NÚMERO 8

EDITORIAL

Han pasado ya varios meses de que se inició la publicación de esta revista y grandes son las satisfacciones que hemos cosechado gracias a las cartas que hemos recibido. Es el momento de pedir una disculpa a nuestros lectores con quienes no hemos podido cumplir como nosotros hubieramos deseado. Nuestra organización es aún incipiente en éstos campos de la publicación, pero estamos rápidamente aprendiendo, esperamos ofrecer un mejor servicio a partir de esta hora.

Observarán que en este ejemplar aparecen las primeras comunicaciones de dos nuevas series: " LA SALUD DEL HOMBRE " por Josué y " EL SENDERO A LA INICIACION " de Dwal Khul, además de una sección comentarios que agregamos con el objeto de hacer más explícitos los mensajes. Todo esto se hace atendiendo una solicitud del maestro Hilarión de "eficientar un 100% el servicio que la revista ofrece".

Que en esta revista puedan cada uno de ustedes encontrar la luz que andan buscando, son nuestros mejores deseos.

Atentamente: Hermano A.

 

LA VOZ DE LAS ESTRELLAS

Esta sección está dedicada a presentar las instrucciones que los MAESTROS desean hacer llegar a todos los Grupos de LUZ.

 

EVOLUCIÓN

Amados hermanos: YO SOY FRANOLU.

Vengo a decirles algo que es conveniente que sea publicado. Vengo a hablar de la luz que la Tierra recibe y de la gran importancia que tiene el manejo inteligente de ella.

Acaban de pasar por el día más largo del año: Acaban de pasar por el punto donde el Sol irradia su energía de una manera más alta y más pura y que tiene como objetivo acelerar la evolución de cada uno de los reinos de este planeta.

Hoy vengo a hablaros de la unidad que mora en todos los seres orgánicos e inorgánicos que viven en esta creación de Dios.

Es la luz la fuente y el origen de todas las cosas. Es la luz el germen que después se manifiesta en las diferentes semillas que a su vez, mueven la evolución de todas las formas creadas en los diferentes reinos del universo.

Es la luz los pequeños corpúsculos de voluntad espiritual que Dios emana de Sí y que en su proceso de condensación bajan por múltiples estados, uno de los cuales lo constituye la luz que sus ojos captan y posteriormente, en etapas subsecuentes de condensación, es posible encontrarla en las diferentes formas de los estados etéricos, gaseosos, líquidos y físicos que forman a este plano tridimensional.

Es la luz el vehículo mediante el cual es posible vincularse con las dimensiones, tanto superiores como las inferiores. Es la luz la primera manifestación de la Voluntad Divina y la analogía superior de esas pequeñas unidades orgánicas llamadas genes por su ciencia y que almacenan la información génetica que dicta la forma en que se llevará a cabo el proceso de crecimiento y desarrollo de todos los organismos vivos.

La luz; esos pequeños corpúsculos de Voluntad Divina, llevan en sí mismos la información genética que constituirá a su pasaje por los diferentes estados de vibración, las correspondientes formas en que habrá de darse lugar la manifestación de la creación Divina.

Así como para ustedes es sencillo representarse mentalmente un punto creador en el universo que esta emanando hacia todas direcciones como si fuera un Sol, y que esa luz a través de su viaje en el espacio y en el tiempo, va transformándose subsecuentemente en la multiplicacidad de formas que existen, de la misma manera, búsquen representarse mentalmente a ese punto y el tiempo, sino en un lugar de la conciencia y vibración a través del cual irradia y esas irradiaciones, esas emanaciones, no viajan precisamente en espacio y accesan un número infinito de diferentes universos, uno de los cuales es este que la ciencia ha reconocido.

Estoy hablando entonces de otro eje de evolución, porque la evolución de todas las formas se da en dos direcciones: una en el tiempo-espacio y la otra en conciencia vibración.(1)

Si pueden ustedes representarse en forma simbólica el movimiento que sigue un carro a través de las diferentes calles de una ciudad, desde un punto de partida hasta un punto final, y desde un plano de calles unen la meta con el punto de partida, verán que la dirección es más corta y constituye la resultante de todos los diferentes quiebres que en su recorrido tuvo que hacer el carro; de esa manera, representen también el camino que sigue en el espacio-tiempo el hombre en su evolución, y el camino que sigue su conciencia en su proceso continuo de expansión, hasta llegar a la totalidad que vendría siendo Dios.

Este caminar en dos ejes, los lleva rápidamente a un proceso más completo de evolución, los lleva a una comprensión más clara de como es que esta evolución se da entre los seres humanos. La luz marca el camino de retorno, la ciencia sigue el camino de la luz.

En estas breves palabras he semblanteado grandes ideas, búsquenlas a través de la intuición para que puedan concretarlas en un conocimiento que pueda ser captado desde los plano mentales.

Me despido indicándoles que la luz que baja a la Tierra durante ciertos momentos específicos del año, representa la oportunidad de conectarse con átomos de luz, pequeños corpúsculos de luz que vienen siguiendo una trayectoria diferente y representan una opción más limpia, de reconocer el camino de retorno. Que aquél que tenga oídos escuche lo que acabo de decir. (2)

Dejo mi luz y mis bendiciones entre todos ustedes. Que así sea.

COMENTARIO AL MENSAJE: "EVOLUCION"

(1) Es común representarse la evolución del hombre y el Universo en términos de tiempo y espacio. Esto es cierto para la formas materiales y en general para el mundo fenomenico en que vivimos, pero para el espiritu el esquema es incompleto, ya que su línea de evolución se mueve en términos de conciencia y vibración. Siendo el hombre materia y espíritu debe ser descrita en estos dos ejes:

Tiempo - espacio, y

Conciencia - vibración.

(2) El Maestro abre la posibilidad de que participando conscientemente de esos átomos de luz que bajan a nosotros en determinadas fechas (pudieran ser los solsticios y equinocios o conjunciones de planetas) se pudieran recibir beneficios especiales en nuestras conciencias y rasgar los velos que esconden la Voluntad del Padre.

 

LA SALUD DEL HOMBRE: UN ENFOQUE ESPIRITUAL

Esta sección estará a cargo del Maestro Josué, su objetivo es presentar en forma secuencial, lecciones que nos ayuden a entender los procesos energéticos que entervienen para alcanzar la salud.

Por indicaciones del Maestro Josué los siguientes mensajes, publicados anteriormente, deberán ser considerados como parte de ésta serie:

REV

NOMBRE

PAG.

2

MEDICINA DE LA NUEVA ERA

17

3

MEDICINA METAFÍSICA

21

4

SALUD INTEGRAL

15

6

CAMBIOS CLIMATOLÓGICOS EN LA SALUD

8

 

TÉCNICAS PRANAYAMA

Hermanos. YO SOY JOSUÉ y vengo a hablar acerca de la medicina.

