Esstocolmo 22 de Febreo de 1998

   Señor Fidel Castro:

 Ayer hasta nosotros, el exilio cubano en Suecia, llegó la alarmante noticia que su gobierno había firmado un nuevo tratado con el gobierno sueco, que por enésima vez estabas dispuesto a violar TU PROPIA LEY y recibirnos en Cuba, siento mucha curiosidad por conocer queé te ofrecen a cambio, dinero?, compotas?, o simplemente nos estás utilizando al igual que a la veintena de presos políticos que recientemente liberastes como parte de tu sucio y gastado juego político, o quizás solo desees limpiar un poco tu imagen ante el mundo.
 Quien te escribe es una exiliada de 45 años de edad, o sea, que era muy pequeña cuando tu ocupaste el poder, todo lo que alcanza mi recuerdo es engaño, miedo y represión, crecí en medio de tu gran mentira y con la idea de que lo que teníamos era lo mejor, que el comunismo era lo único que verdaderamente tenía valor y que quien opinara distinto, lo mismo dentro que fuera de la isla era un "gusano imperialista" que no merecía disfrutar de los "privilegios" que solo el comunismo podía garantizarle al pueblo que lo alabara.
 Poco a poco me fuí dando cuenta de que la realidad no era la media hora diaria de noticiero y poco a poco me convertí en opositora de ese regimen que tu encabezas, perdí el miedo que nos inculcastes y ya no escuché más tus mentiras, sino los gritos y ansias de libertad de un pueblo cansado y sin esperanzas.
 Al poco tiempo tu efectivo sistema de vigilancia y represión tuvo conocimiento de las actividades "ilícitas" que yo y mi familia estábamos llevando a cabo y nos vimos obligados a correr la misma suerte de dos millones de cubanos: nos convertimos en emigrantes.
 Ya han pasado más de tres años desde que llegué a este pais, he conocido en realidad lo que es vivir en un pais, que aunque ajeno, es sobre todo libre, yo ya sé en la práctica como funciona una democracia y que el comunismo, efectivamente, es un gran fracaso.
 A mi comandante, bórrame de tu lista, nunca más me obligarás a aplaudirte y a darte vivas en la plaza, nunca más me obligarás a pertenecer a tus organizaciones y a votar por tí como único candidato, ni a callar tantas verdades que hoy sé, porque quiero que sepas que tres años lejos de tí y de tus mentiras han hecho de mí y de mi familia personas aún más concientes de la lucha en contra de tu inhumano régimen.
 No, yo no regreso nunca más a tu gran cárcel, porque en eso es lo que has convertido la tierra que nos vió nacer, sé que nada de esto te importa, como tampoco te importa el destino de más de diez millones de cubanos, para que te importara debías poseer algo que ni siquiera conoces: conciencia. Te dice algo esta palabra? Por supuesto que no, todos los cubanos lo sabemos.
                                                                 

                                                    Hasta nunca.
                                                                      Encarnación Sintes Vera