NÚMERO 12

 

EDITORIAL

NUESTRO PRIMER AÑO

Esta vez romperemos el tradicional editorial simbólico para dirigir a ustedes unas palabras en ocasión de haber cumplido ya un año de trabajo (1988-1989) y presentar ahora los finales de los libros "EL SENDERO A LA INICIACION" de DJWAL KHUL y "LA SALUD DEL HOMBRE" de JOSUÉ.

Hasta hoy, Comunicación Cósmica ha venido publicándose con la finalidad de dar a conocer los mensajes de los Maestros concedidos específicamente para este tiempo y lugar.

Deben saber que este esfuerzo fue iniciado a raíz de una petición del Maestro SERAPIS en Octubre de 1988 en donde nos decía: "Primero deberán iniciar la publicación de una revista que tenga distribución nacional. La revista deberá contener las instrucciones que aquí daremos para el resto de los estudiantes de la Luz..." El trabajo se inició en ese mismo mes y dio como fruto la revista No.1 en Diciembre de 1988 cuya aparición coincidió con la conferencia que TUELLA diera en la ciudad de Monterrey, N.L. México. Este hecho nos motivó a iniciar su distribución en ese mismo evento. El programa de trabajo fue definido por el Maestro HILARIÓN el 13 de Noviembre de 1988 (revista.2) donde nos dice: "... Este Santuario del Quinto Rayo, ha tomado bajo su responsabilidad a 12 grupos a quienes damos instrucciones en los diferentes niveles que a cada uno corresponde, ustedes son uno de ellos..." y más adelante continua: "... El Gran Plan del Logos Solar ha sido dividido en 7 grandes capítulos, que nos corresponde escribir, se han escrito también 7 secciones y a cada una de las secciones se les ha asignado un responsable. La quinta sección corresponde a nosotros, este es el Plan y aquél que tenga oídos que escuche a su interno..." El mensaje continúa pidiendo que se despierte la conciencia de colectividad en México y que se forme en el corazón mismo de México un núcleo de Paz y Justicia.

En ese entonces no teníamos una clara idea de lo que esta labor implicaba. Más adelante, en Febrero de 1989 la incorporación de DJWAL KHUL al trabajo, y su anuncio de que nos dictaría una serie de instrucciones para posteriormente publicar un libro, nos marcó definitivamente el rumbo.

Actualmente, no sólo DJWAL KHUL terminó su primer libro ("LA CONEXION CÓSMICA CON LAS MENTES TERRESTRES") sino también JOSUÉ terminó su participación con: "LA SALUD DEL HOMBRE" (UN ENFOQUE ESPIRITUAL) y el mismo DJWAL KHUL ha concluido la primera parte de su segundo libro: " EL SENDERO DE LA INICIACION". La amada Maestra KWAN YIN nos ha anunciado su intención de dictarnos un folleto y la próxima revista estará dedicada a Ella.

"...La labor apenas empieza...": han dicho los Maestros, y nosotros queremos agradecer el apoyo que nos han brindado tanto económico como sugerencias a todos ustedes que nos han seguido desde el principio.

Tengan la seguridad de que continuaremos dando lo mejor de nosotros; con el único fin de servirles y cumplir con nuestra parte.

LA VOZ DE LAS ESTRELLAS

Esta sección está dedicada a presentar las instrucciones que los MAESTROS desean hacer llegar a todos los Grupos de LUZ.

 

LLAMADO A LAS FUERZAS DE LA LUZ

Hermanos, que la Luz del Padre se multiplique en ustedes.

Yo soy ASTHAR y les saludo como su hermano.

Mi venida obedece a un anuncio que debo dar. Primeramente les diré que durante todo el tiempo que ha pasado desde la última vez que me presenté ante ustedes, las actividades han ido incrementándose hasta llegar a un punto en el que es preciso que ustedes intervengan.
Se están viviendo en estos momentos situaciones extremadamente delicadas, en donde los gobiernos mundiales están decidiendo el rumbo que habrán de tomar en el futuro inmediato.

Tanto en Oriente como en Occidente, en el Norte como en el Sur, los aspectos políticos han definido un panorama bastante inestable y crítico; los grupos ortodoxos de los países socialistas están planeando conjuras en contra de los proyectos que actualmente se están llevando a cabo en Europa.

Por otra parte existe una gran confusión entre los países de la OTAN, por no saber que posición tomar ante estos cambios que trastornan el equilibrio que se había alcanzado con el paso de los años.

En estos momentos existe el primer nivel de alerta entre ambas potencias, todos los observadores, espías y satélites, están puestos sobre ambas potencias; por una parte, los países socialistas buscan alcanzar en un mínimo de tiempo el equilibrio entre sus fuerzas internas; pero por la otra, los grupos ortodoxos contra revolucionarios saben muy bien que involucrando a sus países en la guerra contra los capitalistas, todos los cambios se detendrían bruscamente para atender a una nueva emergencia militar.

Algunas noticias alarmantes se han filtrado hasta los países capitalistas y han dado ya la voz de alarma, en estos momentos todos nuestros enviados se encuentran trabajando arduamente para aliviar las tensiones, tanto de la Tierra como en los niveles espirituales.
El punto del conflicto puede ser resuelto en términos de una o dos semanas, pero es preciso que estas palabras lleguen a la mayor cantidad de seres de luz de este planeta lo antes posible.

Les pido que todos ustedes enfoquen su atención en el "Himno a la Alegría", pidan que este himno sea reproducido, regrabado y repetido por todas las estaciones de radio en el mundo.

El punto de culminación de esta crisis tendrá que ser durante la primera quincena del mes de Diciembre, dado que esperamos un flujo de energía positiva durante la segunda mitad de Diciembre, derivada de la Navidad.

Es preciso que estas palabras lleguen lo antes posible a todos los rincones del planeta, tradúzcanlo en distintas lenguas y háganlo llegar a todos los lugares que les sea posible; no quiero extenderme más, dado que esto imposibilitaría la llegada de estas palabras a todos los hermanos, simplemente recuerden que:

"LAS FUERZAS DE LA LUZ DEBEMOS RESPONDER COMO UN SOLO SER CUANDO LOS PLANES DE LA VOLUNTAD DIVINA SE VEN AMENAZADOS EN SU AVANCE".

Con la luz y las bendiciones del Gran Consejo me despido. Que así sea.

LA SALUD DEL HOMBRE:
UN ENFOQUE ESPIRITUAL

Esta sección estará a cargo del Maestro Josué, su objetivo es presentar en forma secuencial, lecciones que nos ayuden a entender los procesos energéticos que entervienen para alcanzar la salud.

 

ALTAR PRÁNICO

Hermanos: Soy JOSUÉ.

Hoy deseo explicar un nuevo tema que tiene que ver con el uso de la energía pránica. Hace tiempo dijimos que era posible crear en sus hogares o en cualquier lugar que ustedes desearan, un altar pránico en donde pudieran realizar sus meditaciones, prácticas u oraciones. Hoy hablaremos de este altar pránico, cómo puede erigirse y cómo debe cuidarse.

Ya mencionamos que la energía pránica es abundante en los lugares altos, en donde hay flores, donde no existe núcleo de población abundante, donde el aire es puro y, en ciertos lugares magnéticos de la tierra, que es posible identificar con un poco de sensibilidad espiritual, o bien observando: si es en el campo, el color de la vegetación; cuando vean ustedes que en un determinado lugar del campo hay círculos o zonas en donde el color de la vegetación cambia, o bien donde la vegetación desaparece sin aparente razón, o bien donde crecen determinados tipos de arbustos, o brotan ojos de agua; en fin, ciertas manifestaciones de la propia naturaleza, podrán revelar al ojo cuidadoso del estudiante, lugares apropiados donde la energía magnética es más intensa o diferente de la normal.

En primer término entonces, habrá que seleccionar el lugar. Si ustedes viven en medio de una gran población y si el altar desean construirlo en la propia casa, será necesario que mantengan siempre un recipiente con agua, pues como saben, el agua es un líquido magnético que atrae las energías de una manera intensa; esta agua deberán cambiarla diariamente, pero dejando siempre una poca del día anterior y a esa agregarle la nueva, para que de esta manera las energías vayan distribuyéndose.

Cada vez que vacíen el agua se sentarán frente al recipiente, tocarán con ambas manos la copa o vaso, y visualizarán como si de sus manos saliera energía, llenando la copa o el agua de un azul brillante; lo deberán visualizar lo más claramente posible, después retirarán sus manos y visualizarán como si del cielo bajara un rayo de luz azul y cayera directamente sobre el recipiente; traten de verlo lo más claramente posible y hecho esto, simplemente den gracias al Cosmos por permitirles efectuar esta práctica.

Aún cuando el altar no requiere de otros elementos, cada uno de ustedes podrá adornarlo o conformar su aura magnética, mediante ciertos objetos que podrían ser material de cuarzo, flores frescas, o velas preferentemente de parafina pura, igualmente un paño blanco colocado en la base o cubriendo la mesa, o el lugar donde se encuentre el recipiente; además de proporcionar un efecto psicológico favorable, permite el reflejo de las energías que está recibiendo, formando un entorno agradable y protegido por la energía de la cual está siendo receptor.

Diariamente ustedes deberán proveerle a ese altar, la energía más pura que posean o que puedan irradiar; preferentemente durante las mañanas, cuando la mente se encuentra descansada y libre de las preocupaciones cotidianas.

Este altar deberán cuidarlo manteniendo una disciplina estricta, o un ritual riguroso cada vez que se acerquen a él.

