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Glorioso san Pedro de Alcántara, maestro de oración, pobre, humilde y penitente: Al celebrar el V centenario de tu nacimiento, intercede por la Iglesia que, en la proximidad del gran Jubileo del año 2000, quiere renovarse para emprender, rejuvenecida y vigorosa, la travesía del tercer milenio. Tú, que desde tu juventud te entregaste incondicionalmente a Jesucristo, enséñanos a seguirle como nuestro único Redentor, camino, verdad y vida. Que, fieles a nuestro bautismo, nos esforcemos en ser hombres nuevos, de fe viva, iluminada y comprometida; que, imitando tu ejemplo, sigan floreciendo en nuestra Iglesia las vocaciones de especial consagración. Tú, que viviste poseído por el Espíritu santo, Señor y dador de vida, haz que nos sintamos miembros vivos de nuestra Iglesia, que quiere crecer en comunión y corresponsabilidad para testimoniar ante el mundo la novedad del evangelio, la esperanza que no defrauda. Tú, que viviste obediente al Padre, rico en misericordia, ayúdanos a entrar por el camino de la verdadera conversión, a tener entrañas de misericordia ante todo sufrimiento humano y a trabajar incansablemente para que en todo hombre resplandezca la imagen del Hijo del hombre. Tú, que fuiste guía de santos, intercede por nuestro obispo, por nuestros presbíteros y diáconos, para que en su vida y en su acción reflejen el rostro del Buen Pastor. |
Tú, que fuiste reformador de la Orden franciscana, ayuda a todos los miembros de los Institutos de vida consagrada para que, viviendo en radicalidad su bautismo, sean testigos alegres de los bienes definitivos y se entreguen a fondo perdido a sus hermanos los hombres, manifestando así que viven lo que esperan, que esperan lo que viven. Tú, que iniciaste en el camino de la perfección a tantos cristianos laicos, hombres y mujeres, sigue mostrándoles hoy el camino de la santidad laical para que, fieles a su fe y a su condición secular, den razón de su esperanza y trabajen en medio de las realidades temporales para implantar la justicia del reino de Dios. Glorioso san Pedro de Alcántara, que hiciste de tu vida un canto de alabanza a la Santísima Trinidad, haz que, bajo tu guía y patrocinio, nuestra vida sea un permanente servicio de alabanza al Padre, al Hijo y al Espíritu santo. Amén.
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