La desigualdad social en Cuba

 
 

Miriam Ventura y Enrique Avila Rodríguez.

Tengo lo que tenía que tener es el título de una poesía escrita por el ya fallecido poeta Nicolás Guillén. En ella hace una alabanza a la eliminación de la propiedad privada de disfrute selectivo, y su rescate para la colectividad sin distinción de raza, clase social o nivel económico.

El disfrute por las masas populares de los beneficios que la naturaleza, la sociedad y el Estado ponen a su disposición, es la aspiración de cualquier ser humano, independientemente de su concepción política. La igualdad social, bandera ideológica del comunismo resaltada en esta poesía, supone su cumplimiento por el régimen cubano. Esto ha sido utilizado como propaganda para justificar el sistema.

Sin embargo, la realidad es desconocida por la mayoría de las personas, inclusive por los marxistas, porque los dirigentes cubanos se empeñan en ocultarla. En Cuba, no existe igualdad en el disfrute de las riquezas naturales e instalaciones de1 país. El Estado garantiza que sólo puedan ser disfrutadas por la clase dirigente y el personal seleccionado.

En los inicios del actual gobierno revolucionario se confiscan los hoteles, balnearios, clubes e instalaciones de asociaciones particulares, donde estaba "prohibida la entrada" a cualquier persona que no fuera miembro. Esta medida alegró a las masas más humildes del país, quienes vieron hechas realidad sus aspiraciones de poder disfrutar, sin ser discriminados, de las riquezas que con sus esfuerzos habían construido. A pesar del avance alcanzado, pronto el gobierno propició el nacimiento de una nueva clase social: "la clase dirigente".

La nueva clase, a diferencia de lo que propagandizaba, disfrutaba de forma diferencial de las riquezas naturales y sociales del país. Esta clase —también llamada Nomenklatura— está formada por ministros, vice ministros, jefes de departamentos en los ministerios, secretarios provinciales del Partido Comunista, presidentes y vice presidentes del Poder Popular, y oficiales de alta graduación del ejército y del Ministerio del Interior. Los mejores hoteles, playas, viajes en yates, pesquerías y cacerías fueron destinadas a estas personas.

Fueron destinadas, además, casas especiales en las mejores playas, que eran entregadas para el disfrute de los restantes dirigentes provinciales, y la entrega de Planes Vacacionales, con rebaja de los gastos, en hoteles y playas para militares y dirigentes de menor categoría. Los dirigentes de mayor categoría, además de las opciones nacionales, efectuaban viajes de descanso o de "trabajo" al extranjero.

Con el decursar de los años, se intenta dar un poco de prestigio a los sindicatos obreros. Se hace una distribución de las instalaciones entre ellos, incorporándose así una nueva división dentro de la clase trabajadora. Paso que viene a profundizar más la desigualdad. Así comienza un programa de "estímulos" para los trabajadores que se destacaran más en las tareas del gobierno, con planes vacacionales en las casas y hoteles que el Estado había arrebatado a los opositores cubanos, que tuvieron que viajar al exilio. Dichos planes eran, en realidad, otorgados a los dirigentes de organizaciones políticas, obreras o jefes de organismos.

En la actualidad, se hace más significativa la desigualdad social, con la aparición de nuevos hoteles e instalaciones para el disfrute exclusivo de los turistas extranjeros. Allí no se permite disfrutar a las capas populares. Sólo la Nomenklatura tiene libre acceso a estos lugares y sus gastos son pagados desde cuentas bancarias de los organismos estatales.

La poesía de Guillén debió tener otro título, pues los preceptos de igualdad, que la misma alaba, nunca se han cumplido. Las conquistas que una vez alcanzó el pueblo ya hace tiempo que se perdieron, a consecuencia de la política oficial orientada a la mantención del régimen en el poder.