Nuevamente, los elementos de la disciplina o del ritual, cada uno de ustedes será capaz de formularlos, simplemente damos algunas indicaciones prácticas.

No sigan un ritual muy elaborado, no sea que por seguirlo fielmente, no puedan llegar a utilizar el altar para los fines que realmente persiguen, por ejemplo: si el altar lo necesitan para fortalecer sus energías durante varios momentos o períodos del día, no formulen un ritual que les lleve horas el poder acercarse y utilizarlo; sean sencillos, breves y claros, tanto en sus decretos como en sus oraciones.
Por otra parte, no sean egoístas con el altar, cualquier persona puede utilizarlo, siempre y cuando ustedes restablezcan diariamente el propósito del mismo y la calidad de la energía.

La forma de utilizar sus beneficios será la siguiente: cuando ustedes requieran de una determinada energía, llegarán hasta su altar, lo tomarán con ambas manos sin moverlo de su lugar, y visualizarán el agua tornándose del color de la energía que ustedes requieren para resolver la situación que les preocupa; sientan que esa energía que es inagotable pasa a su cuerpo, permanezcan allí por algunos minutos, retiren sus manos, den gracias y, con mente positiva, resuelvan la situación en cuestión.

Cuando se sientan cansados, agotados o sin energía, busquen dormitar ceca del altar, las energías automáticamente restablecerán sus cuerpos.

Estos altares son completamente inofensivos para los niños o los animales, los niños igualmente pueden usarlos de una manera completamente segura; sin embargo, sean cuidadosos con aquellas personas de tendencias psicóticas, pues la energía pránica revitaliza sus cuerpos y este tipo de personas tienen aberturas en sus cuerpos etéricos y astrales, que podrían verse afectadas. A este tipo de seres se les debe retringir el uso del altar, para únicamente aquellos casos en que se desee tratar malestares de su cuerpo físico y no para restablecer sus problemas de tipo psicológico (estados depresivos o eufóricos); cualquier tipo de inestabilidad emocional no deberá ser trabajado mediante la energía del altar (esto exclusivamente para aquellas personas con patologías psicológicas), fuera de este caso, todo es seguro y efectivo.

Espero que la utilización de estos altares se vea muy pronto difundida entre toda la comunidad espiritual de la tierra.
Mis bendiciones y agradecimientos por el servicio que están prestando.

Que así sea. Que así sea.

EL SENDERO A LA INICIACIÓN, 2ª PARTE:
EXPANSIÓN DE CONCIENCIA

Esta sección estará a cargo del Maestro Djwal Khul, su objetivo es presentar en forma secuencial, lecciones que nos ayuden a entender los pasos que recorre un discipulo para llegar hasta la puerta de la iniciación.

 

LA ESCUELA

Tal como explicamos en la sesión anterior, la única escuela universal se encuentra en los planos etéricos, trabaja activamente en diferentes círculos de instrucción, siendo el más externo aquél que se manifiesta en los planos tridimensionales. Como ustedes podrán imaginar, los distintos niveles no dependen del grado de conocimientos concretos que se posean, o de la mera acumulación de experiencias, sino más bien, por el grado de amplitud de conciencia que se haya alcanzado, por la frecuencia de vibración en que se mueva y por la localización exacta de su centro de gravedad.

Estos tres factores que van estrechamente ligados entre sí, en verdad determinan el grado de instrucción que requiere el discípulo.
La escuela interna trabaja a través de las distintas manifestaciones que poseen los planos tridimensionales; al igual que los individuos, tienen una existencia propia, definida y hasta cierto punto independiente de los mismos componentes o miembros de su organización.
Se desarrolla de la misma manera como lo hacen los seres humanos; al principio carece de conciencia propia, aprende todo por imitación y va repitiendo todo aquello que aprendió de sus mayores; en esta etapa las escuelas nacen intentando copiar los propósitos, la organización y la enseñanza de otras que le han precedido en el camino.

Estos grupos carecen de una personalidad y de una identidad propia, de una auténtica enseñanza y de un objetivo particular, son tan sólo copias de otras que han existido antes que ellas; sin embargo, es un proceso natural y necesario para el crecimiento de toda organización. Los líderes de las escuelas y los discípulos de ella, son quienes determinarán si ésta pasará a la siguiente ronda de evolución o permanecerá en ese estado infantil.

En una siguiente etapa empieza a tomar un carácter propio; fija sus normas, adecúa la enseñanza a su particular interpretación propia, con la cual guiará a sus discípulos o seguidores; empieza ya a tomar su propio rumbo y a separarse de los caminos prefijados por otras instituciones.

La escuela adquiere cierto grado de madurez y empieza a formular una versión propia de la enseñanza y a presentar una opción diferente para alcanzar las mismas metas mediante otras vías de instrucción ya existentes.

Si bien la primera etapa se caracteriza por un enorme deseo de presentar un servicio a la humanidad, en la segunda, la característica esencial es la preocupación constante por el crecimiento de su influencia; es decir, por incrementar el número de seguidores, la cantidad de bienes materiales que posee para que sea identificada por éstos y que permitan desempeñar de una mejor manera el servicio.
Se pasa a una tercera etapa en donde la escuela busca por sobre todas las cosas, perpetuarse a sí misma, creando un colegio de instructores, formulando un cuerpo de instrucción básica y avanzada, dándole forma a estas enseñanzas de una manera pedagógica, didáctica y finalmente preocupándose porque los objetivos, tanto a corto como a largo plazo, sean aquellos que son percibidos a través de los guías, como parte del plan que los Maestros han determinado para la humanidad.

Finalmente, viene la etapa decadente en donde habiendo desaparecido los fundadores de la escuela, aquéllos que le siguen tiene generalmente una visión más limitada del objetivo, y a la vez están imposibilitados de seguir la misma línea que su fundador o fundadores marcaron para la escuela. Ciertos puntos clave de la enseñanza empiezan a ser dogmatizados ante la imposibilidad de describirlos o explicarlos racionalmente; los puntos oscuros empiezan a cristalizarse y empieza a formarse un cuerpo dogmático que si bien inspira grandes multitudes, constituye en sí mismo un reto para los discípulos de mente clara, que buscan en verdad seguir los pasos del fundador.

El poder descifrar los dogmas y apropiarse de la esencia de las ideas fundamentales o piedras angulares sobre las que se formó la filosofía, es el gran desafío que tienen que afrontar los iniciados. Poco a poco la escuela se irá dogmatizando o dividiendo, a medida que los seguidores van interpretando cada vez de manera más particular, las enseñanzas de su fundador.

El árbol empieza a crecer y de su tronco empiezan a salir las ramas, diferentes cuerpos de enseñanza derivados de un mismo patrón original, Es la ley de la vida, un reto a aquéllos que quieren aprender a vivirla.

Cada escuela, independientemente de la etapa en que se encuentre, va dejando una parte personal específica sobre sus discípulos. Cuando un discípulo por primera vez ingresa a estos caminos sus conceptos acerca de la vida empiezan a modificarse y lleno de entusiasmo se entrega a esta nueva descripción de la realidad que tanto tiempo ha vivido, dejando en su mente un nuevo cristal, a través del cual pueden ser percibidos los hechos cotidianos desde otra perspectiva.

En sí, el ser humano que ha visto por la misma ventana durante toda su vida, al entrar en estos caminos, su primer escuela le permite asomarse a través de otra y observar la vida desde otro ángulo, creándole nueva posibilidad de explicación, un nuevo estado de conciencia y una nueva percepción de sus experiencias.

De aquí en adelante, el discípulo actuará desde dos cristales: su vida anterior y su vida posterior; aun cuando en algunos casos no decida o varíe intermitentemente de una ventana a otra, el hecho de poder asomarse a la vida desde otro ángulo de visión, crea ya en él una nueva posibilidad de crecimiento espiritual; ese cristal bajo el cual está observando la vida, es el mismo a través del cual los seguidores e instructores de la escuela, han aprendido a vivir.

Cada instructor transmite su propia perspectiva de la vida y el discípulo la asimila dándole la caraterística derivada de su propia mente de acuerdo a la acumulación de experiencias vividas en la tierra (juicios o prejuicios, deseos, etc.), en sí, toda su personalidad. Aun cuando la ventana sea la misma, el color de ésta dependerá de él y de las reacciones que tenga ante los estímulos que está recibiendo de sus instructores; de esta manera, la escuela está creando unidades de vida de la misma naturaleza de aquéllas de quien se nutre como entidad propia.

Esta simbiosis entre escuela y discípulo podría ser explicada de la siguiente manera El discípulo satisface sus necesidades de instrucción, resuelve sus inquietudes o problemas, recibiendo un beneficio neto de la institución a quien pertenece y la escuela a su vez, se nutre de la energía del individuo y del magnetismo que empieza a irradiar, a medida que se va conviertiendo en un repartidor de la misma aura que la escuela está produciendo.

Alegóricamente, el árbol de cada escuela conecta a sus discípulos a través de ramas que van creciendo y creciendo, a medida que cada uno va arrojando frutos y arrastrando a más personas a seguir la misma instrucción.

Estas palabras no deben causar en el lector el efecto de sentirse esclavizado por alguna organización; ya que todo esto es un proceso inevitable, tanto en la escuela, como en sus distintas etapas de evolución, como en los individuos en sus diferentes etapas de instrucción. No juzguen a la luz de estas palabras la situación por la que están pasando, simplemente traten de describirse mentalmente este proceso de interrelación en el cual todos salen beneficiados.