Ya anteriormente habíamos platicado acerca de las causas metafísicas de muchas enfermedades, acerca también de las formas de prevención de ellas, de como se puede lograr una salud integral de manera segura, y hoy quisiera proponerles que con todas las comunicaciones que han dado acerca de medicina, puedan formar con ellas un pequeño folleto que podriamos llamar: "LA SALUD DEL HOMBRE, UN ENFOQUE ESPIRITUAL"

En este folleto se incluirán todas esas lecciones que hemos dado, en adicción a otras que deseo también empezar y que tienen que ver con las propiedades energéticas de ciertas substancias que el ser humano tiene a su alcance.

Quisiera iniciar una serie de ejercicios conocidos desde mucho tiempo atras como PRANAYAMA. En el prana se encuentran grandes secretos, grandes poderes, que pueden dar lugar en el hombre a una salud integral, si es que son bien aprovechados.

Hoy quiero empezar esta serie de pláticas a través de las técnicas del PRANAYAMA. Los mensajes anteriores en conjunto con estos que hoy inició, júntenlos, intégrenlos y distribúyanlos con el nombre que acabo de mensionar.

Pues bien, hoy inicio la primera plática acerca del PRANAYAMA.

¿Qué es el PRANA? Sería nuestra primera pregunta y para contestarla, diremos que el prana viene a ser una fuerza etérica, pero no constituye la totalidad del plano etérico, sino más bien es uno de los ingredientes de este plano. Así como en el plano físico existe tierra, agua, aire, fuego y todas las multiplicidades de sus manifestaciones, así en el eter, en el plano etéreo, existen multitud de elementos que lo constituyen uno de ellos es el prana.

El prana es una energía que mora en este plano y que puede ser utilizado por el hombre porque constituye uno de los principales ingredientes para lograr la armonía en el cuerpo etérico o vital humano.

El prana tiene la cualidad de ser un conductor perfecto de energía, siendo así que cuando el hombre lo utiliza en su cuerpo, las corrientes energéticas que normalmente fluyen en su organismo, encuentran de pronto vías de comunicación más limpias, perfectas y sin obstrucción.

Todas las obstrucciones que posteriormente se manifiestan en enfermedades orgánicas, hacen como consecuencia de la actividad psíquica humana. La actividad psiquica del hombre no es otra cosa que un movimiento de energía que se va plasmando dentro del alma humana y va constituyendo las barreras, los entorpecimientos, las obstrucciones de esas energías dentro del cuerpo.

Siendo el prana un conductor energético por excelencia, las obstrucciones dejan entonces de representar un peligro, se diluyen, se difunden, se disipan y las corrientes de vida humana pueden fluir permanentemente y sin obstrucción. El uso entonces del prana en la vida del hombre, es algo que todo el mundo deberían de buscar y de desear.

Las técnicas modernas de aerobics, ejercicios al aire libre, gimnasia y todas esas nuevas manifestaciones que estan apareciendo en el campo de actividad humana, son pequeños acercamientos a la utilización de esta ciencia o de esta substancia llamada Prana. El Pranayama entonces, definirlo como la disciplina o la ciencia que nos lleva al uso consciente e inteligente de esta energía etérica.

El prana puede formar parte de la medicina preventiva por excelencia. Si bien una personalidad integrada e iluminada por su alma es sin lugar a dudas una garantía de salud psíquica y probablemente orgánica en la vida del hombre, también es cierto que la utilización inteligente de la substancia que el mismo cosmos nos provee, es un auxiliar que todos deseamos.

El prana mora en todo el plano etérico del planeta, pero se acumula en cantidades especiales en aquellos lugares en donde la naturaleza permanece inalterada como son algunas selvas, en el mar y en las cumbres montañosas.

En aquellos campos en donde la actividad humana se encuentra reducida, el prana es abundante y la razón de porque en los grandes centros o conglomerados humanos el prana encuentra difícil su permanencia. es muy simple: Siendo el prana una energía de tipo etérico, sutil, el hombre ejerce debido a la cualidad inherente a su exitencia, una presión muy fuerte, debido a que su cuerpo etérico también está continuamente generando formas toscas y pesadas de substancia etérica. Esta substancia también etérica pero tosca, desplaza al prana que es más sutil, hacia aquellos lugares en donde no exista mucha actividad humana, de esta manera el prana es más fácil de conseguirlo o trabajarlo en los lugares despoblados.

¿Cómo es que el hombre puede entonces utilizarlos? La respuesta es muy simple: El hombre posee en su mente la capacidad de dirigir, trabajar, transformar y autocentrar las energías que provienene del cosmos hasta una cierta elevación, hasta una cierta frecuencia.

El cerebro humano, la psiquis del hombre, la mente, tiene ciertas cualidades que son inhatas a la evolución, pueden ser trabajadas o utilizadas conscientemente para el empleo de la energía etérica. La energía etérica, entonces, puede ser dirigida, transformada, concentrada o autoentrada en el hombre. La forma de hacer esto ya lo han manifestado muchas religiones a través del uso de la oración, de los decretos, sin embargo, no se limita exclusivamente al uso de la oración, los decretos o la imaginación, sino también a la capacidad hasta cierto punto todavía no descubierta de los hombres, de poder irradiar luz.

Esto es algo que explicaremos con mayores detalles en una sesión posterior, por ahora quiero simplemente generalizar, describir de una forma somera, las diferentes técnicas que pueden ser utilizadas para el manejo del prana.

Pues bien, la mente puede constituirse en el instrumento para atraer ese prana. La mente entonces, requiere formar un canal en primera instancia, que conecte al ser humano desde el plano físico y denso en que se mueve, hasta la atmósfera sutil en donde el prana abunda. Este canal debe ser limpiado para que efectivamente el prana pueda encontrar su camino abierto y despejado hasta el lugar en que el hombre lo va utilizar.

Por otra parte, las piramides constituyen también una forma de concentrar el prana; consideraremos su utilización a lo largo también de estas pláticas.

Otras técnicas constituyen el poder fabricar dentro del hogar de cada ser consciente de esta humanidad, un pequeño espacio en donde el prana pueda llegar de una manera limpia. Para esto es necesario como antiguamente se mantenia en los hogares religiosos, un pequeño altar, pero en esta ocasión este altar no tendrá como objeto el acercamiento a la Divinidad, sino más bien el poder constituir un canal apropiado para el descenso de esta energía pránica.

Otra forma de mantener el prana cerca, es teniendo un pequeño jardin con plantas específicas. De esto también hablaremos a lo largo de las pláticas.

Finalmente, el uso de una alimentación adecuada y de una correcta actitud en ciertos momentos de la vida, constituye también un adecuado ejercicio para la atracción de este prana, en fin, existen innumerables técnicas a través de las cuales es posible utilizar esta energía.

Al final de las sesiones podremos platicar como es que el prana puede ser utilizado para comunicación entre dos personas y aún más allá el poder curar a las personas a través del suministro del prana, de un cuerpo sano a otro enfermo.

Dejo mi paz y mi luz entre ustedes con la esperanza de que alcancen a comprender la importancia de estos momentos.

