Pueden ser encarcelados de nuevo los prisioneros políticos, recientemente liberados en Cuba.

Enrique Avila Rodríguez. Estocolmo.

Todas aquellas personas que tuvimos la oportunidad de ver por la TV Española el programa Docier, que se trasmitió el pasado domingo día primero de marzo, no nos puede caber ninguna duda que los presos políticos liberados en Cuba, gracias a la solicitud realizada por el Papa Juan Pablo II en su reciente visita a nuestra patria, si mantiene sus actividades y posiciones políticas en contra del gobierno, podrán ser encarcelardos de nuevo.

Hector Palacios, un histórico preso del "Partido Solidaridad Democrática" y José Angel Carrasco preso por haber colaborado en la publicación de un boletín del "Grupo Amor". Fueron los primeros presos habaneros que volvieron a sus casas después de su excarcelación. Palacio y Carrasco cumplían prisión por ser disidentes del gobierno y estaban condenados por: "Actividades contra la revolución" y "Propaganda enemiga" el primero por pertenecer a un partido que no es el gubernamental y por ende prohibido, y el segundo por colaborar en una publicación donde se denunciaba al gobierno, actividades estas prohibidas y tipificadas en el actual Código Penal de Cuba, por las cuales se le aplica largas condenas de prisión a quienes las realicen.

Mercedes Mortell, esposa de José Angel Carrasco develó sus sentimientos los cuales invaden también a todos los familiares y amigo de los presos liberados expresando en sus declaraciones a la prensa:

— Estoy contenta porque ya él está aquí en la casa, pero . . . Tengo mis dudas. Tengo mis temores. No se como van a seguir las cosas en los días posteriores. Porque si se hubiera modificado el Código Penal, en el cual uno tubiera la seguridad de que por ese mismo motivo no lo fueran a condenar y enviar de nuevo a prisión, estaría más tranquila yo. Pero así como está ahora. Por eso es lo que le digo que es muy difícil determinar que es lo que realmente se siente. Yo honestamente y no me apena decirlo. Siento el temor de que lo vuelvan a llevar a prisión.

La reinsersión social de la población penitenciaria como lo pidió el Papa Juan Pablo II, es imposible para los que estaban cumpliendo penas por delitos políticos, ya que el gobierno no va a realizar ningún cambio, como lo ha declarado en innumerables ocasiones, que le represente un peligro para su estabilidad en el poder. Además, no hay ningún deseo de aceptación a esta reincorporación de los presos, cuando precisamente para darle su libertad el gobierno le exigía la condición, de que tenían que abandonar el país.

No existe ninguna muestra convincente de estarse realizando cambios en Cuba hacia la democratización del país y el respeto a las libertades ciudadanas, ya que en la lista entregada por el Papa había setenta presos a los cuales no se le firmó el indulto, por considerarlos el gobierno, conflictivos y peligrosos para su subsistencia. También se tiene desconocimiento de la suerte que correrán, alguna de las personas más importantes de la disidencia, entre ellos Vladimiro Roca, economista y experto en relaciones internacionales, hijo de un histórico del comunismo en Cuba, al cual no se le ha celebrado juicio, a pesar de estar detenido hace siete meses, desconociendo los cargos por lo cual lo van a juzgar. Estos ejemplos nos dan amplias muestras de la estrategia que sigue el gobierno de Castro para engañar a la opinión pública, presentándose con gestos aparentes de buena voluntad, que tienen como objetivo fundamental el debilitamiento y neutralización de las fuerzas opositoras a su régimen.

La libertad que ofrece el gobierno, no es la libertad q ue en la misa de La Habana exigía el pueblo, ni es la libertad que pide el Papa, las cuales pudieran hacer posible la fortaleza de la convivencia pacífica del país y que:

"Todos los cubanos con amor, podamos alcanzar, la Bendición de Dios".