Algunos individuos reciben tal impacto de su escuela que logran reproducir en ellos mismos con gran claridad, el cristal que la escuela desea proyectar; otros en cambio, asimilan los preceptos de la enseñanza mediante una reacción particular, conjunta con aquellos conceptos que ya traían en su conciencia. De esto resulta una interpretación diferente de los mismos hechos y potencialmente ese individuo tendrá un cristal diferente a aquél que la escuela proyecta.

Si éste sigue creciendo, buscando en su ser interior el conocimiento o la asimilación de las verdades que está escuchando en su escuela, llegará el momento en que su visión sea completamente diferente; es decir, que las enseñanzas fueron asimiladas y su ser interior se nutrió con ellas, de esta manera, se va modificando e inevitablemente dicho individuo sentirá que la escuela a que pertenece no llena los requisitos a sus necesidades.

Es probable que se entregue de lleno a la búsqueda de otra opción, o bien que dedique parte de su vida al servicio y a satisfacer las necesidades que tiene de ayudar a los demás; siempre y cuando él haya alcanzado otra etapa de evolución personal, que le exija un servicio hacia la humanidad, a fin de satisfacer esa necesidad apremiante de su evolución particular.

Todo esto acontece frecuentemente en todas las escuelas y con todos los individuos; que explicado psicológicamente, lo que está ocurriendo con los seguidores de determinada filosofía es que algunos conceptos que servían para sostener su personalidad, están cambiando la forma de actuar y de pensar; transformando su personalidad y buscando coherencia entre la actual y la anterior (etapa parecida a la que pasan los adolescentes, donde la indecisión o volubilidad es una característica importante).

El discípulo que recién se enfrenta a una nueva personalidad, oscila entre ambas, no acertando a decidir de manera exacta, el proceder correcto bajo el cual debe seguir sus pasos en la vida; esta indecisión terminará tan pronto logre asimilar los suficientes conceptos que le permitan tener una respuesta lógica, dentro de su nuevo contexto, para cada una de las situaciones por las que pasa en su vida.
Bajo esa nueva perspectiva, su búsqueda se enfocará hacia nuevas metas, realizaciones y caminos. La personalidad es el vehículo a través del cual el alma buscará (fruto de las energías que la escuela presentó a ese discípulo).

Si los seguidores de determinada escuela son analizados psicológicamente manifestarán rasgos característicos propios de la enseñanza aprendida; si son analizados etéricamente, la luz que irradian presentará las mismas tonalidades; si los analizamos espiritualmente dichos discípulos mantendrán lazos o nexos karmáticos, que les dieron la oportunidad de evolucionar juntos en esta etapa particular de su vida.
Posteriormente veremos como la escuela representa un trampolín, por el cual es posible lanzarse a la conquista de las cumbres espirituales.

 

EL DISCÍPULO Y LA ESCUELA

Bienvenidos sean:

Hoy veremos cómo es que el discípulo que se encuentra en el camino ingresa a las distintas escuelas de conocimiento espiritual y qué factores determinan su permanencia o la continuación de su búsqueda.

Es preciso hacer una diferencia en este punto inicial de nuestra plática: debemos distinguir entre aquellos discípulos cuyo dharma los acerca al conocimiento, de aquéllos otros, cuya inquietud por encontrar una opción a sus interrogantes, efectúan una búsqueda consciente hasta que momentáneamente se incorporan dentro de una escuela.

En el primer caso el discípulo es invitado, la mayor parte de las veces, por amigos o familiares y él, sin tener la menor idea de que va a pasar, encuentra agradable la enseñanza, empieza a descorrer los velos de su propio conocimiento oculta; gracias a los estímulos que los nuevos conceptos despiertan en su mente. En estos casos, no escogió concientemente el grupo o la escuela a la que debía pertenecer, sino fue su propio dharma quien lo acercó.

En segundo caso, el discípulo ha iniciado ya su búsqueda, en cierta manera intuye lo que va buscando y decide de entre las opciones que conoce, a cual pertenecer. Mientras que en el primer caso se encuentra totalmente receptivo, en el segundo inicia una confrontación entre los conceptos que está escuchando y aquéllos que espera encontrar en su búsqueda.

Para él, que experimenta una gran alegría o una gran expectación cuando inicia sus primeros pasos en este sendero; dentro de él, empezará a surgir un conflicto que ya hemos explicado; lo importante es analizar el efecto que las nuevas enseñanzas están ocasionando en su psiquis y en su aura. Los conceptos nuevos pueden ser vistos como energías de una tonalidad específica, que se van incorporando a través de ese transformador o filtro que es la mente humana. Es fácil observar cómo los discípulos van asimilando la enseñanza en sus respectivas escuelas, porque su aura va tomando una coloración diferente como resultado de la asimilación del conocimiento a través de los procesos mentales.

Si la enseñanza emite un color rosa, en el discípulo no se tornará de ese mismo color, porque él ya tiene sus colores básicos, los cuales al interaccionar con esta energía tornará su aura con una gama infinita de combinaciones, es fácilmente identificable el discípulo que se encuentra asimilando la enseñanza de aquéllos que sólo asisten por costumbre o por sentirse bien consigo mismos, o por cualquier otra razón que nada tenga que ver con la enseñanza. Normalmente el instructor debe atrapar la atención de los discípulos, tratando de tocar los temas de una manera práctica y tomando ejemplos de la vida diaria, donde él intuya que la mayor parte de ellos puedan tener o han tenido interacción, su atención es atrapada cuando se identifican plenamente con las palabras de los instructores; en ese momento, sienten estar pisando un terreno conocido, se refleja a sí mismo en los ejemplos que está escuchando, y empieza a analizar su comportamiento contra aquél que se está ofreciendo como parte de la enseñanza.

En este análisis, cada uno va acumulando mentalmente nuevas opciones de comportamiento, sugerencias, que formarán los nuevos patrones de conducta en su vida inmediata futura; no se puede decir que está asimilando la enseñanza, simplemente su conciencia se encuentra acumulando conocimientos, conceptos y opciones; hasta que dichos conceptos puedan ser llevados a la práctica y la eneregía que él recibió durante la clase, pueda verse incorporada a su aura; es decir, si bien las clases, los conceptos y la enseñanza impacta al cuerpo mental, todavía no es posible decir que se ha incorporado a su vida diaria, sino hasta que él mismo lo someta a prueba; en ese entonces, la energía impacta a todos sus vehículos incluyendo al físico y la emanación de luz que conforma el aura empieza efectivamente a cambiar.

El discípulo va efectuando un análisis de la enseñanza que está escuchando en la escuela, del enfrentamiento entre su propia personalidad, que es fruto de todas sus experiencias pasadas, más los factores hereditarios tanto materiales como espirituales que tiene en la presente vida, es sometido a las energías asociadas a la enseñanza que está aprendiendo. Dentro de esta confrontación, va generando su propia aura, va fabricándose una nueva personalidad modulada de acuerdo a los principios básicos de la escuela, ésta se irá fortaleciendo a medida que realmente vaya experimentando los beneficios derivados de sus nuevos patrones de conducta.

Continúa así por un tiempo, hasta que su camino empieza a exigirle nuevos estímulos, nuevas opciones; sigue allí hasta en tanto las condiciones externas no generen en él una situación de desconcierto, de desilusión, de insatisfacción, en cualquiera de sus formas. Estas nuevas sensaciones que muchas veces terminan por apartarle del camino de esa escuela son ocasionadas por las siguientes razones:
La poderosa atracción de su pasado, que le impide tener la suficiente energía para cambiar sus hábitos de conducta; a esto podríamos llamarle la inercia de la personalidad, como una característica de su resistencia al cambio. Todos los seres humanos manifiestan, en mayor o menor medida, esta inercia de la personalidad, la tendencia de todos los seres humanos por mantener sus rasgos característicos de personalidad invariable y, a la vez, manifestar una tendencia al fortalecimiento de estos valores básicos. Las enseñanzas fundamentales atacan directamente los puntos claves sobre los cuales se sustenta la personalidad de los discípulos; de esta manera van debilitando los factores importantes de la personalidad, permitiendo hacerla moldeable o maleable, de acuerdo a las necesidades del camino. Ésta constituye la principal razón de la deserción en las escuelas espirituales.

En segundo término, podríamos poner el derrumbamiento del ídolo. En cierta manera el discípulo, la mayor parte de las veces, formula un juicio acerca de su escuela o de sus instructores; En ese juicio, él inviste a la escuela, a las personas que lo rodean, a las personas que lo instruyen, a los principios morales que recibe, de ciertas características que de alguna manera describen o sintetizan sus propias metas personales. El individuo entonces asiste a la escuela colocando a ésta y a los instructores como el punto final, como su meta en sus propias aspiraciones; y mantenerlos en esa posición representa, para él, el motor que lo impulsa a copiar la conducta de ellos o a reflejar fielmente, hasta donde le es posible, la enseñanza que está recibiendo.

Sin embargo, este simbolismo que formula el discípulo, la mayor parte de las veces a nivel inconsciente, está a su vez soportado por la convicción que tiene de que sus propios valores fundamentales, aquellos principios morales que él mismo ha formulado a lo largo de su vida, son perfectamente congruentes con la enseñanza de la institución a la que pertenece; es decir, el discípulo está dispuesto a modificar la mayor parte de sus creencias, siempre y cuando estén de acuerdo a algunos principios básicos fundamentales, que él reconoce como indiscutiblemente válidos en su vida.