LAS CUALIDADES DEL PRANA

Saludos hermanos YO SOY JOSUE y he venido a instruirlos tal como habíamos prometido.

Aun cuando ya describimos algunas de las cualidades del prana, hoy vamos a hablar un poco más acerca de las propiedades de esta substancia. Dijimos que dentro de sus características principales se encuentran, el que es un conductor perfecto de energía. Todas las cosas que existen en el universo poseen prana en mayor o menor cantidad, es parte de la misma substancia que produce la mónada y con la que alimenta a sus diferentes vehículos.

Deben saber que así como existe toda una fisiología humana en la que pueden ser descritas las funciones de cada uno de los diferentes órganos del cuerpo, así existe también una fisiología espiritual que puede explicar perfectamente cada una de las funciones de los diferentes vehículos que el hombre posee, sólo que la fisiología espiritual, consiste de flujos ascendentes y descendentes de energía de diferentes cualidades y por supuesto, diferentes funciones.

Así pues, podemos iniciar diciendo: Que la mónada del hombre es la responsable de mantener la coherencia de cada uno de los diferentes vehículos de su manifestación, esto lo hace a merced de una energía muy elevada en vibración, que comunica a cada uno de sus diferentes vehículos a través de ciertos órganos que por el momento llamaremos nodos. Posteriormente, cada uno de los vehículos en los que el ser humano se manifiesta, produce energía que van hacia su manifestación inferior por una parte y hacia su manifestación superior inmediata por la otra.

Por ahora, el hombre ha aprendido a lo largo de su conocimiento espiritual, que el vehículo más tosco que posee es el físico. Diremos para evitar confusiones que ésto es cierto. De aquí entonces se deduce, que el cuerpo físico emana energías hacia su cuerpo etérico, mientras que el cuerpo etérico hace descender energías hacia el cuerpo físico, pero también las eleva hacia su cuerpo astral; el astral a su vez se intercomunica con el etérico por un lado y con el mental por otro y así sucesivamente.

Estos diferentes vehículos mantienen su contacto vía la misma energía que es emanada por la mónada. A su vez las energías que van descendiendo, pasan por procesos similares a los que la sangre sufre a medida que va recorriendo los diferentes órganos del ser humano. En el descenso, la energía se condensa y se va llenando cada vez más de substancias por decir de alguna manera, toscas. En su ascenso, la energía busca ser purificada mediante una actividad especial que después describiremos.

Esta circulación de energía tiene su razón de ser energética, puesto que todos los organismos y creaciones que existen en el universo permanecen vivos y pulsantes, gracias a ciclos de energías que descienden y ascienden con ritmos preestablecidos por la Voluntad Divina. Ese es el palpitar del Corazón de Dios; las energías son las analogías superiores a la circulación sanguínea en el organismo humano.

Habiendo comprendido estos principios fundamentales, podemos entonces ya explicar que si una energía tiene como función la comunicación entre los diversos cuerpos que integran al hombre, hay otras energías cuyas funciones son interaccionar con el resto de las creaciones que pueblan las diferentes planos de manifestación.

Tenemos entonces dos movimientos principales dentro de las energías: El movimiento de ascenso y descenso que transcurre en los diferentes planos de vibración y conciencia y por el otro, tenemos el movimiento horizontal mediante el cual es posible a un ser, interaccionar con otros de su misma naturaleza.

Los hombres interaccionana con otros hombres, a merced de ese vehículo que han inventado o fabricado llamado personalidad, pero si el hombre desea intraccionar con los mundos superiores, tendrá que usar una energía distinta tanto en cualidad como en vibración, tendrá necesariamente que emplear un vehículo diferente a su vehículo físico. Esto nos da pie para comentar que uno de los grandes problemas que el hombre tiene, es querer asociarle a esos personajes o seres que percibe de mundos superiores, cualidades o características meramente humanas.

Este error condujo a los primeros hombres a crear los dioses antropomórficos, revestirlos de un cuerpo humano, siendo que en realidad eran simplemente energía y consciencia. Este mismo error condujo a los seres humanos a pensar que los dioses podían ofenderse, es decir, asociaban a estas entidades espirituales, cualidades puramente humanas y de esta manera estaban mezclando sus visiones físicas tridimensionales con aquellas experiencias que provenían de los planos espirituales.

Se debe entender claramente que cuando el hombre incursiona en los planos superiores, debe olvidarse de todas aquellas cualidades humanas que caracterizan a su personalidad. Poder diferenciar el vehículo físico de la personalidad, de sus vehículos astrales o mentales, es dar un gran paso en el conocimiento espiritual.

Hemos explicado anteriormente como la substancia astral trabaja mediante un mecanismo simple de acción y reacción. Dijimos también que debe ser simple, porque la diversidad o la multiplicidad de manifestaciones y funciones se da en los planos inferiores, más no en los superiores, siendo éstos más sencillos de describir y de entender, una vez que se han olvidado todas esas experiencias que constituyen el maya o nuestra descripción ingenua de la realidad espiritual, en base a experiencias de los planos tridimensionales.

Si recordamos, el cuerpo astral trabaja mediante ese mecanismo simple, pero a la vez es bañado con energías que provienen de la mónada. Poder manejar las energías monádicas en el campo astral de actividad humana, es garantizar que el ser humano pueda convertirse en una fuente de luz y de disipación de espejismo y de maya.

Entender que el prana es un medio para poder lograr el manejo de estas energías mónadicas, es justamente el objetivo de estas primeras lecciones que estaremos dando.

El prana es una substancia que mora en los planos físicos y que puede permitir al ser humano limpiar los canales de comunicación con su conciencia superior.

Para extraer el prana de las cosas que rodean al hombre, basta una serie de sencillas técnicas que involucran por una parte la técnica de la respiración, y por otra la técnica de la imaginación creadora.

La técnica de la respiración tiene que ver con los ritmos que deben regir en el organismo humano. La inhalación, la retención y la exhalación , son ritmos fijos y preestablecidos para cada organismo físico. El ser humano debe entonces procurar que su inhalación, retención y exhalación, tengan tiempos exactos, ritmicos e inalterados, mientras esté efectuando estas prácticas de acumulación de prana.

Diremos entonces, que la ciencia de la respiración es una ciencia de ritmo, es una ciencia musical porque a su vez, la inhalación de una nota y la exhalación da otra. El hombre que puede pronunciar una nota adecuada durante su inhalación y al exhalar hacerlo en otra nota complementaria, es alguien que puede entender la técnica de la respiración.

Diré también, que la nota que debe ser pronunciada durante la etapa de la inhalación, debe ser una nota interior, no es una nota que debe necesariamente salir del cuerpo, sino más bien, vibrar dentro de él, mientras que durante la exhalación se emite otra nota que busca modificar y a la vez, evocar una respuesta de este prana en los mundos externos al organismo.

