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El lenguaje 
del cine aplicado a la educación
 
 
  Sin embargo, la información sobre el cinematógrafo en la prensa provincial y local se centró, en un primer momento, en recoger la novedad del cinematógrafo, como «invento». Pero la novedad se convertiría en cotidiano y lo cotidiano en un desierto que deviene en simples referencias y una hastiosa sequía publicitaria en la prensa, mientras que las  compañías líricas y variedades que actuaban merecían toda clase de elogios en abundantes y amplísimas informaciones, junto a las corridas de toros. De ahí la dificultad encontrada para investigar la localización de las proyecciones, locales  cinematográficos y propietarios de los mismos. 
 Cuando llega el 18 de julio de 1936, día de la sublevación, en Jaén la vida cotidiana no va a experimentar grandes transformaciones, aunque la vida de cada día se debatiría en el fervor revolucionario y poco a poco  las restricciones y los racionamientos condicionaran la subsistencia de la mayoría, confiriendo a la vida cotidiana y carácter de tensa excepcionalidad y de pánico colectivo. 
   El cinematógrafo no tarda en convertirse en la principal diversión del pueblo, que  unos avispados empresarios aprovechan dispuestos a embarcarse en cualquier negocio nuevo donde vean la posibilidad de impulsar sus también maltrechas economías. Eran espectadores que prenden fácilmente en unas películas basadas  en la novedad del espectáculo, en  los dramas teatrales del romanticismo tardío que poblaban aquél escenario  y rodadas con un estilo tosco. 
  
  
En las reboticas de los pueblos 
y ciudades se organizaban
tertulian culturales y políticas. 

   Por otra parte se empieza a desarrollar el telégrafo y el teléfono y la proliferación de medios informativos de la época empiezan a dar noticias de las  actividades cinematográficas en los pueblos. 
En el campo la vida cambia mucho menos y los contactos entre la gente, y un poco también entre el campo y la ciudad, se hace esencialmente en las ferias locales que sirve de difusión al cinematógrafo. Las ferias de ganado, tradición que databa de muy antiguo,  eran dinámicas y participativas gracias a los avances de la locomoción y de la red de carreteras que empiezan a surgir y propiciaban el desplazamiento de gentes y productos. Realmente, las ferias eran un acontecimiento anual. Los chalanes y tratantes ponderaban las excelencias de tal o cual animal revisándole la dentadura y conversaban y hacían ventajosas transacciones que habían de durar todo el año. 
 La pobreza generalizada y la mala situación económica de los trabajadores, enfrentados a los terranientes, a los caciques o a los propietarios de las minas en Linares y La Carolina, junto a los conflictos coloniales, crea una inestable  situación que, a su vez, influye en un público analfabeto y desempleado, que se extasía con facilidad ante la irrealidad de los cuadros disolventes en los barracones que cada vez proliferan más.  Pero el teatro era el espectáculo preferentemente burgués, alternado con la ópera o los conciertos de música clásica. 
Empieza a consolidarse el “footbol”. La adaptación de este concepto y este anglicismo superaría  la progresiva marginación de los juegos tradicionales que estaban muy arraigados. La gente estaba entusiasmada con las nuevas prácticas reglamentadas, con vestimenta ad hoc  y con tanta expectación que empezó a hacerse referencia obligada en las crónicas de los gacetilleros locales. 
  
DESARROLLO DEL CINEMATOGRAFO EN LA PROVINCIA 
  

  
      Plano de Planta de un Teatro que se iba a construir en Huelma 

Es preciso decir, en primer lugar, que los datos de que disponemos son raros y fragmentarios.      Sería preciso un profundo estudio, pueblo a pueblo, de los orígenes y desarrollo del cine. Probablemente los aficionados a la historia local podrían abrir un panorama más clarificador que el aquí ofrecido. Este punto constituye, pues, una laguna importante en la 

 Copright Marzo 1999. Derechos reservados. J-236.1999 Consultar al autor para reproducción.