MI HISTORIA

Ya es hábito humano, brindar una explicación, aunque nadie nos pida que lo hagamos.
Por ello es que, en esta ocasión, les hago leer un preámbulo a lo que realmente importa......
Qué les puedo adelantar?......NADA!....Sencillamente le voy a aclarar que en esta oportunidad ustedes tienen acceso a los episodios que marcaron una vida de mujer (común y corriente) y que, estoicamente pongo a la luz de una  manera especial, en forma de poema.
Se preguntarán  por qué no lo hice fácil y lo narré... pero... es que toda yo soy así... complicada!...... por instantes........crudamente sincera  y sensible.
Es mi anhelo que sea un ejemplo en los   aspectos esenciales de la convivencia terrestre, ya que somos muy pocos los que nos animamos a  admitir  nuestros yerros y menos aún, los que nos largamos con  desenfado a publicarlos.
FELIZ LECTURA.............pasen.......están en vuestra casa:


 

Fray Bentos,29 de mayo de 1999.

MI VIDA EN EPISODIOS
 

NIÑEZ

Son muy vagos los recuerdos
Al querer rememorar
Lo vivido en aquel pueblo,
Que es hoy... una gran ciudad.
De chiquita me encantaba
Subirme a la horqueta aquella,
Desde la cual entonaba
Canciones... a cuál más bella!.
Es muy  difícil creer
Todo lo que sentía...
Nadie podía meter
Su opinión, allá... tan arriba.
Allí... libre como el ave,
Sólo el viento acariciaba,
Porque abajo, bien se sabe
Sola... dolida...  lloraba.
Los vecinos me escuchaban,
Me tenían en la mira...
Cuanto más fuerte cantaba,
Más profunda era la herida!

Era una de las cuatro,
La del medio, para peor.
Se buscaba lo barato
Y no recibí lo mejor.
La mayor por ser más grande...
La chica... por ser menor,
Recibieron mejor parte
Que las restantes dos.
De las no privilegiadas,
Tuve que competir
Con la flaca desgarbada
Con cara de CTI.
Qué de llantos contenidos!
Qué dolores flagelantes!
Sólo mi árbol, con sus nidos,
Supo sacarme adelante.
Mis padres, poco letrados,
Preocupados por vestirnos,
Psicológicamente errados...
Pensaron en divertirnos?
Ese dulce sentimiento
Que por siempre yo añoré,,.
Lo obtenía... si, no miento,
Del ser al que más amé!
Mi padre, dulce y callado,
Daba... lo que no tenía!
Traía el sobre cerrado
Y de él... nada pedía.
Mamá administraba todo,
Hasta las horas de sueño.
Papá lo aceptaba solo...
Pues se sentía pequeño!
A él siempre perdoné
Por no pelear su lugar.
Fue el ser al que más amé
Jamás me impidió jugar!
Fui su “negra” predilecta
Por lo gordita y risueña.
Siempre supo, sin careta
Que fue mi amor de pequeña.

Todo el tiempo yo reñía
Con mi  hermana, la flacucha,
Pues, por ella no tenía
Más cama que triste cucha!
Cuando quería mamar
Ese dulce sentimiento
Sólo lograba sacar
Como perro ... siempre hambriento,
Migajas de sentimientos...
De todo... lo que sobraba
Guardando resentimientos.

Era niña
No entendía
Yo pedía
y... no tenía.
No importa
Eso ya pasó.
Hoy, es historia tonta
Que por cierto, me afectó.

Siempre fui muy especial
Hasta para elegir,
La manera irracional
De jugar y compartir,
Tan luego con animales
Las mentadas “comiditas”
Que, inocente y sin cavales,
Fabriqué entre gallinitas.
Yo tomaba por tortitas
Y milanesas armaba
Las tibias y más fresquitas
materias fecales largadas
Por las gritonas gallinas
Que alrededor me bailaban.
Con qué infantil inocencia
Disfruté yo la jugada!
En ese lugar... era dueña!
Sólo allí yo administraba...
Los sueños  que de pequeña
En mente tierna flotaban!

Los veranos transcurrían
Divertidos y mojados.
Mientras los viejos  vendían
Un vino con “veranol”,
Yo no salía del agua
Más que para comer,
Sólo cuando la lengua
No cesaba de mover
En la boca de mi madre
Gritando fuerte  por mí,
Asustada de mi alarde...
Nadadora nunca fui!
Sólo flotaba en la plancha,
Dos por tres... desaparecía.
Allí, yo estaba a mis anchas...
A nada yo le temía!
Mi cuerpo no cultivé...
Cuando  quise acordar...
Me estilicé
Llegó el momento de amar!
 
 

DESPERTAR  1

Ya me llamaba el espejo...
Al gallinero no iba!
Había dejado el tejo
Y al árbol... ya no subía!

