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POSMODERNISMO Y CRISTIANISMO
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Visión posmoderna de la realidad y de la verdad
Breve historia del posmodernismo
El modernismo ha decepcionado a muchos debido a las dos guerras mundiales, a los problemas del medio ambiente y, más todavía, al hecho de que el deseo del hombre por un significado último no se ha cumplido con el progreso de la ciencia, de la tecnología y del crecimiento económico. El hecho es que el modernismo ha sido inadecuado y cada vez menos significativo, sin que por ello pasemos por alto sus méritos.
Antes de describir la historia del posmodernismo, necesitamos clarificar los términos "posmoderno", "posmodernismo" y "posmodernidad". Como señalábamos al inicio del curso, "posmoderno" lo referiremos a un período de tiempo caracterizado por muchos fenómenos sociales y culturales, llamados "posmodernidad", que son principalmente causados por la ideología o visión del mundo llamada "posmodernismo". Dicho de otro modo, "posmodernismo" es la causa y "posmodernidad" el efecto.
Sin embargo, estas definiciones puede que no sean aceptadas por muchos autores "posmodernos". Por ejemplo, algunos definen "posmodernidad" como el modo de reproducción material de la sociedad que ha superado el período de la modernidad y "posmodernismo" como el modo de reproducción cultural de aquel período social-histórico. De manera parecida, Piercy define la "posmodernidad" como un aviso para la sociedad contemporánea ante el grado de organización tecnológica y económica que ha alcanzado y "posmodernismo" como un "estilo" en las artes y en la cultura obligado a un pastiche irónico y paródico así como a un sentido de la historia que la ve menos como un relato de progresión lineal y triunfante y más como un relato de ciclos recurrentes. Dicho de otra forma, "posmodernismo" hace referencia a algo cultural, visto en las actividades culturales, es decir, en las artes, mientras que "posmodernidad" hace referencia a una formación o condición social.
Sin embargo, el término "posmodernismo" sigue siendo confuso incluso si uno ha establecido claramente que se refiere a la causa de ambos: los fenómenos sociales y culturales, o a la causa y al efecto solamente en la cultura. Por ejemplo, considerado como un fenómeno cultural, puede significar diferentes cosas para diferentes gentes en diferentes períodos de tiempo y diferentes actividades culturales. De hecho, la definición de posmodernismo ha ido cambiando desde su inicio. Como ha sido sugerido por Bertens, el posmodernismo se mueve desde sus orígenes crítico-literarios en los años 50 a un nivel de conceptualización global en los 80. Por esta razón, aunque muchos asocian el posmodernismo con los posestructuralistas franceses ( o deconstruccionismo) tales como Derrida y Foucault, algunos insisten en la distinción entre posmodernismo y posestructuralismo ( o deconstruccionismo), debido al hecho de que el posmodernismo tiene sus origenes en América en los años 50.
Según Bertens, en los últimos años de los 50, el ñosmodernismo hacía referencia a un conjunto de estrategias artísticas antimodernas. Puede ser o bien una radicalización del momento autorreflexivo dentro del modernismo, un dar la espalda a la narrativa y a la representación, o bien un vuelta explícita a la narrativa y a la representación o bien puede ser ambas cosas, dependiendo de la disciplina artística (es decir, pintura, arquitectura, criticismo literario, fotografía....). Lo único común compartido por diferentes disciplinas fue el intento de trascender lo que ellas ven como limitaciones del modernismo autoimpuestas.
En los 60, el posmodernismo ganó terreno en América. Conectó con la contracultura de los 60 o la "nueva sensibilidad" de la vanguardia social y artística de los 60. La sensibilidad es ecléctica y radicalmente democrática. La orientación fue política y antimodernista.
La combinación del posmodernismo originalmente americano con el posestructuralismo francés tuvo lugar lugar en los 70. Alguno sugiere que esta combinación estuvo marcada por el libro La condition posmoderne de Lyotard, publicado en 1979, porque él como un posestructuralista francés adoptó el término "posmoderno" en su libro. Bertens sugiere que pueden distinguirse dos momentos dentro del posmodernismo posestructuralista. A finales de los 70, Barthes y Derrida, dos prominentes figuras francesas del círculo lingüístico, atacaron las nociones fundacionalistas del lenguaje y de la representación. "La muerte del autor" de Barthes y el ataque de Derrida a la representación en sí misma como un acto político carcateriza el primer momento.
