La libertad total no se alcanza con buenos gestos de la dictadura  

 

Enrique Avila R. y Miriam Ventura G.
Estocolmo.  

Según anunció el portavoz del ministerio de exteriores de Cuba la petición del Papa de liberar y reincertar a un grupo de presos en los que están incluidos enfermos, comunes y de opinión será atendido sin demora.
El gobierno de Castro con este buen gesto pretende engañar a la opinión pública internacional aparentando su disposición a continuar haciendo cambios en el camino hacia la libertad y democratización del país, como tanto se lo han exigido las organizaciones y gobiernos de todo el mundo, pero que él nunca ha cumplido.
Esta maniobra ha sido muchas veces puesta en práctica por el gobierno para beneficio propio pero el pueblo cubano sabe que hasta que no se cambie por completo toda la estructura del sistema imperante, los frutos que se alcancen con estos buenos gestos no van a garantizarle ni a las personas que se liberen, ni a nadie en general, que sus derechos humanos sean respetados por el régimen.
La instauración de las garantías, la modificación de la constitución, el respeto de las libertades, la participación de todas las corrientes políticas, la inserción en la vida nacional de todos los ciudadanos cubanos, incluyendo a los que se encuentran actualmente en el exilio y la celebración de elecciones libres con la supervisión de organismos internacionales, son las verdaderas medidas que hay que tomar para logar la democracia en Cuba.
Sin duda alguna vemos con gran alegría y satisfacción que las gestiones mediadoras realizadas por su Su Santidad el Papa Juan Pablo II con el gobierno de Castro en su reciente visita a Cuba, alcanzan ya los primeros frutos con la libertad para estos sufridos hermanos. Que si es cierto que las cárceles cubanas estan llenas de disidentes del gobierno y no como han tratado de ocultar a la opinión pública las autoridades. Que no son sólo estos compatriotas los que sufren en los recintos penitenciarios por tener ideas y aspiraciones diferentes a las que se empeña en dictar el gobierno, sino que nuestra patria se ha convertido en una gran carcel que sus rejas y altos muros pronto se derribarán, como los Muros de Berlín. Y que ya ha comenzado el estremecimiento de sus cimientos con la petición realizada por el pueblo habanero, en representación de todos los cubanos en la misa celebrada en la Plaza José Martí los cuales, sin miedo ante sus opresores, esclamaban con un grito salido de lo más profundo de sus corazones:
                                                                                      El Papa libre nos quiere a todos libres !