Todo  fue con rapidez,
De forma muy imprevista,
Cuando dejé mi niñez
Para soñar altruista
Con un futuro radiante,
pletórico de paz y amor,
quedando sólo de antes...
un poquito del candor
que guió mi madurez
presente, tan imprevista,
dándome la candidez
que hasta hoy, salta a la vista!

Fue lindo...  tan apacible,
Que a todos nos sorprendió.
Aquella niña agradable
Como con magia... mutó!
Su lugar sobre la horqueta
Jamás nadie lo ocupó!
La niña es hoy coqueta
Jovencita que creció!
Los intereses cambiaron...
Todo ocurrió sin planes.
Los ojos dulces miraron
Buscones... entre galanes.

Fue por apuesta armada
Con mi hermana, la mayor,
Que salí perjudicada,
Ocurriéndome lo peor.
Sólo en ese momento,
Resultó lo mejor,
Lo viví con un contento...
Valedero... y con razón.
Son los errores más grandes
Aquellos que siempre dejan
Enseñanzas memorables
Que machacan con certeza!
Así... salí triunfadora
En aquella apuesta tonta...
Y al lechero, ganadora,
Esperaba con gran pompa!
Yo gané! Lo conquisté!
Lo miraba apasionada.
Ya mis ojos no quité
De su cara colorada!
Desde allí, muy sofocada,
Enamorada y amante,
Fui cayendo, enredada
En sus fauces... desgarrantes.
Encerrada... como ninfa,
Pasé ocho años de inocencia
Vivía como en la misa:
Tapada y en penitencia.
Mis padres  no se explicaban
Cómo yo, tan belicosa,
Mis reclamos sollozaba
Pasando a   ser poca cosa!
Ellos querían darme
La alegría que perdí.
Yo sólo quise casarme
Fue allí... que no entendí
Por qué mi papá lloró
El día que, con un hito
De su dulce voz gritó:
“Ya  no cedo ni un poquito,
de acá sólo tú saldrás
derechito a la inscripción,
que en magisterio  tú harás.
Terminó la discusión!”
Qué don de duende dormido
Aflora en un padre herido,
Cuando siente que en su nido
Alguien quitó el poderío!
Jamás mi padre fue así.
Siempre lo respeté.
Cabeza gacha salí
Y obediente me anoté.

Sin tropiezos, con valor
Cuatro años estudié.
Descubriendo el gran favor
Que me hizo el PADRE aquel.
El día soñado llegó.
Recibí el título esperado.
Mi padre lo festejó...
A su modo, muy callado.
A pesar de ello, sabía,
Que ya en su gran corazón,
No cabia la alegría
Bloqueba ya la razón.
 
 

DESPERTAR ll

Me armé de coraje un día.
Cambié la forma de actuar.
Muy convencida estaría...
Logré irme a trabajar!
Recibí orden suprema!
Fue con fuerza sobrehumana.
Dejé a mis padres con pena
Y felices mis hermanas!
Me fui a trabajar al campo.
Maestra rural... con seis clases.
Viajé en tren... como en zancos.
Me sentí como los ases!
Maduré...  me escapé.
Comencé a trabajar.
Sólo un año... y dejaré,
Él... se quería casar.
Todo iba de  maravillas,
Me percaté que el amor
Que me cegó con estrellas
Se apagó con el dolor!
El dolor de lo perdido...
Lo mucho desperdiciado!
Pero... el tiempo ya pasado
No   pude recuperarlo.
Pasé ese año en el campo
Viviendo desesperada,
La libertad... ese canto
Que escuché descontrolada!
Fue allí que supe lo lindo
Que es libar felicidad,
Filtrando el tiempo en el limbo
Sin control, con equidad.
En ese mundo de ensueños
Descubrí yo el horizonte...
En el preciso momento
Que asomó el sol en el monte.
En ese año aprendí
A apreciar lo natural,
Y de tal forma adquirí
La noción de principal.
Por el resto de ese año,
Me propuse disfrutar,
Lo mucho que de antaño
Me quedó sin degustar!.
Conocí la sana forma
De la gente de mi campo.
Actuar sin ninguna norma
Y  darte sin mirar tanto.
Yo obtuve en esa ocasión
Más que en toda mi vida.
Disfruté con gran pasión,
Lo dado... ya no pedía.
Hoy recuerdo y aún no creo,
Pues cabalgué un gran caballo
Recorriendo verdadero
Sendero libre uruguayo!
Alambrados no existían
Todo era campo traviesa
Galopaba y no caía!
Sana mente! Amor cierto!
Yo allí no tenía freno.
Si... me dejaba llevar,
Ligerito como el reno
Siempre pronta al escapar.
Deshacer  las ataduras,
Desconocer compromisos.
Llevar una vida pura,
Sin meros límites fijos.
El galopar libremente
Produjo un deleite tal...
Jamás  borré de mi mente
Ese ensueño sin igual.
Viví con una familia
Numerosa, las de antes.
Me trataron como a niña.
No   recibí los sobrantes!
Casi nunca yo extrañé.
Plena y feliz me sentí.
Ni por asomo añoré
Lo que en ciudad padecí!
Todo ese año viví
Con brutal intensidad.
Me pareció que nací
Cuando dejé la ciudad!
Por allá... cada dos meses,
Se producía lo peor,
Cuando con grito de hereje
Se presentaba el “señor”.
Yo, a esa altura no quería
Tener noticias de él.
El fuego ya no existía...
Sólo se finge. ¡Qué cruel!
Eran los compromisos
Las ataduras más grandes.
Cuando te mueven el piso...
Los familiares... atantes!
Yo quería abandonar
El camino que emprendí,
Cuando por conquistar...
Tristemente me engrupi.
Viví sólo una mentira.
Del amor... nada quedaba.
Sólo aquello que lastima...
Pues el engaño primaba.
Yo me sentía asfixiada
Cada vez que se acercaba,
Y cuando me acariciaba
Era el alcohol quien quemaba.
Por ello cuando no estaba
Yo me sentía mejor.
Ete aquí que no viajaba,
Pues me temía lo peor.