Si en algún momento observa o se percata de que algo ha ocurrido que no va de acuerdo a sus propios valores fundamentales, el pedestal en que estaba situada la escuela o el instructor, empieza a caer estrepitosamente, provocando en el discípulo un sentimiento de desilusión, de desengaño, matando así la posibilidad de continuar en algo que ahora el reconoce como inútil; es decir, el discípulo simbólicamente hablando, perseguía una estrella que no era sino el reflejo de la misma estrella que él había fabricado; cuando la imagen no correspondió a sus expectativas él abandona el camino; probablemente inicie otra búsqueda o probablemente en su mente infantil juzgue a todas las escuelas por igual y resuelva seguir lo que en sus palabras podría llamarse "una vida normal".

La tercera causa de deserción es el propio ambiente que la escuela ofrece a los estudiantes; muchas veces el ambiente en que se desenvuelven los grupos de discípulos son determinantes para acercar o alejar a los nuevos candidatos; un ambiente sano en donde todos los presentes buscan esclarecer la verdad por encima de todas las cosas, auxilia eficientemente a los discípulos que se identifican con esta búsaqueda de verdades mayores.

Por otra parte, los ambientes insanos en donde los juicios y las críticas predominan por sobre la enseñanza, no constituye un foco magnético de atracción para los verdaderos discípulos, sino más bien, para las personalidades morbosas que gustan de fomentar y recrearse en ese tipo de actividades. Estas palabras deben de poner sobre aviso a las diferentes escuelas, para que purifique sus ambientes de trabajo y de estudio; algunas pocas normas de conducta pueden canalizar adecuadamente las actividades dentro de las escuelas:

"Ser honestos en la búsqueda del camino", "Reconocer su humildad ante aquello que pretenden conocer" y "Estar prestos al servicio de su hermano en cualquier momento que les sea solicitado"; son algunos de los principios fundamentales que podrían normar la conducta de los estudiantes dentro de cualquier institución espiritual.

Ahora bien, el discípulo por su cuenta asiste a la escuela esperando encontrar una respuesta a sus inquietudes, cuando éstas son el resultado de una honesta búsqueda, o bien, busca experimentar una satisfacción profunda que no es capaz de conceptualizar, porque en realidad es el efecto que las energías de la escuela producen en su propia aura, dándole una sensación de bienestar y de paz interior que no encuentra en su vida cotidiana.

Ya sea la primera o la segunda razón, el discípulo asiste a la escuela, la fortalece con su sola presencia, y a la vez, recibe los beneficios de la enseñanza; generalmente en el mundo simbólico del discípulo, la escuela es representada por su instructor, él inviste a su instructor como el representante genuino de los principios de la enseñanza; normalmente, en las primeras etapas, el discípulo cifra toda su búsqueda, todos sus esfuerzos en copiar la conducta de aquél que le está instruyendo.

Pasará tiempo antes de que el estudiante reconozca que tanto la escuela, como el instructor y el resto de los factores que envuelven y conforman su vida, no son más que instrumentos, para que él mismo construya el puente que habrá de recorrer hasta llegar a la Divinidad; es decir, pasará tiempo antes de que el discípulo reconozca su propia responsabilidad en todas las acciones que emprenda.

Más adelante en el sendero, cuando el discípulo ha abandonado o bien ha probado diferentes escuelas o grupos de enseñanza, su mente se encuentra mejor preparada para establecer un juicio acerca de cada una de ellas; nuevamente equivoca sus razonamientos, al tratar de juzgar una enseñanza únicamente por sus representantes y se equivoca el pensar que está buscando una enseñanza, cuando en realidad lo que anda buscando es un ídolo para su mente.

Todo esto es natural y perfectamente explicable, de ahí la gran responsabilidad de los instructores de las distintas escuelas, de poder llevar a su vida diaria, la mayor parte o la totalidad de los conceptos que explican en sus sesiones; de esto se deriva la gran deserción que se muestra en las diferentes escuelas.

Poco a poco el discípulo va formando una opinión más concreta de lo que es la enseñanza espiritual, con la lectura de los libros, con la acumulación de sus experiencias personales, con el enriquecimiento que le va otorgando el estar presente en diferentes escuelas o grupos, o bien, simplemente con el paso de los años que dan la madurez necesaria al discípulo. Poco a poco, va reconociendo que el camino que está siguiendo es independiente de las diferentes escuelas o instructores. Que el camino lo está recorriendo él solo, que la fuerza que lo impulsa a seguir es una fuerza interior y no el magnetismo de determinadas escuelas o instructores.
Cuando esto empieza a ocurrir en la mente de los aspirantes, entonces la búsqueda continúa de una manera mucho más consciente y positiva, el discípulo ha pasado entonces por el punto de no retorno y, efectivamente, las enseñanzas que ha recibido modificaron de manera definitiva su personalidad y su aura.

Cuando esto ocurre, es muy probable que no cambie ya de escuela; permanecerá en una reconociendo que el peso de su responsabilidad para evolucionar recae sobre él mismo y no sobre la institución; en ese momento, él se convertirá en un ayudante consciente de la labor de la propia escuela y probablemente sienta la necesidad de empezar a participar de esos descubrimientos que él ha logrado al resto de los discípulos que se encuentran en las primeras fases de la enseñanza.

El despertar a la necesidad del servicio es uno de los grandes momentos en la evolución del estudiante. De esto hablaremos posteriormente. Por ahora dejo que estas palabras sean meditadas cuidadosamente por todos ustedes. Que la Luz del Padre los guíe siempre.Que así sea.

 

EL ESTUDIANTE COMO DISCÍPULO

Sean bienvenidos: Hemos venido analizando el desarrollo de un discípulo en el momento que inicia su búsqueda hacia nuevos horizontes de evolución, hasta el punto donde ha encontrado la respuesta, e importantes transformaciones se dan en su estructura energética: los procesos mentales, los psicológicos y sus cambios de conducta; cubriendo de esta manera los tres aspectos más importantes que deben ser cuidados cuando se busca la instrucción adecuada para la evolución del ser, en el largo camino que debe ser recorrido para llegar a la Iniciación.

Lo más importante no es seguir una determinada línea de conducta o una enseñanza específica, lo que determina el momento preciso en que el discípulo deba ser iniciado, es el alineamiento energético que tiene lugar entre el ser y las fuerzas cósmicas que impulsan la evolución de todo este planeta. Las conductas, las disciplinas, los conceptos, son vestidos de la esencia del ser; las escuelas deberían tener en consideración estos puntos para evitar juzgar a sus discípulos y a los de otras escuelas o hermandades, basándose exclusivamente en sus aparentes conductas. En el mundo del maya, la apariencia es la realidad, en el mundo del espíritu, las energías son la realidad.

Describimos cuál es el efecto producido por las escuelas en sus discípulos; cómo éstas se enriquecen con ellos, mientras que ellos reciben los beneficios de la enseñanza y a la vez enriquecen su vida.

Hablamos de un proceso de simbiosis entre discípulos e instituciones, hemos señalado los puntos importantes que deben tomarse en cuenta en el discípulo al escoger su escuela, como a los guías cuando imparten sus enseñanzas, y de la relatividad de los conceptos y de la imposibilidad de ser poseedores de la verdad absoluta: fruto de los hermanos avanzados de una población particular en un momento determinado.

Las escuelas surgen cuando la necesidad es apremiante y desaparecen cuando las necesidades cambian y ésta no puede adaptarse a esos cambios, o bien cuando no existe ya la necesidad.

Desde el punto de vista del discípulo, su largo recorrido lo ha llevado a enriquecer su mente, lo ha llevado a sufrir una gran transformación tanto en sus cuerpos inferiores como en los superiores; el alineamiento energético ha tendido lugar y, en definitiva, una nueva luz ilumina el interior de ese ser, luz que puede ser vista por los videntes sensitivos y percibida por el mundo a través de los ojos de esa persona. Otro punto importante, análogo al punto de no retorno, que cuando es cruzado, el discípulo se ha transformado y se convierte en un instrumento de la Voluntad Divina, llamamos éste el despertar al servicio.

Él, por muchos años se ha preocupado por sí mismo, en su despertar, en el descubrimiento de sus verdades, la estructura energética de su aura, de su ser interior; sufrió alteraciones que le ocasionaron conflictos internos tanto mentales como emocionales. La solución de estos, una vez alineada su personalidad con el resto de sus vehículos, le dio la posibilidad de seguir recibiendo una mayor fuerza proveniente de la energía a la que hoy es sensible.

La presión de dichas energías sobre la conciencia, hacen una expansión, que le permite comprender cada vez mejor las necesidades de la gente que lo rodea; es la presión de éstas la que lo hace voltear y enfocar su atención no únicamente en él y sus conflictos individuales, sino empezar a tener una clara conciencia de lo que está ocurriendo a su alrededor; de los conflictos grupales, de las circunstancias o situaciones en que él se ve involucrado junto con otras personas cercanas, que lo llevan a tener conciencia de grupo y entonces su preocupación crece al grado de incluir a la gente cercana.

Cuando este punto se alcanza, en los niveles humanos se aprecia como un despertar al servicio; el ser empieza a buscar una área en la cual su actividad pueda llevarlo a resolver conflictos ajenos, armonizar situaciones y, en resumen, ser el portador de la energía divina ante sus congéneres. Este es el punto llamado "el despertar al servicio", una vez que es cruzado, en el ser humano empiezan a ocurrir varios hechos necesarios de mencionar.