Así, la nota que interioriza al prana, es una nota que activa al cuerpo físico para recibir a este prana, mientras que la nota se pronuncia al exhalar, es una nota que va encaminada a reactivar, despertar y llamar a esos organismos proveedores de prana.

De esta manera, el hombre interacciona en otros niveles de vibración con los seres que le rodean. El prana es entonces también, un vínculo de comunicación entre los diferentes organismos que pueblan este plano.

La respiración es entonces el instrumento indispensable en el manejo del prana. Diremos únicamente para explicar algo acerca de los ritmos respiratorios, que cada organismo debe encontrar el suyo.

Si bien es cierto que existen ciertas reglas que deban ser cumplidas, diremos que para empezar estos ejercicios, es preciso que cada individuo reconozca y descubra aquel ritmo que satisface más a sus necesidades orgánicas, aquel ritmo que de practicarse no produzca cansancio, aquel ritmo que es natural en su desenvolvimiento normal. Una vez que ha logrado mantener a voluntad ese ritmo, entonces la respiración empieza realmente a ser manejada por la voluntad humana y deja de ser conducida por el instinto del ser.

Normalmente el ser humano efectúa ciertas actividades aparte de su voluntad, actividades automáticas que el organismo ha establecido para garantizar su supervivencia y hacer más fácil su funcionamiento. La respiración es una de ellas, pero una vez que la voluntad empieza a tomar control de esta función, le es posible al ser humano substraerse de todas las influencias que percibe del plano físico incluyendo el maya y adentrarse en otros niveles de conciencia, mediante el manejo consciente del prana.

Tomar control de la respiración, es proveerse de un medio efectivo para la destrucción del maya. Continuaremos en nuestra siguiente sesión, explicando como es que el hombre puede utilizar el prana para impregnar sus vehículos internos y de esta manera estrechar y hacer consciente el vínculo que tiene con su mónada espiritual.

Dejo mi luz entre ustedes. Gracias.

PRÁCTICA PARA SITUAR LOS VEHÍCULOS

Hermanos: SOY JOSUE y he venido a dar una lección más del pranayama.

Hemos dicho que la actividad energética humana tiene dos sentidos de circulación: Uno vertical que une y da integridad a los diferentes vehículos del hombre, energía que proviene desde la mónada y va a dar incluso hasta las creaciones más inferiores humanas, es la energía del ser espiritual, es la energía que identifica a cada ser espiritual, es decir, a cada unidad de vida independiente.

Por otra parte esta la energía horizontal, aquella que es utilizada por la personalidad humana para interactuar con el resto de los individuos de su misma naturaleza. La energía de la personalidad es una energía necesaria creada exclusivamente para convivir en este plano de la conciencia humana normal.

Pues bien, mencione también que uno de los grandes errores del ser humano es tratar de buscar la explicación, los porqués y la naturaleza de los reinos inferiores, con la misma energía con la que interactua a nivel personalidad. (5)

Esto constituye el esfuerzo de la personalidad por llegar a comprender los reinos superiores e inferiores; por supuesto, esto lleva inevitablemente a la creación de espejismos, a la creación de ilusiones, a la creación de ideas completamente equivocadas acerca de las existencias o manifestaciones en los reinos superiores e inferiores.

Para llegar a comprender al resto del universo, es preciso primero empezar un manejo consciente de los diferentes vehículos que el hombre posee en los diferentes planos.

Entender que la realidad tridimensional al que el ser humano esta habituado es exclusiva de este mundo tridimensional y que a medida que el hombre va abriendo su percepción hacia diferentes mecanismos espirituales, llegará el comprender perfectamente las diferentes creaciones y principios de funcionamiento en los diferentes reinos, es justamente la meta a la que deben ser encaminados los esfuerzos humanos.

Esta serie de lecciones ha servido para identificar diferentes fuerzas que el hombre maneja en sus vehículos superiores. El manejo del prana por ejemplo, deberá estar centrado más que nada en el vehículo etérico y el estudiante debe ser capaz en un tiempo relativamente corto, de identificarse con su vehículo de una manera tan consciente, que tarde o temprano pueda empezar a manejar ese vínculo de la misma manera y con la misma facilidad, con que lo hace con su vehículo orgánico.

Para empezar, hemos dicho que la respiración es un ingrediente importante para entender los flujos ascendentes y descendentes de la energía espiritual. La respiración tranquiliza al cuerpo físico y a la vez fortalece al etérico; el cuerpo etérico entonces debe ser captado a través de una serie de ejercicios especiales. Estos ejercicios los enunciaré a manera de criterios:

PRIMER CRITERIO: El vehículo etérico esta formado por materia pero de un grado de sutileza que no es posible entender actualmente mediante el conocimiento que la ciencia no ha alcanzado.

SEGUNDO CRITERIO: Las leyes físicas que gobiernan a este vehículo etérico son similares a las que gobiernan al vehículo orgánico, es decir; La Ley de la gravitación lo afecta, la ley de los pares de opuestos lo afecta, la ley de correspondencia lo afecta, la ley del karma lo afecta. Este vehículo etérico es diferente del orgánico únicamente en su frecuencia de vibración que es mayor, en su densidad atómica que es muchísimo menor, y en la capacidad para irradiar energía que es muchas veces mayor que la orgánica.

TERCER CRITERIO: El cuerpo etérico está unido al orgánico a través de los chakras.

CUARTO CRITERIO: Cada chakra constituye una puerta para el descenso y ascenso de las energías que pasan a través del vehículo etérico.

QUINTO CRITERIO: El vehículo etérico tiene su actividad independiente pero bastante ligada al orgánico en la esfera etérica. SEXTO CRITERIO: La capacidad de autorreconocimiento del vehículo etérico está bastante disiminuida, debido a que la conciencia humana no le concede posibilidad de existencia independiente.

SEPTIMO CRITERIO: Para lograr este autorreconocimiento, el estudiante puede mediante una meditación, visualizar al cuerpo etérico, sentirse identificado con él y empezar a trabajar las fuerzas que este vehículo maneja.

OCTAVO CRIETRIO: Las primeras actividades que el estudiante podría hacer en los planos etérico, sería la de investigar la naturaleza de su propia aura y descubrir en ella pequeños huecos, manchas, irregularidades y demas factores que pueden contribuir a una desarmonía en su vida normal.

NOVENO CRITERIO: Finalmente, en el vehículo etérico el estudiante está sujeto a otras fuerzas y a otras influencias. Procuren trabajar siempre dentro del aura de protección de su Maestro personal, de esta manera su desarrollo será tranquilo y alineado con el propósito Divino.

En resumen, he querido establecer esto como criterio, porque no son de ninguna manera reglas ni principios que deben regir la voluntad del estudiante, sino más bien, ciertas indicaciones o sugerencias que puedan servir a los estudiantes sinceros en sus intentos por hacer conscientes sus vehículos superiores.

Una vez que el estudiante ha aprendido ya a situarse en sus diferentes vehículos, podrá iniciar una investigación seria y libre de tergiversaciones acerca de la verdadera naturaleza de los mundos espirituales.

