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SANTISIMO
CRISTO DE LA VIGA, NUESTRO, SEÑOR SAN SALVADOR
El
Cristo de la Viga es una obra anónima y de estilo gótico, podemos suponer que
esta imagen se talló a principios del siglo XIV, por lo que seguramente es la más
antigua de cuantas procesionan en toda Andalucía.
Este
crucificado es la imagen de Nuestro Señor San Salvador, titular del primer
tamplo jerezano. En el antiguo edificio estaba, como muchos otros crucificados,
sobre una viga. Quizás en el arco que separaba el presbiterio de la nave principal
y a la altura de las impostas, habría una viga con decoración mudéjar
atravesando de extremo a extremo “la luz del arco”. Sobre la viga, la imagen
titular presidiendo la liturgia.
Cuando
en el siglo XVIII se construyó el templo actual, la imagen titular se colocó en
un retablo que está situado en la cabecera de la nave del Evangelio. El pueblo diría
que este Cristo era el que estaba en la viga. Este es el Cristo de la Viga. Y
el recuerdo del antiguo emplazamiento se convirtió en su advocación.
Por
ahora, y gracias a las investigaciones de D. José Luis Repetto, solo se conoce
un dato: En 1807 se restauró la imagen del Cristo de la Viga. De este año es
parte del sudario y el color celes del mismo. Y no se sabe nada más.
Contemplar
la imagen tampoco ayuda mucho. La cabeza es una obra maestra de dibujo y ejecución.
Tremendamente expresiva. Los ojos, asimétricos y entreabiertos. La piel de los
pómulos, desgarrada. Sangre coagulada e hilillos que siguen manando de las
heridas que abren a cada momento las espinas de la corona. Todo esto es la
imagen del Hombre, el Cristo gótico. La anatomía del torso, y sobre todo, la de
las extremidades es más sentimental que descriptiva y acentúa su carácter de
talla medieval. El análisis de la composición del conjunto nos lleva a ver una
obra muy reposada, casi simétrica. Los brazos, horizontales, casi paralelos al
travesaño de la cruz, le dan a esta imagen una serenidad muy renacentista.