Dado que su atención ha sido puesta ahora en otros seres además de él, la energía que venía alineando empieza a fluir hacia otras personas, su preocupación por resolver problemas ajenos lo convierte en emanador de energía (simbólicamente hablando), en faro de luz que alumbra las oscuras tinieblas en que se mueven los seres humanos. Poco a poco, la exagerada atención que venía prestando a sus propios problemas empieza a verse equilibrada al intentar resolver los de otros; su flujo de energía empieza a enriquecer su aura, puesto que ahora existe un movimiento hacia afuera de las energías que recibe de sus cuerpos superiores; similarmente, ese flujo de energía hacia el exterior, empieza a modificar el medio ambiente y a facilitar la tarea a la cual ahora se entrega.

El viejo axioma que afirma que "lo sutil mueve a lo denso", aquí es una palpable verdad; las energías sutiles del discípulo trabajan en los niveles superiores del reino tridimensional y permiten reacomodar las energías más toscas en beneficio de aquellos seres a quienes pretende ayudar; de esta manera, se suscitan las coincidencias, las casualidades, los milagros, las increíbles circunstancias que hacen ver a este discípulo como un hacedor de milagros ante las muchedumbres inconscientes.

En verdad, los discípulos que así trabajan pueden realizar cosas que ante los ojos de los demás resultan milagrosas, pero esotéricamente hablando, son producidas por el efecto de las energías sutiles que manejan, accionadas por la voluntad de querer solucionar los problemas y el efecto que éstas producen sobre las energías toscas que están produciendo las desarmonías. Desde curaciones milagrosas hasta circunstancias especiales, pueden ser resueltas por el manejo inteligente de éstas.

Muy distinto es el comportamiento de aquellos seres no entrenados, pero que se han prestado al servicio de la humanidad aun cuando carezcan del conocimiento, del funcionamiento de las leyes del universo; una cosa es ser instrumento de la Voluntad Divina de manera inconsciente, y otra, el convertirse en un instrumento inteligente de esa misma Voluntad Divina; mientras que uno está movido por la fe, el otro por el conocimiento y la certeza de cómo funcionan las leyes espirituales; mientras que el primero finca todas sus esperanzas en los poderes divinos; el segundo, con conocimientos de causa, enfoca toda su voluntad, su energía, alineándola con los poderes espirituales de sus cuerpos superiores, se convierte en un agente motivador del Plan divino, vigila constantemente las reacciones que su esfuerzo está dando en los planos tridimensionales, hace los ajustes adecuados y consigue que la Voluntad de Dios sea cumplida de una manera armónica en la tierra.

Al principio empieza a ser presionado por sus energías divinas para efectuar algún servicio, él siente que se le está dando una oportunidad para llevar un mayor bien a la gente que lo rodea; con la desconfianza natural en su propia capacidad, pero después con la certeza de que lo poco o mucho que puede hacer por los demás, será bien recibido por ellos.

En la búsqueda de los campos de servicio hay quienes se entregan a la curación, a la instrucción; otros buscan entre aquellos seres cercanos a alguien que lo necesite, convirtiéndose en el amigo por excelencia, en el círculo en que se mueve. Sea uno u otro el campo de servicio que elijan, háganlo siempre pensando que las energías que ustedes aportarán para la solución de los problemas, sea el fruto del alineamiento que han conseguido con sus vehículos superiores; tomen conciencia de que en estos momentos, no es un ser humano ayudando a otro en igualdad de manejo energético, ahora tiene la posibilidad, de aportar energía sutil, ayudando a otro para quien el manejo de ésta aún no le es posible.

Deben tener presente, aun cuando ustedes se hayan especializado en una tarea de servicio, que la energía que manejan puede ser utilizada en múltiples situaciones; dicha energía no está limitada a un rayo en particular o planeta en especial, pueden manejar cualquier energía con la misma maestría que aquella a la que se dedicaban. Este despertar al servicio es otro gran momento en la vida del aspirante, pasará cierto tiempo y vendrán ciertas dificultades que deberá resolver antes de pasar a la antesala de la Iniciación.

Posteriormente dedicaré algunas líneas a estudiar los efectos que este servicio tiene sobre el estudiante, los cambios psicológicos, algunos errores que comete y sugerencias para aquéllos que se encuentran ya en esta etapa de evolución. Por ahora me despido dejando mis bendiciones eternas.

 

EL ASPIRANTE Y EL INICIADO

Sean bienvenidos:

Continuaremos describiendo los procesos por los que pasa el aspirante cuando ha cruzado el punto llamado "El Despertar al Servicio".
En niveles energéticos, el alineamiento de sus cuerpos ha permitido que un flujo de energía mayor al que venía manejando y de una frecuencia más sutil, ejerza una presión sobre esa área del ser llamada conciencia.

Ésta podríamos visualizarla como un núcleo de energía que se mueve, vibra y determina el nivel predominante en que vibrará el ser; esa conciencia inicia un viaje gradual desde los cuerpos inferiores hacia los superiores, determinando así la evolución del individuo; sin embargo, en su viaje hacia los planos sutiles, la conciencia va accesando nuevas áreas de energía que forman en los niveles bajos, una aura de luz que se va expandiendo en un proceso similar a las ondas que produce una embarcación al moverse en el mar, al dejar una estela en el agua que va creciendo, a medida que ésta se mueve las olas marinas transportan esas líneas.

Así, la conciencia, al ir subiendo a los planos sutiles, va dejando una estela de luz que crece en los planos físicos, ocasionando en los niveles de la personalidad del individuo una mayor armonía y que dicho campo vaya creciendo para incluir a los que moran cerca de él o con los que se relaciona.

Igualmente, esto se traduce en una conciencia mayor que permite comprender los sucesos de la vida y las fibras más internas de cada uno de los seres humanos; llegado el momento en la evolución del ser, la conciencia sube tan alto que su estela cubre al mundo y entonces hablamos de un ser capaz de guiar a toda la humanidad.
Mientras tanto, en estas primeras etapas en las que el discípulo despierta, su conciencia ha subido y la presión que ejercen esas energías, produce que la estela o aura luminosa abarque a los seres que le rodean.

En los planos físicos es percibido como una tendencia de ese ser a ayudar al necesitado, a los que lo rodean y a definir un campo de servicio en donde pueda canalizar esas energías que provienen de su ser interior. La respuesta del universo no se deja esperar, e inmediatamente, personas con necesidad de ayuda empiezan a rodearlo.

A niveles energéticos, esto podría ser explicado como la atracción natural que se ejerce por la luz, ante aquellos seres que de momento moran en las tinieblas, análogo al efecto que produce una vela o un foco cuando es dejado en un jardín y rápidamente los insectos empiezan a acercarse.

El aspirante frecuentemente se siente importante ante esta nueva oportunidad de servicio que la vida le ofrece, su impotencia radica en que sus procesos mentales siguen siendo antiguos, pero su conciencia se ha movido y en verdad posee una facultad mayor para ayudar a sus hermanos, su mente acostumbrada a las experiencias del pasado, limita fuertemente la capacidad de ayuda del aspirante; es por esta razón que a los discípulos se les enfatiza la necesidad de ser nuevos cada día, de dejar que las experiencias del pasado sean válidas únicamente en el pasado y enfrentar la vida como un reto nuevo cada mañana.

Es tanta la presión de las energías superiores, que él se ve forzado a emprender tareas que ante su mente le parecen insostenibeles, pero que a medida que las va efectuando, se va dando cuenta de que algo ha cambiado y que en realidad puede presentar un servicio mayor al que pensaba.

Recibe nuevos estímulos desconocidos hasta entonces, el agradecimiento de las personas a las que ha ayudado empieza a afectarlo profundamente; en primer término, siente que no merece esas muestras de agradecimiento, pero a medida que se van haciendo más frecuentes, el embate de esas energías sobre su aura va formándole una especie de costra, que pronto será incorporada a su aura.

Las muestras de cariño, agradecimiento, admiración o sentimientos que se despiertan en la gente que recibe ayuda, hacia aquél que se las proporciona, son vistas energéticamente, como energía de una vibración diferente a la que emana el servidor; esas energías pueden llegar a ser tan intensas, que formen una cubierta completa alrededor del aura del discípulo, esto por supuesto, dificulta la labor que está desarrollando y ocasiona muchas veces, que vuelva a caer presa de los efectos del maya.

La nueva energía entorpece su visión, y la perspectiva que tenía del mundo empieza a cambiar, por esta razón, es muy común encontrar en los discípulos que están en servicio, sentimientos de autovaloración bastante alejados de la realidad.

Es más frecuente de lo que ustedes se imaginan, encontrar discípulos plenamente convencidos de que ellos son especiales en el mundo, de que ellos tienen misiones muy por encima de los que la mayoría de la gente tiene, de que ellos son los únicos poseedores de ciertas verdades, de que ellos son los únicos escogidos para ciertas misiones, de que ellos son los más evolucionados de ciertas regiones o de todo el planeta, o incluso en algunos casos aberrantes, de que ellos son el mismo Cristo reencarnado en la Tierra.

El efecto que las energías de agradecimiento tienen sobre el discípulo pueden ser muy variadas, dado que cuando el discípulo no ha superado aún algunas de las experiencias psicológicas que ha vivido durante su infancia o su adolescencia, cuando éstas son mezcladas con la energía proveniente de aquéllos a quienes sirve, es posible encontrar una multitud de combinaciones que dan lugar a todas estas falsas interpretaciones que he mencionado; desde discípulos que afirman ser la reencarnación de algún gran iniciado antiguo, hasta otros que creen fervientemente que están salvando al mundo del caos y la destrucción total, pasando por todos aquéllos que se creen discípulos únicos de maestros famosos. En fin, existen toda una serie de confusas ideas que son proyectadas en las mentes de los discípulos, debido a esta energía proveniente de los seres a quienes están ayudando.