Viene a mi mente esos primeros intentos que el hombre dió, de tratar de explicar la existencia de los mundos espirituales mediante sesiones espiritistas.

En esos primeros intentos, el hombre cometió el mismo error que cometieron los primeros pobladores de este planeta. Así como el hombre en sus primeras etapas antropomorfizó a sus Dioses dándoles figura humana, así, los primeros investigadores de los mundos invisibles, dieron a estos mundos una descripción similar y análoga, al único mundo que conocía que era el tridimensional. Incapaces de desligarse del espejismo en el cual los seres humanos moran, pero reconociendo que existian mundos superiores, dieron a estos una descripción similar a la que se encuentra en el plano que conocen, se formaron así los primeros espejísmos de esos planos espirituales.

Para el estudiante sincero, para el ocultista científico que busca incansablemente la comprobación de todos aquellos resultados de sus investigaciones, hoy les decimos:

"EL CAMINO CORRECTO ES AQUÉL QUE PUEDE SER TRAZADO HORIZONTALMENTE

CON LA ENERGIA DE SUS VEHICULOS SUPERIORES"

En las siguientes lecciones iremos dando más claves de como el ser humano puede lograr una elevación a otras dimensiones y un trabajo consciente en cada una de ellas.

Me despido y los invito a que estudien profundamente cada una de esta comunicaciones, porque representan el fruto del esfuerzo de toda una humanidad y esto ha sido posible gracias al trabajo continuo de todas las mentes entrenadas de la tierra; es por eso que estas comunicaciones deberán llegar al mayor número posible de seres humanos en el menor tiempo posible.

Invitamos a todos aquéllos que tienen este papel en sus manos para que lo distribuyan entre aquellos seres que reconozcan con los mismos objetivos de evolución.

Mis bendiciones quedan entre todos ustedes.

COMENTARIOS A LA SERIE: "LA SALUD DEL HOMBRE".

"TÉCNICAS PRANAYAMA"

(3) Cuando la semilla humana fue "implantadas" en los cuerpos de los primates, el vehículo etérico de esos animales que constituyen el vehículo intermedio de manifestación entre el alma grupal de los primates y sus cuerpos fisicos fue modificada por la energía de la semilla y pudo autoreconocerse como unidad de vida independiente. El ser humano se individualizó.

"LAS CUALIDADES DEL PRANA"

(4) Recordemos que la clasificación que el Maestro está siguiendo es la publicada por Alice Bailey en sus libros: Fisico-Emocional (Astral) Mental Instruccional Espiritual Monadico Divino (Iniciación Humana Y Solar).

 

EL SENDERO A LA INICIACIÓN: PRIMERA PARTE: SINOPSIS HISTÓRICA

Esta sección estará a cargo del Maestro Djwal Khul, su objetivo es presentar en forma secuencial, lecciones que nos ayuden a entender los pasos que recorre un discípulo para llegar hasta la puerta de la iniciación.

 

ALMA Y PERSONALIDAD

Tal como anuncié en la cominicación anterior, es mi deseo iniciar una nueva serie de instrucciones que tendrán como objetivo el describir en forma breve y sintética, pero detallada hasta donde sea posible, dado los medios que estamos utilizando, el camino que el discípulo sigue desde sus primeras etapas de autorreconocimiento como una entidad pensante, hasta las últimas, cuando se enfrenta a la oportunidad de su ascensión a la luz, o de su permanencia en estos reinos para una misión específica.

En esta nueva serie de instrucciones seguiremos paso a paso la evolución de un ser humano. Dividiremos la exposición de cada una de las etapas que vayamos describiendo en tres fases, siendo la primera: las acciones que determinan la actividad tridimensional del ser humano y que son muchas veces lo que la humanidad ve, ignorando los aspectos que motivan tales acciones. Una segunda parte estará dedicada a ese gran campo de batalla en donde la voluntad del individuo se enfrenta a las inclinaciones naturales de su personalidad y a las exigencias propias de su vehículo orgánico. Es muy interesante notar que si bien en las primeras etapas la actividad del vehículo físico constituye en sí misma el centro de gravedad de la conciencia del individuo; en las etapas intermedias, el discípulo lucha por ejercer dominio completo sobre ese cuerpo físico y trabajar más en los cuerpos superiores; llamémosle a éstos su cuerpo astral y mental.

Finalmente, el tercer aspecto que incluiremos en cada una de las etapas que vayamos describiendo, es la actividad de su Yo superior, su Mónada, cuando a través de la luz que está haciendo llegar a sus vehículos de manifestación inferiores, pasan de una prácticamente inactividad en las primeras etapas de la evolución, a una increíblemente activa manifestación en las últimas etapas, cuando el centro de gravedad de la conciencia del individuo se ha trasladado hacia esos puntos que separan al cuerpo mental de los cuerpos superiores. Las diferentes etapas por las cuales el aspirante inicia su camino pueden ser vistas de una manera sencilla, como el pasaje que hace un niño cuando empieza a recibir la instrucción formal en las escuelas, y a la vez, en forma paralela a ese proceso de acumulación de conocimientos que es llamado instrucción formal, va madurando psicológicamente gracias a la actividad colectiva que desarrolla con los seres que lo rodean.

Es imposible negar que así como la mente se va entrenando a medida que va acumulando conocimientos, su psiquis va madurando y desarrollando nuevas habilidades gracias a un mecanismo distinto de aprendizaje. Este mecanismo a que me refiero tiene que ver con las acciones reflejas que el niño o el joven mantiene incesantemente provenientes de su cuerpo físico y esas nacientes necesidades de un Yo interior que busca salir a la manifestación a través de una personalidad que se va formando.

De la interacción de estas dos grandes fuerzas, la orgánica y la espiritual, nace la personalidad, un vehículo que se va gestando a través de la infancia y de la pubertad hasta llegar a una madurez en la etapa adulta. Pero si el entorno en que se desarrolla este crecimiento no es el apropiado para formar un vehículo adecuado a la manifestación del Yo superior, el alma, entonces tiene que luchar contra aquellas malformaciones que dieron origen a una personalidad llena de prejuicios, llena de creencias, llena de hábitos que impiden a la luz salir en su forma pura a la manifestación en este plano físico.

Canalizar adecuadamente la luz del alma es una de las tareas primordiales de todo aspirante a la luz, pues antes de pretender recibirla de manos o de boca de otros, es preciso que encuentre un canal adecuado para la manifestación de la suya propia; esa es la razón de porqué en los tiempos antiguos de las escuelas iniciáticas, los misterios se dividían en Menores y Mayores, siendo los Menores aquellas claves que debían ser puestas en práctica por los discípulos para ejercer un completo dominio sobre su personalidad, incluyendo en ésta a sus emociones, a sus pensamientos y, por supuesto, a sus acciones.