En los 80, Foucault desarrolló el segundo momento que asume una realidad de la textualidad y de los signos, de la representación que no representan. Hace hincapié en la intervención de los poderes porque se acepta que el conocimiento y el lenguaje son sencillamente algo inseparable del poder. Mientras que el primer momento expresa la muerte de la representación pero ignora la cuestión del autor (es decir, ¿de qué historia se trata? ¿en nombre de quién? ¿con qué fin?), el segundo momento va más allá , centrándose en la cuestión de la subjetividad y del autor, cuestionando a las instituciones que corroboran los discursos, y trabajando contra la hegemonía de cualquier sistema. Este segundo momento tiene una influencia democratizadora de gran alcance dentro de las instituciones culturales y en las humanidades en general. En resumen, puede decirse que la visión del mundo posmoderna incorpora muchas posiciones posestructuralistas, aunque no puede identificarse con ninguna de ellas, ya que las trasciende en su orientación abiertamente política. Hablando estrictamente, no tiene sentido presentar a Derrida, Barthes, Foucault y otros posestructuralistas como teóricos del posmodernismo , ya que ellos no han tratado de definir ni de teorizar sobre lo posmoderno. De hecho, muchos de ellos apenas han usado el término "posmoderno" en sus teorías. Quizá una excepción sea Lyotard, el único posestructuralista que ha jugado un papel principal en teorizar sobre lo posmoderno. Sin embargo, el impacto de estos posestructuralistas en la redefinición del posmodernismo es significativo. A nivel teórico, las prácticas posestructuralistas aparecieron en todas las humanidades a finales de los 70, primero en el campo del criticismo literario y luego, a lo largo de los 80, se han filtrado y han afectado a un gran número de disciplinas, en las cuales sus premisas intelectuales son normal y simplemente llamadas posmodernas o posmodernistas. Debido a esto, en este pequeño curso no intentaremos distinguir entre posestructuralismo (o deconstruccionismo) y posmodernismo. De ahora en adelante presentaremos el deconstruccionismo como la base filosófica de la visión del mundo posmoderna.
Estructuralismo
Para entender mejor el posestructuralismo, será una buena ayuda hacer una breve descripción del estructuralismo. El estructuralismo a menudo se asocia con autores como Culler, Saussure, Levi-Strauss. De hecho tiene algunas semejanzas con la filosofía de Nietzsche y Kant.
Posestructuralismo
Posestructuralismo es una visión del lenguaje o un método crítico asociado con los deconstruccionistas franceses tales como Derrida, Barthes, Lacan, Foucault, Lyotard, etc.
Antifundacionalismo y relativismo
Las consecuencias directas de la visión posestructuralista de la verdad y realidad como una construcción social son el antifundacionalismo y el relativismo.
El fundacionalismo se define como la idea de que el conocimiento es el reflejo de la verdad y que nosotros podemos decubrir una fundación estable en Dios, en la Historia, en la Razón. En el esquema posestructuralista, todo significado, verdad o realidad es sólo una construcción social. No existe ninguna fundamentación objetiva universal en la que pueda descubrirse la verdad. La visión del mundo moderna de que existe una estructura y un orden en los que basamos nuestra investigación científica es sólo una supuesta pretensión y de hecho un instrumento político para dominar a la gente y a la naturaleza. Por tanto, deberíamos destruir todas las fundamentaciones llamadas objetivas, es decir, debe existir un antifundacionalismo.
Dado que no existe un fundamento objetivo para conocer la verdad, ninguna verdad puede pretender ser absoluta. Algunas proposiciones pueden ser verdaderas para uno en tanto en cuanto favorecen su interés político, pero puede que no sean verdaderas para mí ya que yo puedo tener un interés político distinto. Toda verdad es relativa. De ahí su característica de relativismo.
Consecuencias
Deconstruccionismo, antifundacionalismo y relativismo no son sólo discursos filosóficos. Han penetrado profundamente en nuestra vida diaria. Aquí señalo algunos ejemplos de la posmodernidad como consecuencia de esta visión deconstruccionista de la verdad y de la realidad.