En definitiva, ninguna de las pruebas que hemos mencionado en las etapas anteriores a este punto, pueden ser comparada con la complejidad y lo difícil que representa para el estudiante, el pasar por estas experiencias.

Casi de manera inevitable, el discípulo irá acostumbrándose a esas muestras de cariño o de admiración; sin embargo, el discípulo desconoce que más adelante en su camino, la misma ley de evolución lo empujará a otra etapa conocida como "La Soledad" (de la cual hablaremos después), en donde de pronto el discípulo se ve completamente solo, sin seguidores, sin Maestros que lo guíen, únicamente se encontrará él ante su personalidad, pero esta vez exaltada al mil porciento, gracias a los estímulos que ha recibido de toda aquella gente a quien ha ayudado.

Este sentimiento de soledad será descrito más adelante, pero por ahora trataremos de entender cómo es que los estudiantes responden a estos estímulos y cómo empieza la lucha interior; al darse cuenta de que su única forma de sobrevivir en el camino, es permanecer completamente autocentrado en la luz que percibe.

Poco tiempo después, cuando el discípulo se ha acostumbrado a esas energías que provienen del exterior; las ha aceptado y las ha incorporado dentro de su ser, su camino puede tomar varias opciones.

En primer término, es probable que esa energía lo ate completamente y él sienta que su destino es permanecer cumpliendo eternamente esa función, cierra sus ojos a su evolución personal y entrega todas las fuerzas de su ser al cabal cumplimiento de esa tarea, a la cual se ha dedicado.

En esos casos, el discípulo cumple con una noble misión, se convierte en un instrumento al servicio de Dios y en definitiva da una nota adecuada dentro del concierto de la creación; sus problemas, pasarán ahora a tratar de descifrar la mejor forma de cumplir con el servicio que se ha autoimpuesto y engrandecido ante sus ojos.

Otros en cambio, lucharán contra la energía que están percibiendo del medio ambiente, rechazarán la responsabilidad que significa el entregarse a esa misión particular; buscarán nuevos horizontes y sus caminos probarán nuevas sendas, mientras su aprendizaje continúa en otros campos. Estos seres no pueden canalizar correctamente las energías del Padre, pero su nota armónica sigue siendo alta y su aprendizaje continúa.

Una tercera clase de servidores, busca la manera de que el servicio que venía prestando, siga dándose por aquéllos a quienes él mismo ha entrenado, su camino no lo interrumpe; sino por el contrario, sigue buscando acrecentar la energía que proviene de su ser interior, busca nuevas áreas de servicio, pero sin abandonar aquéllas que lo han llevado hasta el lugar que ocupa; sigue caminando de cara al sol, sin aferrarse ni afianzarse en las fuerzas de atracción que ejercen todos los seres a quienes ha ayudado, ancla sus metas en el Padre, pero sin dejar de atender a todos los seres a quienes ha ayudado.

En este caso, el discípulo se convierte en un instrumento de las energías divinas y además continúa su aprendizaje, se acrecienta, y su presencia en la tierra será cada vez más notoria; es, en definitiva; el camino que deben de seguir aquéllos que buscan la Iniciación.
Andar el camino del servicio representa peligros insospechados para la vida del Iniciado. En el caso de los estudiantes, el camino del servicio es un camino de probación.

En el estudiante, el servicio le presenta una oportunidad de poder expander la energía que recibe de su interior. En el discípulado, el estudiante se prueba a ser él mismo un portador de la energía divina, mientras que en el Iniciado, el servicio representa para él una oportunidad de probarse a sí mismo, como colaborador de la Voluntad divina.

Al estudiante se le pide que distribuya su energía. Al Iniciado se le pide que ejerza su voluntad. Éste entrega su voluntad para que sea manejada de acuerdo a los Planes divinos. El Iniciado tiene que captar la Voluntad divina, interpretarla y ejercerla mediante los poderes que ha adquirido en la Iniciación.

El estudiante trabaja con las masas, con las muchedumbres. El Iniciado debe trabajar primero con los estudiantes y éstos después con las muchedumbres; se le pide que centre su conciencia en su ser interior, a fin de que acreciente el flujo energético entre sus vehículos superiores y su cuerpo físico; al Iniciado se le pide que ponga su atención en Shamballa a fin de que pueda interpretar correctamente las energías que revelan la Voluntad del Padre; para después proyectarlas en los diferentes campos de servicio, a través de aquéllos con quienes trabaja.

Al estudiante se le pide vivir en el presente, pero al Iniciado se le pide captar el pasado, el presente y el futuro, abarcando de esta manera, todas las implicaciones de las decisiones que toma bajo su voluntad.

Esa es la gran diferencia entre los aspirantes a la Iniciación y aquéllos que han logrado llegar hasta ella.

Sentirán que el camino es demasiado largo, sentirán probablemente que este proceso que acabo de describir aleja aún más de su panorama mental el momento tan anhelado de la Iniciación; sin embargo, recuerden que una cosa son las palabras, los conceptos y las ideas que estamos expresando, y otra muy diferente, las energías y el alineamiento energético de los vehículos del ser.

Su mente cuando capta estas ideas, inmediatamente las proyecta hacia el cúmulo de experiencias que tiene en su pasado, pero tal como dije al principio, la vida para todos ustedes debe ser nueva cada mañana y la capacidad que tienen hoy para trabajar, es diferente de la que tenían ayer, por lo mismo, en esas comparaciones mentales que hacen de su vida con estas palabras, no saquen juicios absolutos, simplemente observen, analicen y proyecten internamente su vida hacia el futuro, dentro del panorama que estoy describiendo como la vida, como el Sendero, que conduce a la Iniciación.

Mis bendiciones para todos ustedes, Que así sea.

 

LAS PRUEBAS DEL SERVICIO

Sean bienvenidos: Hasta hoy hemos ido siguiendo el desarrollo del ser humano hasta llegar a esa etapa que hemos llamado "El Despertar al Servicio", aunque en realidad debiéramos llamarlo "El Despertar al Servicio Conciente", porque siendo el universo una combinación infinita de seres creados, en donde cada uno de ellos mantiene interrelaciones con el resto, es el servicio la nota clave y fundamental que sostiene esta maravillosa armonía en toda creación.

El ser humano no es un ente aislado, aunque su conciencia limitada por la visión, así se lo haga ver; el ser humano mantiene interrelaciones con el planeta, con el resto de los seres vivos y aún con el universo, aunque de una manera poco entendible hasta hoy.
Tienen que pasar muchos años, muchas experiencias, antes de que el ser humano pueda descubrir el papel verdadero que juega dentro de la creación y pueda estar conciente de la importancia de mantener esos nexos sutiles que lo unen al resto de las criaturas.

Por ahora, esas funciones que lo mantienen conectado con las demás criaturas permanecen funcionando en forma automática e independiente de su voluntad, pero es el despertar al servicio el momento apropiado para que el ser humano pueda ir caminando en esta dirección. Darse cuenta de que la sobrevivencia de la especie humana, depende de lo que él pueda hacer por los demás, es, simplemente, empezar a asomarse a ese vasto mundo de conexiones sutiles que lo mantienen unido a la Mente Universal y a su Creador.

Cuando el ser humano empieza a seguir la necesidad de entregarse al servicio, lo hace obedeciendo a los impulsos internos de las fuerzas cósmicas que vienen ahora accesando y convirtiéndolo en canal de ellas, en lugar de ser un punto terminal en donde queda detenido el flujo de la energía cósmica, se convierte en un medio para hacer llegar esta misma fuerza cósmica, hacia otros seres que no pueden accesarla.

Todo esto son procesos inconscientes. Lo que el ser humano capta en su mente es tan sólo un deseo enorme por ayudar a los seres humanos que lo rodean. Esta es la puerta y lo que ocurra después dependerá nuevamente del discípulo.

Hemos hablado de varios caminos: Hemos hablado del instructor que sirve enseñando a los demás, del terapeuta que sirve sanando a los demás, del guardián cuyo servicio es ofrecer la protección de su fuerza y energía, y el del mártir que no escatima esfuerzo por servir de cualquier manera a sus hermanos.

En estos y todas sus combinaciones, el servicio es su nota clave; pero, ¿qué podemos decir de las actitudes mentales de estos servidores?. Hablamos de las primeras impresiones que recibe el discípulo cuando se ve bombardeado de las energías de agradecimiento de los seres a quienes está ayudando; para aclarar aún más este punto, quisiera comentar que los seres humanos mantienen una carga de energía proveniente del interés que sus hermanos muestran hacia él; es decir, el aura de los seres humanos se conforma en parte por la energía que él mismo está generando, otra parte por la energía que toma de la atmósfera psíquica y, otra parte también igualmente importante y que podía haberse incluido en la anterior, es aquella energía que se deriva del interés que muestran en su persona los seres que lo rodean y con quienes está ligado sentimentalmente o cualquier otro tipo de enlace.

Cuando el ser humano empieza a ofrecer el servicio, esta última energía empieza a convertirse en la más importante, dependiendo del grado y del número de seres humanos a quienes les da el servicio, la energía que llega hacia él puede constituirse en una carga pesada de llevar; siendo de una vibración distinta a la que él genera es preciso equilibrarla energéticamente en su ser.