Una vez que el discípulo había logrado dominar por entero a su personalidad y la había sometido a la acción de su voluntad interior, sólo hacía falta iluminar a esta voluntad interna, para que el ser, en verdad pudiera iniciar un camino de ascensión a la luz. A la guía de esta voluntad se le denominaba los Misterios Mayores, y tenían que ver con las capacidades espirituales que todo ser humano poseía, y que ahora, dada la evolución alcanzada en la disciplina de su personalidad, podía ser entregada al discípulo sin correr riesgos importantes.

Hemos explicado en otras ocasiones que el entrenar a los seres humanos en las facultades espirituales, sin dar la debida importancia a la educación de la personalidad, es muchas veces arriesgado; principalmente cuando tratamos con seres de tendencias esquizofrénicas o con incapacidad para afrontar los problemas y que andan en busca de evasiones psicológicas, que les permitan, momentáneamente, descansar de esas tensiones que sufren cotidianamente en su vida.

En todas las escuelas de luz deberían observar cuidadosamente esto que cabo de mencionar, porque muchas veces los mismos instructores en sus pláticas están proyectando las carencias de su personalidad. Así como los ojos son las ventanas del alma, así en las verdades que cada instructor despliega ante sus alumnos, va reflejada su personalidad, sus metas, sus luchas y su ser completo.

La limpieza psicológica es un requisito indispensable para todos aquéllos que trabajan como guías de grupos o de escuelas. "Por sus frutos los conoceréis" reza el axioma esotérico antiguo, y esto se hace evidente al observar que cada quien, en sus distintos planos, expresa exclusivamente aquello que es fruto de sus experiencias. Mantener el contacto con el Yo interior, con esa alma que asimila las experiencias a la luz del espíritu, es la garantía de que el instructor estará siendo un canal adecuado para el grupo de seres que pretende instruir.

Así pues, después de estas breves palabras de reflexión, quisiera sintetizar afirmando que el camino del hombre hacia la luz es un camino que puede ser generalizado en términos de maya, espejismo e ilusión.

Pretendo dar únicamente indicaciones generales. Es tarea de cada quien llevarla hasta su muy particular campo de expresión y encontrar las acciones que deban ser tomadas, a fin de reorientar sus actividades correctamente, siguiendo el plan que la Jerarquía de Maestros ha puesto en sus manos.

EL REINO DE LAS SEMILLAS

Anuncié en mi mensaje anterior que empezaríamos una nueva serie de instrucciones. Es mi deseo que esta nueva serie sea publicada en la revista Comunicación Cósmica bajo el titulo "El Sendero a la Iniciación". Posteriormente en una segunda serie de sesiones platicaremos del sendero que lleva de la Iniciación a la Ascensión.

Tal como expliqué anteriormente, el trabajo que pretendo desarrollar con ustedes es el de una descripción más o menos detallada acerca de las diferentes experiencias que va sintiendo el individuo, desde el momento en que ingresa al reino humano, hasta el momento en que alcanza la culminación de su obra como ser humano, es decir, su ascensión a la luz; pero dada la importancia que tiene en estos momentos el poder reconocer ¿Qué es una iniciación? ¿Qué se consigue con una iniciación? es preciso dedicar varias sesiones a la explicación, que debe ser entendido por todos ustedes y como estar seguros de que ya han pasado por alguna de ellas.

Comenté también que las pláticas se dividirán en tres partes, siendo la primera de ellas: La actividad que desarrolla la mónada o cuerpo superior humano, para alcanzar las diferentes fases de evolución a medida que el hombre va avanzando en su camino.

La segunda corresponde a el alma, esa entidad autocentrada y consciente de los seres humanos individuales.

Finalmente, la actividad del plano físico, aquélla que es posible ver mediante los ojos, aquélla que el hombre realiza mediante sus acciones.

En estos tres campos de actividad centraremos nuestras pláticas y de esta manera podrán tener una idea sintetizada y clara, acerca de como es que el hombre va hollando el sendero como ser humano. Hoy empezaré explicando como es que la mónada entra en contacto con el cuerpo físico.

Para empezar, explicaremos que en un principio cuando la evolución del planeta era tal que los seres humanos aún no llegaban a la Tierra, las unidades de vida que se encontraban manifestandose en la superficie del planeta, constituian entidades en evolución que pertenecían a reinos sub-humanos. Su función primordial por una parte era madurar las energías que el cuerpo planetario de la Tierra necesitaba y por otra, trabajar con los elementos minerales a fin de que pudieran ser vibrados con energías cada vez superiores, que les permitiera ser más adecuados a la manifestación de una entidad superior que a su debido tiempo sería el hombre.

Así pues, la ciencia ha logrado trazar mediante sus estudios sistematicos, la evolución de un ser humano y la evolución en general de todos los organismos vivientes, a partir de la conjugación inteligente de ciertas enzimas o ciertos ácidos orgánicos.

Cuando la química pura, la química inorgánica dió lugar a la creación de entidades vivas, desde el punto de vista científico, es decir, que manifiestaron cualidades tales como la alimentación, la reproducción y la diferenciación en funciones, cuando este paso se dió y empezaron a aparecer los primeros organismos al principio muy elementales y con una tasa de mortalidad elevada, en ese momento desde un punto de vista meramente espiritual, lo que ocurrió fue que las semillas de los elementos minerales fueron enriqueciéndose mediante la llegada o entrada al mundo etérico de las semillas de los reinos vegetales.

La cualidad que distingue a un mineral de un vegetal puede ser dividida en varias etapas o en varios conceptos, uno de los cuales tiene que ver con la cualidad que manifiesta en el plano etérico. Si bien el reino mineral es un controlador de las energías cósmicas puesto que es posible mediante su cuerpo físico concentrar tales fuerzas cósmicas e irradiarlas, en un vegetal las fuerzas cósmicas no son únicamente concentradas sino trabajadas, modificadas y puestas a disposición de todos los seres que pueblan este planeta.

El reino vegetal entonces traía como misión fundamental o como diferencia esencial con el reino mineral, la facultad de poder trabajar las energías cósmicas y plasmarlas de una manera difernte y más aptas para el desarrollo posterior de formas diferenciadas superiores orgánicas.

Generalmente, durante las etapas formativas de un planeta o de un astro, es posible observar desde los planos espirituales como las semillas, que no son otra cosa que las chispas divinas, unidades de vida en diferentes manifestaciones provenientes de un creador, van emanando esas fuerzas cohesivas que permiten en un momento dado, concentrar en un punto del espacio, multitud de polvo cósmico y multitud de elementos cósmicos, que tarde o temprano se van manifestando a los ojos de los astrónomos modernos como nebulosas o estrellas en formación.

Estas nebulosas han sido compactadas o atraídas gracias a la acción de semillas etéricas; hablamos entonces de otro reino, el Reino Seminal, aquél de donde provienen todas las semillas a las que me estoy refiriendo, constituye la puerta de entrada a estos planos de manifestación, de unidades de vida cada vez superiores, de acuerdo a la escuela evolutiva que manifieste cualquier determinado planeta. Así, del reino seminal provinieron principalmente y en primera instancia, las semillas del reino mineral que dieron lugar a la formación de esas nubes que posteriormente se conjuntaron en nuestro planeta.

