Apoyar económicamente a la oposición en Cuba

 
 

Enrique Avila Ventura.

Estocolmo.

Todos conocemos cuál es la situación del disidente cubano, quien a diario pasa un sin fin de vicisitudes para poder continuar su labor y sobrevivir ante la fuerte presión ejercida por el régimen cubano.

También conocemos cuál es la posición del régimen hacia estas nobles personas, que luchan por la libertad de nuestra isla. Estas personas son discriminadas a diario, son en su mayoría profesionales, médicos, académicos y periodistas, que en muchos casos han sido expulsados de sus centros de trabajo por su actividad política. Muchos de ellos guardan prisión, lo que les hace la vida muy difícil de llevar en el aspecto económico.

Los disidentes y periodistas independientes cubanos nunca han pedido ayuda económica al exilio, pero creo que teniendo en cuenta la labor tan importante que éstos realizan, y en las condiciones en que viven, es absolutamente necesario -para que puedan continuar su labor que nosotros los ayudemos económicamente. El Gobierno de Fidel Castro se ha pasado 38 años mendigando limosnas a diestra y siniestra, y ha recibido ayuda económica de muchísimos países, o sea que poder económico tiene, y no podemos olvidar que también tiene el poder policial. Estas son, entre otras cosas, los mecanismos que hasta ahora lo han mantenido en el poder; junto al control de la economía, de las fuerzas armadas, y de la información.

¿Y qué ha recibido la oposición interna? Nada. Tenemos que analizar por qué Cuba fue capaz de liberarse del colonialismo español, y de las dictaduras de Machado y Batista. La oposición contaba con gran apoyo económico por parte del capital nacional, que ayudó al mismo Castro a derrocar a Batista. Sin embargo, hoy en día ese capital no existe, y la economía está controlada por el Estado. ¿Y con qué apoyo cuenta la oposición? Está claro que todos -unos más y otros menos mandamos dinero a nuestros familiares. ¿Por qué no de esta ayuda destinar un porciento a una causa justa? No quisiera hablar de sumas, pues nuestra situación como exiliados es muy variada, y cada cual manda lo que puede. Es comprensible que algunos reaccionen al leer este artículo, pero debemos hacernos conciencia, y pensar que ésta es una manera más de influir sobre el futuro de Cuba. No se trata de un favor que le estamos haciendo a estas personas; se trata de un deber nuestro como exiliados cubanos.

 

 

Este artículo fué publicado en El Heraldo Cubano no.27

El Heraldo Cubano es una publicación de Fraternidad Cubana