De los desequilibrios más comunes, se encuentran aquéllos en los que de momento el discípulo se ve a tal grado absorbido por su servicio, que su conexión interior y la fuerza que lo mantenía energéticamente vivo se va debilitando cada vez más; en esos casos, el servidor rompe su contacto con la energía de su ser interior y los seres que lo rodean le exigen mayor servicio.

En estos casos el discípulo irá agotando sus reservas de energía y al no poder ofrecer más, irá decayendo, hasta sumirse en una depresión fuerte al verse imposibilitado de atender las necesidades de los demas y sentirá una desolación al ver que aquéllos a quienes sirvió le ofrecen ahora sus espaldas.

El discípulo vive entonces momentos de profunda armonía en donde se da cuenta de la realidad del mundo que lo rodea; aquéllos a quienes servía no son culpables de la falta de comprensión de él mismo, ellos actúan a su nivel de conciencia, mantendrán su agradecimiento mientras él les ofrezca algo y lo olvidarán en el momento mismo en que no pueda entregarles lo que ellos le piden.
El discípulo aprenderá en duras lecciones que lo importante no era la energía que percibía de ellos y que lo hacía sentirse importante, sino la energía que sostenía su servicio y que era la proveniente de su ser interior, esa energía a quien había contactado gracias a un honesto sentimiento de querer ayudar a los demás. Poco a poco el discípulo aprenderá su lección y deberá seguir en el camino, porque tarde o temprano su alma deberá triunfar por sobre los obstáculos que se le presenten.

Existe otro desequilibrio, aquél que se deriva de un estudiante que sabiendo los riesgos del servicio, los afronta con escasa preparación.
El equilibrio debiera ser una palabra cuidadosamente meditada al momento de ofrecer el servicio; me refiero a aquellos casos en los que el estudiante cubre su verdadero ser interior, su verdadera naturaleza con una apariencia de fortaleza, con una apariencia de autosuficiencia, que le permite momentáneamente atraer la atención de sus hermanos.

El discípulo ha optado por esta técnica a fin de transmitir a quienes sirve, la imagen de alguien que no necesita de nadie para poder seguir ayudándoles; internamente, sin embargo, el discípulo mantiene vivo su contacto con el ser interior; por fuerza de la imagen de alguien autosuficiente, fuerte, un maestro; empieza entonces a crear un ídolo.

Ante sus propios discípulos, esa personalidad que está proyectando y que está manejando, empieza a ser considerada como un ídolo, un ídolo que vendrá siendo una especie de globo lleno de gas para las conciencias de sus estudiantes. Ese globo irá subiendo y subiendo conforme la personalidad del estudiante lo va fortaleciendo.

En estos casos, mientras el ídolo sube con las mentes de aquéllos a quienes sirve, él mismo, el discípulo, se ve de pronto ante una situación imprevista para él; su conducta deberá corresponder enteramente con la imagen de ese ídolo que él mismo ha creado en las mentes de sus discípulos, aún cuando él, consciente de que tiene una sola capacidad para servir, se verá continuamente acosado por sus estudiantes para perfeccionar al máximo su conducta, para ofrecer servicios que todavía no puede alcanzar, y probablemente para realizar milagros y corresponder de esta manera el ídolo que ellos ven en él.

Aún cuando su conducta lo mantiene vivo internamente, comprende ahora el grave error de haber trabajado detrás de una personalidad que no era auténtica: Sus discípulos lo han agigantado y su evolución le impide alcanzar esa imagen.

Tarde o temprano el globo se desinflará y sus discípulos desilusionados serán dispersados. Todo esto ocasionará un posible retraso en la evolución de esos estudiantes, efectos que deberán recaer en la conciencia del discípulo, cuando en sus meditaciones entienda la oportunidad que vio perdida.

Tarde aprenderá el discípulo que para ser instructor en el camino del servicio, no debe trabajarse a través de ninguna personalidad, sino por el contrario, mostrarse tal como es actualmente, y que sus propios estudiantes puedan ir observando las transformaciones que están teniendo lugar en su propio ser, gracias al esfuerzo que está realizando por seguir el camino que les está enseñando.

Nada hay más motivador en los estudiantes de alguna escuela espirirtual, que ver a su propio intructor cambiar, ampliar su conciencia, expander su servicio y superar dificultades, gracias a la misma eneñanza que les está impartiendo.

Otro problema que frecuentemente afrontan los servidores, es aquél que surge cuando su servicio no produce los frutos esperados; las ligas emocionales entre el servidor y el servido deben ser transmutadas, hasta llegar a la conciencia de entenderse a sí mismo como instrumento de la Voluntad Divina y no como alguien que está manejando la Voluntad Divina.

Entender que cuando uno ofrece el servicio no le es permitido esperar resultados, es una de las mayores claves que el estudiante puede seguir, aprender que aquéllos a quienes se sirve tienen su propia vida, su propio libre albedrío, su propio camino y su propio derecho a decidir sus destinos, es ciertamente una lección importante; igualmente, aprender que en cada uno de aquéllos a quienes se sirve está el símbolo de toda una humanidad que pide ayuda, es realmente universalizar la entrega al servicio.

Así pues, el servicio debe ser totalmente desinteresado, entendiéndose por esto, no únicamente la ausencia de deseo de recibir algo a cambio, sino más allá, la ausencia de interés por obtener el resultado que nuestra mente nos puede indicar.

Ofrecer el servicio es transmitir la energía; dar un servicio, es ser un manifestador de la Energía divina, es abrir ante los ojos de la humanidad el libro sagrado en donde han escrito todos los grandes enviados del cielo.

Dar un servicio es ofrecer una muestra de que el mensaje de Cristo permanece vivo en la mente de todos los seres humanos.
Dar un servicio es entender el papel que el hombre juega en el universo, entender las relaciones que rigen no únicamente a los seres humanos, sino también a los astros y a los universos en su conjunto.

Dar un servicio es, en resumen, la nota clave y fundamental del camino que siguen hacia la Iniciación.
Hasta aquí mis palabras.

Mis bendiciones quedan entre ustedes.

Que así sea.

 

LAS REGLAS DEL SERVICIO

Sean bienvenidos:

Vimos cómo el aspirante despierta al servicio y cuáles son sus actitudes ante las primeras complicaciones en su labor del servicio.
Mencionamos algunos tipos de desequilibrios que surgían una vez que el discípulo empezaba a manejar la fuerza de aquéllos a quienes servía; igualmente, algunas de las razones por las que él fracasaba en esta nueva etapa de su sendero. Pero hemos de precisar ahora que si bien las dificultades retardan la evolución del aspirante, también es cierto que a medida que éste empieza a esforzarse por convertirse en canal de bienaventuranza para sus hermanos; nuevas energías llegan a él, su mente empieza a entrenarse para comprender a sus hermanos, su vida toda empieza a cambiar y pronto un proceso estabilizador derivado de su mayor comprensión acerca del servicio, empieza a tener lugar.

El servicio, generalmente, empieza como una sugerencia de parte de algún guía o autoridad espiritual reconocida por el discípulo; pero después, una vez que él mismo ha tomado conciencia de la importancia del servicio y lo ha reconocido como parte de su labor individual, es él con su libre albedrío que decidirá cuándo y cómo da el siguiente paso.

En su camino el discípulo emprende varias tareas, todas ellas de servicio; empieza y termina algunas, otras únicamente las deja empezadas; pero su mente va acumulando experiencias y le permite ir afinando el mínimo de conocimiento necesario, para redondear un servicio de la calidad requerida por los guías de la humanidad.

Al principio sus esfuerzos van enfocados a problemas muy particulares, en donde los beneficios son unos cuantos. Conforme crece espiritualmente, su percepción de las urgencias y necesidades de la humanidad le permite entrever cuáles son los campos de servicio prioritarios para el plan divino, reconoce entonces que su labor será más apreciada y de mayor utilidad si la orienta en acorde a estos planes Divinos.

La pregunta ahora en él no es si debe o no iniciar un servicio; sino más bien, en qué forma puede ser más eficiente la labor que está desarrollando.

De estas interrogantes surge el crecimiento del discípulo; inicia una labor, teniendo claramente desde el principio la forma en como la llevará a cabo y los objetivos que espera conseguir con ella. Formula un plan con sus metas y sus métodos, lo lleva a cabo y cuando ha llegado el momento de terminarlo, deja entonces responsables a miembros del grupo colaboradores de él mientras se encamina a cubrir nuevos campos con alcances más amplios.

Descubre entonces una gran verdad: el servicio es más grande cuando se sirve a través de sus hermanos; es decir, preparar a los hombres para convertirlos en pescadores de hombres es mil veces más productivo, que ofrecer un servicio en donde se crea dependencia.
Su mente ahora preocupada por elevar la calidad y el alcance de su servicio, lo lleva a profundizar en las reglas que rigen la conducta de los Maestros:

"UN MAESTRO SIRVE SÓLO A AQUÉLLOS QUE SON SERVIDORES".
"EL MAESTRO TRABAJA A TRAVÉS DE SUS DISCÍPULOS".
"EL MÁS ALTO ES EL MAYOR SERVIDOR".

Y así, mientras su mente divaga profundizándose cada vez más en el complejo arte del servicio; su vida ha pasado de ser un discípulo entre tantos, a ser alguien cuya senda luminosa empieza a ser percibida por aquéllos que le rodean.

Vienen después otras pruebas, sus mismos compañeros, aquéllos quienes le vieron crecer, hermanos de fe, empiezan a reprocharle su deseo de apartarse de los lineamientos de su grupo o escuela en particular; los discípulos temen la soledad y prefieren reconocer que necesitan compañía en su sendero hacia la Iniciación, que sentirse momentáneamente solos y la inseguridad de saber si están pisando el terreno correcto.

