocacional y, segundo, porque uno pone en juego su vida por algo que merece la pena y que está ahí delante como realmente es. La afirmación de que el hombre siempre será hombre, con toda la verdad que pueda encerrar, y la afirmación de que uno sencillamente se siente seducido por Dios, me parece que puede sonar a una eventual evasiva en línea vocacional.
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    4. Y desde estos cauces hemos de recuperar mucho más empuje esperanzador en nuestra PV. Hemos de pensar que a nivel humano y eclesial, sin hacer nunca dicotomías, sencillamente estamos en lo que podríamos llamar crisis de crecimiento. Y digo crisis de crecimiento porque creo que hay signos palpables que van apuntando hacia un futuro más espléndido. Cada vez estoy más convencido de lo que ya hace muchos años decía T. de Chardin: el futuro de la humanidad es la conciencia de Dios. Y por ahí creo que se van dando los pasos y despuntando signos de preñada esperanza: pensad, p.e., en los decantamientos actuales de una buena parte de la ciencia, pensad en la psicología transpersonal con toda su carga religiosa y "el modelo antropológico global" (Ken Wilber, Un Dios sociable, Kairós 1988)que se va fraguando, pensad en las nuevas líneas de la sociología basada en necesidades muy básicas del hombre (Erzensberger), pensad en las concepciones holísticas del mundo con su carga de interreligiosidad, pensad en los pasos que se están dando en la eclesiología ecuménica hacia una fraternidad mundial centrada sobre la vida en toda su pluralidad, pensad en el esfuerzo y en la acción de tantas ONGs y de tantos voluntariados con sus signos del Reino, pensad en el cambio que la ecología está apuntando desde una justicia social a un compromiso cósmico, pensad en la "nueva inocencia" del hombre de la que nos habla bellamente Panikkar en el cruce cultural de oriente y occidente, pensad en el buen y de gran nivel trabajo de nuestros hermanos de Roma en los ciclos de conferencias "Fe y cultura". Por ejemplo, los de este año bajo el tema "Rumor de Dios" (García Baró, Eugenio Trías, Gianni Vattimo)..., y esto está ahí por mucho que ahora vayan apareciendo las diversas refriegas y escaramuzas de las levedades del ser en su diversidad de expresiones, sobre todo en el mundo juvenil. Es un camino que no se puede pasar por alto. Y lo que sí es verdad es que estos nuevos pasos llevan consigo un precio y nos van apuntando el hacia dónde. El precio de nuevas responsabilidades. Y una PV tendrá que intuir, descubrir, asumir e intentar expresar esas nuevas responsabilidades. Y no os extrañe que diga todo esto. Lo digo porque también creo que entra de lleno en la comprensión teológica y eclesiológica. Las concepciones teológicas y eclesiológicas no son asépticas en sí mismas. De otro modo la PV puede caer en una ilusión óptica de su propia comprensión de la vocación. Así lo veo incluso en muchas de nuestras aportaciones vocacionales y en planteamientos vocacionales simbólicos demasiado "regionalizados" y esta palabra no la entiendo en sentido territorial: programa del Congreso de PV de los Rogacionistas del próximo verano en Brasil. El seguimiento de Jesús siempre estará situado.
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    6. Y podemos preguntarnos, siempre con mucha cautela: ¿y por dónde parece que van apuntando las nuevas responsabilidades?