Si bien es cierto que la teoría científica explica que nuestro planeta salió desprendido del Sol, también lo es que este planeta vino a tomar el lugar preparado ya anteriormente por estas semillas provenientes del reino seminal. Debo decirles que estas semillas minerales son las que ocasionaron el desprendimiento de esa masa solar que durante la formación de nuestro sistema dió orígen a los diferentes planetas. Antes de que un sistema solar se manifieste existe ya un plano, un dibujo sobre el cual se va a desarrollar tal o cual creación.

Antes de que nuestro sistema solar pudiera ser observado mediante telescopio, ya existía en los mundos etéricos el mapa completo de lo que debería ser en el mundo físico nuestro sistema; así pues, cuando la creación viene y aparece en el espacio-tiempo tridimensional a que los científicos se refieren continuamente, es porque se está siguiendo un esquema ya plasmado en los reino superiores. No es de extrañarse entonces que pueda predecirse la evolución, no sólo de los sistemas solares sino también de los reinos más particulares de cada uno de los planetas.

Actualmente lo que el hombre hace, es también seguir ese mapa evolutivo que existe ya plasmado en los reinos superiores. Hablaremos de él y nos referimos a él como el Plan Divino de la Creación, un plan que es posible observar, estudiar, comprender y colaborar mediante la facultad de la visión interna.

Pues bien, una vez que del reino seminal han salido las semillas que darán origen a los planetas, surge una nueva creación; mientras las primeras semillas cumplen su función dando cohesión a esas formas, a ese polvo cósmico, a esas creaciones ya establecidas en el espacio infinito, unas nuevas semillas empiezan a aparecer y por correspondencia atraídas a las primeras.

Una vez que la atmósfera fué formada gracias a que las primeras semillas le dieron suficiente cohesión al reino mineral, los elementos gaseosos desprendidos durante las primeras etapas de formación y de enfriamiento terrestre constituyeron la atmósfera. Observen como la densidad de nuestro ser planetario va incrementándose a medida que nos acercamos al centro de nuestro planeta. Una vez terminado y siguiendo el proceso de compactación planetaria, si hiciéramos un viaje a partir del centro de la Tierra hacia el exterior, observaríamos que los elementos pesados se encuentran en el centro; posteriormente encontramos a todo el reino mineral compactado fuertemente a medida que nos vamos alejando; en seguida vienen los mantos acuíferos, aquéllos que son atraídos más débilmente.

Más allá de los mares y siguiendo siempre nuestro camino ascendente alejándonos del centro de la Tierra, empiezan a aparecer los fluidos que en este caso constituyen el aire. Los elementos más ligeros formados por el hidrógeno, el helio, se encuentran en las partes superiores del planeta, pero aún más allá encontramos también a nuestros fluidos astrales que constituyen la atmósfera astral del planeta y son elementos aún más sutiles, imposibles de captar actualmente mediante la tecnología moderna pero sin embargo, será una realidad palpable en no muy largo tiempo.

El reino seminal entra entonces en acción y puebla en una siguiente ronda de evolucion de semillas, a la atmósfera de este planeta recién formado, y así, mientras las primeras semillas continúan su trabajo dando lugar a la formación de lo que vendrá siendo el cuerpo físico del planeta, las siguientes semillas empiezan a hacer su aparición y su trabajo es tal que tomando como campo de acción al campo acuoso, empiezan a atraer hacia sí mismas los ácidos orgánicos, proteínas, esos compuestos que tarde o temprano darán lugar a que se formen los primeros organismos elementales, pero que sin lugar a dudas constituyen la siguiente escala de manifestación del Plan Divino.

Una vez que se formaron los primeros microorganismos dentro del sistema acuoso, su trabajo empezó a desarrollarse dando lugar cada vez a formas más complejas de manifestación de esta vida incipiente. Las colonias fueron después sustituidas por seres orgánicos ya diferenciados en donde cada porción de microorganismos contemplaban una función definida. Todo esto dió lugar a que el concepto muy incipiente de individuo, empezará a aparecer en estos reinos elementales.

Debo mencionar que por aquél entonces, los únicos colaboradores del plan lo eran esos seres hoy normalmente conocidos como elementales y cuyos nombres son ya del dominio público. Los gnomos trabajadores incansables de la tierra, los silfos trabajadores incansables del aire, las ondinas trabajadoras meticulosas del agua y las salamandras también incansables colaboradoras del elemento fuego. A estas cuatro categorías de seres correspondió en sus primeras etapas la preparación de este cuerpo planetario.

Una vez que las nuevas semillas entraron en acción dentro de la atmósfera terrestre, fué posible empezar el proceso de individualización de los seres orgánicos, sin embargo, lejos estábamos todavía de poder hablar de un ser autoconsciente; el concepto de individualización se refería más bien a una colectividad muy grande de organismos que estaban apenas en proceso de formación.

Quiero decir primero con ésto, que esos seres que en principio se manifestaban como colonias de organismo unicelulares, no podían tener conciencia de sí mismos como entidades diferenciadas, sino más bien constituían el campo de acción de un ser individual pero cuya manifestación se encontraba más allá incluso del reino humano; estamos hablando de los conocidos como sembradores cósmicos. Estos seres cuya función es dirigir, plasmar, coordinar y concretar las formas en que la vida ha de manifestarse en las futuras edades, fueron quienes en un principio vigilaron que esta siembra se llevará a cabo de acuerdo a un plan trazado previamente por ese Gran Ser que dirige los destinos de nuestra galaxia.

Los sembradores cósmicos entonces dentro de su proceso gradual de formación de un plano tridimensional, sembraron primero las semillas que dieron lugar a la formación del reino mineral. Posteriormente provinieron las semillas del reino vegetal y una vez que el reino vegetal consiguió la suficiente elevación espiritual y que baño completamente (hablando simbólicamente) al reino mineral con sus vibraciones superiores, aparecieron entonces las semillas del reino animal.

El reino animal constituia también una etapa bastante avanzada y diferente a la del reino vegetal, pues si bien el reino vegetal tenía la cualidad de poder trabajar con las fuerzas cósmicas y no únicamente reflejarlas y multiplicarlas como es el caso del reino mineral, el reino animal por el contrario era capaz no únicamente de trabajar con esas fuerzas, dirigirlas bajo un cierto objetivo y empezar a modificar su entorno mediante un trabajo dirigido a nivel instintivo por una conciencia superior conocida como Alma Grupal.

Una vez que esto fue posible y cuando el reino animal apareció en la escena del planeta, los sembradores cósmicos se alejaron porque ya no era necesaria su participación. Una vez puestos estos tres reinos en la Tierra, el cuarto reino debería aparecer exactamente como una consecuencia de la evolución del tercero y sin la necesidad de que ellos _los sembradores cósmicos_ interactuaran en la cercanía en que se encontraban en ese entonces.