Mentalidad
Si toda verdad es relativa, nosotros no tenemos derecho a imponer a otros lo que creemos. No podemos decir que puntos de vista distintos de los nuestros están equivocados. La tolerancia es la suprema virtud en el mundo posmoderno. No debería hacerse ningún juicio.
Desorientación
Como señalábamos más arriba, nuestros pensamientos y acciones están muy relacionados y guiados por nuestras visiones del mundo. Pero, ¿puede una visión del mundo elegida arbitrariamente funcionar con normalidad? Sabiendo conscientemente que son nuestras visiones del mundo son elegidas arbitrariamente, muy probablemente nos inducirán a un sentido de desorientación.
Hiperrealidad
Aunque la realidad es sólo una construcción social, un yo desorientado todavía trata de construir su propia realidad, esperando escapar del sentido de desorientación. Nuestra información avanzada y las tecnologías del computer pueden ayudarnos a construir una hiperrealidad, que puede ser incluso mejor que lo real (p.e. la realidad virtual).
Por desgracia y paradójicamente, el mundo simulado de la hiperrealidad realzada por la imagen nos distancia de la realidad, en lugar de intensificar nuestra experiencia de la realidad. Es importante notar que aunque la edad posmoderna rechaza el ideal cartesiano presente en el mundo moderno( es decir, el mundo externo existe objetivamente y puede ser investigado objetivamente), irónicamente intensifica otro aspecto del modernismo: la autonomía humana, la creencia de que el ser humano puede hacer lo que él quiera, incluso crea la realidad para él mismo.
Las religiones como productos comerciales
En el mundo posmoderno, no se construye y se nos ofrece una única realidad. Es una cultura carnavalesca o de cable. Incluso las tradiciones religiosas, que por regla general se imponían de una forma autoritaria, ahora entran en la dinámica de mercado. Las tradiciones religiosas se convierten en productos comerciales.
Religiones sin verdad
Tanto en las épocas premodernas y modernas, la religión abarcaba creencias sobre lo que se tenía como real. Hoy no se ve la religión como un conjunto de creencias acerca de lo real y de lo que no es real. Más bien se ve la religión como una preferencia, como una elección. Creemos en lo que nos gusta. El entendimiento cede su lugar a la voluntad y a la experiencia espiritual.
Antiintelectualismo
Si no hay absolutos y todas las cosas sólo son perspectivas, no hay base para argumentar con otros de lo que no es verdad y de lo que no lo es. Dejemos todas las discusiones intelectuales y centrémonos en nuestros sentimientos subjetivos y en nuestro bienestar espiritual.
Educación
Los estudiantes van a clase sólo para aprender a pensar, pocos o ninguno creen que pueden aprender verdades. Los profesores exponen a los estudiantes diferentes puntos de vista sobre un problema pero nunca los alientan a tomar en serio alguna de las visiones porque todas son relativas
Conclusiones
Mundo o realidad: este mundo o realidad es sólo unos conceptos mentales originados en nuestra mente, es decir, construidos por nosotros o por la sociedad
Verdad y significado: no existe una verdad absoluta universal. Tanto la verdad como el significado son también construcción social
Cuestiones
Si toda verdad es construida, ¿qué pensar acerca de la visión deconstruc-cionista en sí misma? ¿Es también construida? ¿Es opresiva igualmente? ¿Es la visión posmoderna del mundo como una construcción social compatible con la visión del mundo cristiana? (Leed Génesis 1)
Si los significados de las palabras y verdades son construidos y son parte de un sistema lingüístico autocontrolado, ¿es posible encontrar algunas palabras y alguna verdad que existan fuera de este sistema? (Leed Jn 1)
Visión posmoderna del yo
Hemos visto ya la visión posmoderna de la realidad y de la verdad cuando nos hacíamos la primera pregunta de la visión del mundo: "¿dónde estamos?". Teniendo como base el deconstruccionismo (o posestruc-turalismo), el posmodernismo ve la verdad y la realidad como construcción humana o osicial. Tal concepción de la verdad inevitablemente conduce a un antifundacionalismo que establece que no tenemos ningún acceso a una fundamentación objetiva y universal por la que pueda conocerse la verdad. Otra consecuencia lógica del deconstruccionismo es el relativismo. Dado que la verdad y el significado son construcción social y puramente subjetiva, la verdad es algo relativo y no algo absoluto. Esta visión de la verdad ciertamente indica la renuncia a la creencia moderna en la verdad objetiva en este universo. Desmantela pues la razón de la modernidad.
