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Ayer con la bandera de la URSS (léase comunismo), hoy con la bandera de España (léase capitalismo).
Enrique Avila Rodríguez. En la primera quincena del mes de abril de este año visitó la isla de Cuba un nutrido grupo de empresarios españoles encabezados por el señor José María Cuevas, presidente de la C.E.O.E., los cuales realizaron este viaje con el objetivo de estudiar las posibilidades de incrementar la ya existente presencia del capital Ibérico en diferentes áreas de la vida económica de nuestra patria. En honor a los visitantes se celebró en la seda del "Palacio de la Revolución" una recepción y Castro, el anfitrión de esta actividad desbordando muestras de aduladonería que congraciara a los empresarios (capitalistas), se colocó en la solapa de su traje verde olivo de guerrillero, de marxista, de antiimperialista, un distintivo de la bandera española. Actos parecidos a estos se desarrollaron muchas veces en Cuba, durante esta treintena de años de existencia del régimen en el poder, y hemos visto pasar por esos mismos salones a muchos visitantes de la antigua URSS con los cuales Castro, el mismo anfitrión, se desvivía en dar muestras de simpatía a los invitados, como lo hace hoy en día con los españoles. Demostrando con esta actitud que no existían sólidos principios en su política, sino que estos respondían y responden a la conveniencia de su aplicación para beneficios personales. Yo me pregunto: ¿Los empresarios españoles que hoy invierten en Cuba no son iguales, a los españoles que en el año 1961 el gobierno los despojó de todas sus propiedades y negocios que tenían?. ¿Los capitales privados que se invierten hoy en Cuba, iguales a los que existían antes de 1961, no son generadores de las relaciones de explotación capitalista como lo señala la doctrina Marxista Leninista?. ¿La explotación a la cual están sometido los obreros, que trabajan en esas empresas en la actualidad, con la participación mixta del estado, no es mayor que la explotación existente en 1959?. Yo pienso: Los empresarios españoles que tenían invertido en Cuba antes del 1959, son iguales a los empresarios que hoy invierten. Todos los empresarios españoles, los de antes como los de ahora, son generadores de las relaciones de explotación capitalista, según como lo plantea la doctrina comunista. Los trabajadores de esas empresas españolas, ahora son más explotados que en el año 1959, ya que en la pasada época eran saqueados solamente por los capitalistas y ahora, son explotados por el capitalista y el estado. Según las propias concepciones Marxistas. La triste realidad es que mientras exista en Cuba el Castro-Comunismo, seguirá su política demagógica de explotación despiadada contra el pueblo, al cual se le exige cada día mayores sacrificios mientras el gobierno y la nueva nomenclatura disfrutan de los beneficios, clase oprimida que nunca ha tenido, ni tendrá, las riquezas que laboriosamente genera y siempre hasta ahora engañosamente se la han arrebatado. |