Fue sólo por compromiso
Y estúpidas ataduras...
Que debí bajar al piso
Todo lleno de amarguras.
Fue un febrero memorable
Cuando forzada crucé,
Inmaculada y amable
Por la iglesia... y me casé!
 

DESPERTAR lll

Fueron rosarios grandiosos
De torturas magistrales,
Los pasados por los ojos
Con prohibiciones “geniales”.
Por la calle yo debía
Caminar mirando el suelo
Cachetazos recibía...
Ya no tenía  consuelo.
Sólo a él yo miraría...
Si pretendía  andar bien.
En el cine yo vería
Lo que él me dejaba ver!
Qué increíble... me tapaba
Los ojos con una mano
Y con la otra pellizcaba
Y decía, fuerte: “vamos”!
Yo aguanté... me engañé.
Pensé... con el tiempo cambiará.
Cómo me equivoqué!
Eso...  jamás pasará.

Luché... como enloquecida
Para tener un bebé.
Al ginecólogo iba...
Hasta que lo logré.
Fue pensando en ese niño
Que todo lo soporté!
Aunque borracho y  dormido
Se meara  hasta los pies!
Fue un caos casi total.
A esa altura... hoy lo se,
Me prometí controlar
Nerviosidad... y aguanté.
Fue la fuerza del bebé
Que ayudó hasta aquel abril
En que al final acuné
A mi niña de marfil!
Marfil digo... y corroboro
Por su blancura infernal.
Por lo demás... fue el tesoro
Que me hizo salir triunfal!
Es la niña que yo adoro
Con la dulzura filial.
En ese momento fue,
Que de a poco fui creando,
Mi mundo para después...
Sola... con mi niña andando.
Nunca lo dudé mucho.
Al poco tiempo junté
La ropita, y como cuco,
De aquella casa escapé.
Nunca reclamé nada.
Sólo tener mi bebé!
Que  por ahora acunaba
Con mis papás, otra vez.
 

DESPERTAR IV

Por suerte...  no duró mucho,
Gracias  a tener título.
Por concurso me fui al campo...
Con la niña afirmé vínculos.
En ese momento cumplí
Con funciones muy dispares,
Dando todo lo que di,
Pretendiendo hacer de padre.

Sucedió ese año.
Llegó un compañero profundo.
Maestro nuevo, un extraño,
Que conquistó a todo el mundo.
Yo... sola, desprotegida.
Ansiosa  de  tibio amor,
Me le brindé bien vestida
De sentimientos en flor!
Me sentía renovada.
Creí que volví a nacer.
Todo era una bobada
Lo padecido antes de él!
Me hizo olvidarlo todo.
La niña ya lo adoraba.
Del amor me enseñó el modo
De embelesar cuando hablaba.
No dudé ni por asomo
En resolver mi existencia.
Me casé... y aquí no embromo
Hoy cuento con su presencia.
La niña tuvo papá,
Entonces fue que también,
Logró ver a su mamá
Caminar sin dar traspié.
Fueron años de ternura.
De aire puro inspirado.
De empalagosa dulzura...
Olvidando lo pasado.
Llegué yo a perdonar
Olvidando lo anterior.
Miraba el profundo mar
Con deleite superior.
Sólo veía la flor...
Aún en monte de  espinas.
Recibía su candor.
No molestó la rutina.
Ahora sí es verdadero,
Decía... y me lo creía.
Olvidaba lo primero
Y muy lejos lo veía.
Daba toda la impresión
De haber tenido dos vidas.
La primera: obligación!
La segunda: prometida!
De allí quedé convencida
Por sobre todas las cosas,
Que existe la conocida
Ley que compensa con rosas!
Edificamos muy juntos
Un mundo sin gran tropiezo
Planeando toda hasta el  punto
De compartir cada beso.