Ahora discutiremos otro aspecto del posmodernismo, a saber, la realidad de "un yo descentrado". Dicho de otra forma, preguntamos al posmodernismo la segunda cuestión de la visión del mundo: 2¿quiénes somos nosotros?". Al responder a esta pregunta, podremos entender cómo el posmodernismo ve la naturaleza del hombre. Veremos que la respuesta a esta pregunta está muy determinada por la respuesta a la primera cuestión de la visión del mundo: "¿dónde estamos?".
En primer lugar, describiremos la visión moderna del yo y luego la contrastaremos con la visión posmoderna del yo. Por último, pondremos algunos ejemplos en la vida de cada día que son consecuencias de la visión posmoderna del yo.
Visión moderna del yo
Como hemos visto anteriormente, el hombre moderno se convierte en ley para sí mismo (homo autonomous). El hombre con su capacidad racional puede conocer por la ciencia las leyes y el orden de la naturaleza. Todavía más, el hombre puede por la tecnología controlar y explotar la naturaleza. Y más importante todavía, el hombre moderno incluso cree que a través del progreso económico y la reforma social se aproxima a la utopía. En resumidas cuentas, el hombre determina su propio destino y se convierte en el centro y señor de este mundo. Señalo a continuación algunas consecuencias de esta visión del mundo:
Democracia liberal
Dado que todo hombre tiene su capacidad racional para juzgar con independencia, todos tienen derecho en la sociedad a participar en el proceso de toma de decisiones.
Explotación de la naturaleza
Si el hombre es el centro y señor del mundo, el hombre tiene todo derecho a explotar la naturaleza según quiera. Los avances científicos y tecnológicos o el progreso económico son las prioridades supremas a expensas del medio natural.
Conquista del oeste
Tal visión del yo por encima de cualquier otra cosa, conduce inevitablemente a un ego centrado en sí mismo que no sólo explota la naturaleza sino que también manipula a su propia gente. La violencia es el resultado natural. Dos guerras mundiales destruyen por completo el sueño de utopía del hombre moderno.
Un yo deshumanizado
En un sistema económico, el valor del hombre queda determinado por el tipo de capacidades que posee. Dicho de otra forma, el valor de un hombre está muy relacionado con su poder de adquisición. El énfasis materialista ignora las necesidades intelectuales y espirituales del hombre. Al final, el hombre moderno que comienza manipulando a los otros, se deshumaniza y es manipulado por el sistema que él crea.
Visión posmoderna del yo
Tanto la realidad de una evidencia objetiva, p.e. las guerras mundiales, la crisis ambiental.., como la experiencia subjetiva, p.e. el deseo de sentido que no ha sido colmado, apuntan a las carencias de la visión moderna del yo y a la urgencia y necesidad de una nueva comprensión del hombre o del yo (visión posmoderna)
La visión posmoderna del yo aparece como una consecuencia natural de su visión de la realidad y de la verdad. Lo mismo que la verdad y la realidad, el yo moderno es también una construcción social. El problema del yo moderno no es que sea una construcción sino que reclama que es la única válida. Para un posmodernista no existe una naturaleza dada o esencial del hombre o del yo. El hombre construye su propio yo. Es el hombre quien equivocadamente se sitúa en el centro del mundo. Es el hombre quien ingenuamente cree que él es el señor de este mundo. La realidad que ha llegado a construirse el hombre moderno es opresiva y violenta. Por tanto, un hombre posmoderno debería deconstruir el yo moderno. El posmodernismo desmantela el humanismo de la modernidad. Los modernistas son activistas, optimistas y confían en sí mismos. Los posmodernistas son pasivos, cínicos e inseguros.
Un posmodernista da la bienvenida a la idea de un yo "descentrado", porque de esta manera uno puede ser lo que quiera ser. No hay necesidad de asumir un yo fijo y determinado. La palabra clave en este contexto es pluralismo. Cada uno debería estar en un proceso de construirse y deconstruirse a sí mismo. Dicho de otro modo, el yo se convierte en un tipo carnavalesco de costumbres y funciones. Somos todos unos "jugadores de un papel".