Contra esto tendrá que luchar el aspirante cuando su llamado al servicio lo impulsa a efectuar tareas que sus condiscípulos no entienden; sus ojos espirituales perciben ya nuevos horizontes, mientras que los de sus hermanos requieren todavía ser guiados; su conciencia ha crecido y el llamado se hace inaplazable.

"...Que el discípulo no haga esperar al llamado, que tome sus armas, y se lance a la conquista de la gloria; porque únicamente creciendo y rompiendo el cascarón en que la mente encierra la vida, es posible desplegar las alas y emprender el vuelo hacia la libertad..."
Estas palabras fueron dichas por un poeta hace siglos y empiezan a ser vigentes ahora, cuando el discípulo recibe el llamado a su servicio particular.

Es por eso que ahora les digo:

"El que sirva a niños: los prepare para ser guías de hombres; el que sirva a enfermos: los prepare para ser curadores de hombres y el que sirva a alcohólicos: les enseñe el camino que conduce a la libertad y les de la fuerza que ellos necesitan para transmitirla a los que lo siguen. Que todos sus servicios sean cuidadosamente planeados para que las semillas que siembren den a su vez más semillas y no mueran cuando ustedes hayan de dejarlas solas". En la vida del discípulo, que se ha entregado al servicio, es inevitable que en su deseo de ayudar a través de sus hermanos ponga en ellos grandes esperanzas y sienta que el ideal de servicio que él persigue es perfectamente comprendido por sus colaboradores, mas esto no es comprendido por sus colaboradores, mas esto no es siempre cierto; surge entonces la desilusión y el sentimiento de soledad, cuando en las primeras pruebas entiende que cada colaborador ve al servicio como algo personal y carece de la visión de conjunto que él está percibiendo.

Las divisiones en el grupo de colaboradores son parte de los grandes problemas por los que tienen que pasar aquéllos que sirven a servidores.

Mantener la armonía y la homogeneidad del grupo es ciertamente una labor difícil, pero es este momento extremadamente importante para el discípulo que desea trabajar a través de un equipo de personas; si antes su prioridad más alta la tenía el servicio que ofrecía directamente a los necesitados; ahora será transmitir a su equipo de colaboradores, la misma idea que él percibe y lograr mantener la unidad; que es la base para un trabajo armónico dentro de su equipo de trabajo. Convicción en el trabajo, unidad en los propósitos y armonía en los movimientos, es vital en la misión que ahora desempeña.

Hasta aquí dejo ahora mis palabras y como siempre, dejo mi luz entre ustedes.

Que así sea.

 

EL SERVICIO

Hermanos:
Continuemos ahora con el tema de "El Servicio".

Comentamos que muchas veces el servidor sufrirá desilusiones fuertes de parte de sus colaboradores cercanos debido a la incapacidad de éstos, para percibir claramente el ideal tal como el discípulo lo ha captado.

Mencionamos que el servidor debía poner toda su atención y energía en efectuar un servicio de calidad; ahora cuando trabaja a través de un grupo de colaboradores, más del 80% de su tiempo debiera dedicarlo a fortalecer los lazos que unen a sus colaboradores y a explicar la idea que anima el servicio que están brindando.

Un problema que antes era simplemente servicio, se ha convertido ahora en un problema de coordinación de seres humanos, que invariablemente lleva implícito el manejo de las relaciones humanas. El trabajo sobre la compatibilidad de los caracteres y personalidad, la labor de establecer entre todos ellos una línea de correctas relaciones humanas y sobre todo el fortalecimiento de la convicción que mueve a trabajar para ese ideal. Veremos entonces, al discípulo convertido ahora en un motor que anima corazones para trabajar en beneficio de los demás.

Él, personalmente, ya no recibirá esas muestras de afecto y agradecimiento de parte de la muchedumbre; ahora con la experiencia que ha ganado, puede trabajar atrás de las bambalinas y atender las necesidades de esos corazones que seguramente pasarán por los mismos problemas que él pasó cuando ofreció sus primeros servicios.

Deberá ser el guía de cada uno de sus colaboradores, trabajar al parejo con ellos y estar atento a la más mínima necesidad que manifiesten; así como de sus posibles desviaciones o efectos psicológicos que está teniendo esa labor dentro de ellos.
Cuando esta labor de conjunto no es posible realizarla de una manera armónica empiezan las divisiones de una manera funesta; el aspirante a iniciado se ve de pronto en una situación tal, que deseando hacer un servicio, su grupo empieza a mostrar divisiones; una falta de convicción, problemas de relaciones humanas, personalidades exaltadas o bien desvaloradas.

Todos estos son problemas nuevos que antes él había vivido consigo mismo, pero que ahora debe aprender a manejar en seres ajenos a él; sin duda, sus experiencias son valiosas, pero las técnicas que él haya usado para sobreponerse a esos problemas no siempre pueden ser aplicadas con éxito en otras vidas; es por esto que el secreto para triunfar a través de estas etapas es atender cualquier necesidad que surja en sus colaboradores, antes de que ésta se constituya en un problema fuerte.

Perder a un colaborador puede ser crítico para el cumplimiento de una misión. Recordemos que generalmente son alianzas espiritualmente fuertes, las que mantienen unidos a los grupos de servicio; perder a uno de ellos podría implicar un cambio de planes o un cambio en la estrategia a seguir para cumplir la misión colectiva que se han autoimpuesto. Cuidar a cada uno de ellos representa una labor difícil y muchas veces más complicada que la de ofrecer un servicio directo a personas que lo necesitan.

El aspirante sigue aprendiendo mientras trabaja a través de sus colaboradores, su camino va en ascenso y si antes aprendía de las experiencias que él percibía de sí mismo; ahora el estar al tanto de sus compañeros de trabajo, le permite multiplicar sus conocimientos acerca de la personalidad humana; seguirá así por algún tiempo, hasta que deba llegar a la segunda prueba como servidor.
Si en la primera, su labor consistió en formar a un grupo de colaboradores, en esta segunda prueba, él debe soltar a ese grupo de colaboradores e iniciar la siembra en otro lugar.

La soledad, la incomprensión, el verse de pronto ausente de esas energías provenientes de los seres humanos cercanos, esas energías de amor, de agradecimiento, de saberse partícipe de un mismo ideal. Ahora siente su falta y comprende lo difícil de esta prueba; deambula solo en un valle donde no tiene más compañeros que su alma; sus voces que internamente lo guiaban, de pronto callan, y se siente en verdad desconcertado; sabe que puede reandar el camino, regresar y volver a vivir esos momentos en compañía de seres queridos, pero también sabe que si desea alcanzar el portal de la Iniciación, es preciso descender primero a ese valle de soledad que rodea al castillo de la Iniciación.

Su voluntad lo empuja, pero su personalidad flaquea; su vida lo ha puesto en medio de tinieblas; aún en su mundo concreto, su vida cotidiana sigue siendo la misma; mas en su mundo interior; su conciencia percibe las tinieblas de la soledad.

Poco a poco, él va entendiendo la realidad de esta prueba; aprende a vivir en esa obscuridad y aprende la más maravillosa lección que el aspirante a la Iniciación debe entender antes de lograrla, me refiero al poder de generar luz, luz propia; luz del ser interior, para romper esas tinieblas que normalmente envuelven a los seres humanos.

Su última lección deberá ser cómo irradiar la luz necesaria, cuando se carece del apoyo de los guías espirituales y de los compañeros de misión; cómo encender la antorcha que ilumine los pasos que estamos siguiendo, cuando no se tiene más ayuda que la voluntad que lo impulsa hacia adelante y la esencia divina que mora permanentemente dentro de él.

En esta soledad de la cual no podemos decir mucho, el ser humano aprende de una manera sintética, todas las etapas que su camino siguió desde el momento mismo en que encarnó como humano; su vida retrospectiva la percibe claramente y entiende los pasos que tuvo que haber seguido para alcanzar ese nuevo logro que ahora está recibiendo.

Queda el ser, entonces, listo para llegar y tocar a la puerta del castillo; llega con su antorcha prendida gracias a las duras pruebas que el camino le ha impuesto, llega afinado con la mente de Dios y templado en los dolores del renunciamiento.

Cuando todo esto ha ocurrido, el Iniciado llama tres veces, la puerta se abre y una voz sin palabras le indica: "Adelante, la Iniciación ha llegado". El discípulo es acompañado ahora por su maestro quien en compañía de otro, lo llevan hasta el Gran Iniciador, y allí, en una gran ceremonia de luces y colores, el ser humano recibe su Iniciación.

No describiré en detalle los pasos de la Iniciación, porque esto ya fue dado en un tema especial publicado por la señora Bailey, pero mencionaré: que el centro de poder del Iniciador reaviva, en cierta medida, los chakras del Iniciado, concediéndole ahora el poder conectarse con una fuente mayor de energía dentro del universo.

Aquí ha terminado el largo proceso, el largo camino que el hombre siguiera hasta el portal de la Iniciación, pero falta aún otro camino igualmente largo y difícil que lleva de la Iniciación a la Ascención.

Consideren esta comunicación como la última del primer ciclo. El hombre ha alcanzado ya la Iniciación, y todo lo que resta será el trabajo que como Iniciado desarrolle para llegar a la culminación humana.

Dejo mi paz y mi luz entre ustedes eternamente.

Que así sea.

Nota: Mensajes recibidos en el año 1989

 

 

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