Estuvimos nueve años
Edificando el futuro.
Mudando al final del año
El nido a lugar seguro.
Dejamos atrás el campo.
Llegamos a la ciudad.
La nena lo sintió tanto!
Pero... entró en la sociedad.
Siempre sana y rebosante
De humildad y de bondad,
Se introdujo, ya arrogante,
En el vivir de ciudad.
Inculcada por el padre,
Nunca tuvo parquedad.
Siempre cabeza adelante,
Desplegó seguridad.
Fue este padre sustituto,
Lo más grande para ella.
Le dio el ejemplo de astuto,
Que rigió toda querella.
 
 

DESPERTAR V

La vida de la ciudad
Cambió tomo pensamiento.
Por tener seguridad
Debimos cambiar los tiempos.
El trabajo se me impuso.
Renunciamos al descanso.
Postergamos todo, incluso
Hasta el disfrute más sano.
Debimos cambiar la forma
De mirar por la ventana.
Debí soportar las normas
Que rigen con sus macanas.
Yo quería progresar.
Estudié como una niña.
Cuando quise razonar,
Ya todo terminó en riña.
Trabajaba  como buitre,
Volvía a casa de noche.
Sólo dejaba el pupitre
Cuando subía a  mi coche.
Llegué a acumular un montón
De horas malditas de clase!
Me descontré un pilón!
Errores... por todas partes!
Fueron muchos los tropiezos
Ocurridos sin querer,
Por culpa de sentimientos
Que yo añoraba tener.
Deseaba que me quisieran
Que me atendieran con calma.
No querían que bebiera
Y yo... lo hacía a mansalva!
Día a día me perdía
A pasos agigantados,
Sin que sintiera la ira
 De mi hija... y sus enfados.
Yo vivía en otro mundo.
El alcohol... ya me bloqueaba.
La joven sufrió profundo...
Y al padre... ya no importaba.
Así continué golpeando
Un cachetazo tras otro.
Solos... fuimos deambulando
Hasta ya no tener coto!
Nuestra hija se casó.
Lejos se fue a vivir.
Yo le deseé lo mejor
Y más sola me sentí!
Mi marido me dejaba...
Decía que ya no podía.
Sola y triste emborrachaba
Las amarguras del día.
La hija por el teléfono
Sabía lo que ocurría.
Me retaba con encono
Y así... yo más bebía.
Pasaron los meses,
Con visitas ya espaciadas.
Su vientre crecía cual mieses...
Las ilusiones anidaban.
Cuando nació la pequeña,
La nieta tan esperada.
La mamá... como a las señas
Me explicó lo que ella ansiaba.
Yo su mensaje leí
Y a la niña yo adoré.
Cuando casi la perdí...
Reaccioné y cambié.
Nunca más, me prometí,
Probaría yo el alcohol.
Al instante recibí
El más profundo candor.
Fue en principio de mi hija
Y después de mi marido
Que, pulida, muy prolija,
Recibí el amor perdido.

“Pasó a ser una señora,
una abuela que ama mucho.
A todo el mundo ella adora!
Por nosotros dejó el pucho!”
Escuchar eso de ella
Fue soñado... no esperado.
Era beber las estrellas
Y en el vaso señalado.

Las cosas se dieron vuelta.
Soplaba viento a favor.
La paz invadió, repuesta,
El hogar ahora en flor.
Todo cambió de tal forma
Que nadie me conoció.
El amor que todo colma,
Fuerte, firme, renació.
Ahora podían confiar
En mí todos los días,
Para la nieta cuidar
Cuando ella me lo pedía.
Fueron tantos los  renuevos
Que por amor realicé,
Que ahora tengo en mis manos
El beso que siempre ansié.
 
 

PASADOS LOS 50


Hoy ya disfruto a dos puntas.
Tengo la nena y el nene.
Recibo el amor que ellos juntan
La semana que no vienen.
Ahora vienen seguido
Los veo cada semana.
Los siento ya como míos
No exagero con macanas.
Magui ya escribe y lee.
Santiago sólo me abraza.
Carol da lo que posee
Mi marido está mucho en casa.

He comenzado a vivir.
Descubrí un mundo  rico
Comencé por escribir
Y hace años que ya pinto.
El arte me encaminó
A descubrir mi riqueza.
Aquella que yo  oculté
Hoy la brindo con franqueza.
Soy feliz como soñé.
Hoy doy todo lo que tengo
Aquello que mezquiné,
Lo entrego  y no lo  mengüo.

Cristina gimenez
 
 

retornar 




This page is designed  &  maintained by © Alex Perez Art Creations