Consecuencias
Hipermoderno
Lo mismo que en la hiperrealidad, aquí vemos otra contradicción en el posmodernismo. Si cada uno continuamente construye y deconstruye su yo, los servicios que facilitan la reconstrucción se convierten en grandes negocios. Existen muchos ejemplos y cada d´ñia más de servicios que abastecen al yo reconstruible sin un núcleo estable. De este modo, vamos adquiriendo nuestro yo a través de una posesión material que simboliza un estilo y un status. Como la religión se convierte en un artículo comercial más en el mundo posmoderno, el yo también se convierte en algo que podemos comprar. Aquí la contradicción es que el posmodernismo, que se supone que condena la opresión que ejerce el sistema económico, irónicamente se convierte en el usuario principal del sistema. Nos hacemos todavía más materialistas (aunque sea por una razón) que en la época moderna.
El estilo, mucho más importante que lo substancial
Las películas, los culebrones, los musicales de TV (MTV, por ejemplo) tienen su fuerza, su enganche seductor en la imagen y en los estados emocionales que suscitan. De ahí que el yo adquirido desde los media sea un yo sin substancia. Lo que importa es el estilo. Los anuncios de TV venden el estilo del producto más bien que la substancia y calidad del producto. En un mundo posmoderno, lo que hace a una persona "ser interesante" es el estilo y no las virtudes o el carácter que posee.
Sin identidad real
Quizá el problema del yo posmoderno no es que no tengamos nada que nos identifique, sino que tenemos demasiadas identidades (o lo que se llama saturación social) para asumirlas. Todos acabamos por mo tener una identidad real. Un yo descentrado es un yo inestable sin una identidad real. Un cristiano practicante puede ser un director de oficina sin consideración por sus trabajadores. Actuamos de manera diferente cuando estamos en la iglesia, en casa o en la oficina. Hablamos diferentes lenguajes en diferentes lugares. Después de todo, los lenguajes son juegos lingüísticos. Por desgracia, los conflictos entre identidades conducirán eventualmente a una desorientación ideológica.
Falta de compromiso
Una persona sin una identidad real apenas puede comprender quién es en realidad. Una persona sin una autocomprensión apenas puede comprometerse en algo. En el mundo posmoderno no hay un compromiso en las relaciones. Somos una generación sin sueños.
Identidad de grupo y segmentación
Ahora las personas encuentran sus identidades, no tanto en ellas mismas, ni en sus familias, ni en sus comunidades o nación, sino en los grupos a los que pertenecen. Las personas se llaman a sí mismas feministas, homosexuales, ecologistas, etc. Sin compartir una filosofía o un lenguaje comunes, grupos con intereses diferentes no son capaces de comunicarse ni de buscar soluciones con los otros, y los grupos se convierten en refugios temporales hostiles. La sociedad está segmentada.
Medioambientalismo
Los modernistas valoran lo humano por encima de la naturaleza, los posmodernistas exaltan la naturaleza a expensas de lo humano. Algunos extremismos medioambientales declaran incluso que los seres humanos no son mejores que otras especies. Un niño no es innatamente mejor que un animal. De hecho, la nueva vida humana es un problema demográfico y económico. El aborto es perfectamente aceptado.
Conclusiones
No existe una naturaleza esencial del yo. El yo es simplemente una construcción social. Podemos ser aquello que nosotros queramos ser, a través del proceso de construir y deconstruir el yo.
Cuestiones
¿Es la visión moderna del yo o del hombre compatible con la visión cristiana? (Leed Gén 1, 26-2,15).
El posmodernismo reacciona contra el modernismo negando el "yo", ¿a qué clase de yo se refieren los posmodernistas? ¿Debería el cristiano objetar esta negación? (Leed Rom 6, 6-8).
La visión posmoderna del yo como "el que simplemente juega un papel, una función" inevitablemente conduce a la hipocresía. ¿Qué dice la Biblia sobre esto? (Leed Mt 23)
¿Por qué clase de yo aboga la Biblia? (Leed Rom 6; Col 3, 9-10)
El posmodernismo promueve la diversidad a expensas de la unidad (p.e. la segmentación). ¿Qué decir del cristianismo en este aspecto? (Leed 1Cor 12)
(continuará)