Fue por eso que decimos que el reino humano no proviene del reino etérico tal como debe entenderse al pie de la letra, sino que el reino humano proviene del centro de nuestra galaxia, porque desde allí fue dada la orden por los sembradores cósmicos que mantienen un ojo atento a cada una de sus creaciones en los diferentes rincones de toda esta galaxia.

Si la función del reino mineral fue principalmente de cohesión para dar lugar a un campo de acción en donde desarrollarse los reinos superiores, el reino vegetal tuvo la importante tarea de tomar en sí mismo la energía de nuestro Logos Solar, trabajarla, transmutarla y ponerla a disposición de las nuevas formas de vida superiores de una manera tal, que pudieran construir el cuerpo de manifestación de un nuevo reino que fue el animal.

El animal, a su vez, con esa facultad que le proporcionaba la capacidad de dirigir su fuerza, empezó a modificar al medio ambiente, abandonó las aguas y se dirigió a la tierra, fué entonces cuando la tierra, _el elemento tierra_ fue poblado, la vida cundió por toda la superficie del planeta y se formaron nuevos organismos que eran capaces de modificar ese medio ambiente. Al mismo tiempo su capacidad de vibración, la nota en que estaban entonados sus organismos, empezaba a trabajar sobre esa materia, sobre ese reino mineral y sobre ese reino vegetal, de tal forma que iba bañando la superficie del planeta con una energía superior, más sutil, propicia para que dado el tiempo adecuado, pudiera llegar a la manifestación la siguiente ronda de creación que eran las semillas humanas.

Estas semillas humanas fueron implantadas en las formas de vidas superiores que el reino animal estaba alcanzando en ese momento; fue así entonces como las semillas implantadas de los seres humanos, llegaron justamente a esas entidades de vida conocidas como primates antiguos.

Los nuevos seres que vinieron a la manifestación, trajeron en su esencia las semillas humanas dando lugar a transformaciones rápidas y violentas de la antomía y de esta manera el cuerpo del mono empezó a transmutarse y convertirse en seres humanos. Esa es la explicación de porqué el hombre proviene del mono en su cuerpo de manifestración físico, más no en su semilla espiritual, porque esa proviene del reino seminal y fué creado como hombre desde el principio de los tiempos.

Debo aclarar que el ser humano es una entidad reencarnante en su cuerpo de manifestación que él mismo ha trabajado, hasta alcanzar la evolución que hoy manifiesta la raza humana. Sin embargo, el intentar recordar sus esperiencias anteriores y llegar a un punto en el que es posible recordar experiencias de los reinos animales o vegetales, constituyen una ilusión, y esa ilusión tiene su raíz o su razón de ser en que la materia física igualmente guarda recuerdos. Tales personas que afirman recordar experiencias de encarnaciones anteriores tales como animales o plantas, en realidad lo que estan captando son los recuerdos guardados por su cuerpo físico, más no por su alma reencarnante. El ser humano es hombre desde el principio de su creación y sus experiencias pueden ser recordadas siempre y cuando provengan del alma y sean siempre experiencias humanas.

Por otra parte, una vez que los primates fueron implantados con esas nuevas semillas provenientes del reino seminal, empezaron a aparecer los primates hombres. En este punto, las semillas provenientes del reino seminal tenían una cualidad diferente a las del reino animal. Si bien el reino animal era capaz de dirigir la fuerza y modificar su entorno, las semillas humanas tenían la capacidad de autocentrar esa fuerza dentro de sí mismos y constituirse en seres individuales autoconscientes. Esa gran diferencia entre un animal y un ser humano, fue la razón de que el ser humano en muy corto tiempo tomará pleno dominio de la superficie del planeta y de todas las formas que en él se manifestaban.

Sin embargo, el proceso no era sencillo, el poder constituirse como un ser autoconsciente implicaba muchas cosas; dense cuenta que en aquel entonces no exitia el lenguaje, no exitian los pensamientos tal como ustedes ahora los manifiestan, todo era un resultado unicamente de los impulsos provenientes del mundo exterior que era captado por los sentidos del recien hombre y que las reacciones que en él se manifestaban tenían que ver mucho con los instintos de sus tribus de animales, sus reacciones eran meramente instintivas.

Asimismo, esa cualidad de su semilla le permitia tener vislumbre de esa autoconsciencia, si es posible decirlo, él podía en un momento dado preguntarse: ¿Quién era él? ³¿Qué es lo que deseaba? ¿Qué andaba buscando? Sin embargo, esos pensamientos que no podían ser formulados en palabras que no existian lo llevaban en un momento determinado a dominar sus instintos, y a buscar en cierta forma soluciones a los problemas que le planteaba su existencia primitiva, tales como la supervivencia, el hombre, la lucha por lograr un lugar dentro de la tribu _que tan importante era en esa etapa incipiente de la humanidad. Su capacidad de observación empezó a darle ciertas experiencias que eran recordadas de una manera más sencilla que sus antecesores. Esas experiencias fueron rapidamente capitalizadas en descubrimientos de agricultura, como la cacería, de tal forma que muy pronto los seres humanos empezaron a diferenciarse unos de otros y aquéllos que ya tenían conciencia humana empezaron a formar tribus separadas de aquéllos que eran meramente animales; porque debo aclarar que los implantes no eran fructíferos en todos los seres primates de aquel entonces.

Empezó a aparecer una nueva raza de primates, aquéllos con semilla humana. Tan pronto se manifestó la diferencia, que los individuos rechazados muchas veces por su menor fortaleza física, eran apartados y unidos con otros individuos similares. Fue así que se empezaron a formar las primeras colonias de monos con semilla humana, diferentes de aquellos monos que continuaban siendo animales en manifestación y en esencia.

Dentro de las semillas formadas con semilla humana, empezó a darse de una manera más sencilla la trasmutación de sus anatomías, de tal forma que sus hijos en tres o cuatro generaciones pudieron ya levantarse, caminar en dos patas y empezar a manifestar una vida completamente diferente; su inteligencia los hacía en un momento dado dominadores con respecto a sus antecesores. Si bien no eran más fuertes, tenían una capacidad de razonamiento que en aquél entonces úncamente se manifestaba como una acumulación más perfecta de experiencias. Las asociaciones de imágenes que en la mente primitiva del hombre se sucedían, constituian el mecanismo superior que le daba la pregorrativa de poder dominar sobre sus antecesores. Fue así como el hombre vino a la manifestación en este planeta.

Quiero terminar ahora indicando brevemente que en estas primeras etapas humanas, la mónada mantenía un trabajo directo con la semilla que estaba implantada en esos monos. Ese trabajo directo consistía en bañarla de una irradiación superior de energía, sin embargo la materia de manifestación _el cuerpo físico_ de esos primeros hombres era tan primitivo, que impedía que esa luz llegara y fuera capitalizado en experiencias concretas, antes bien, se manifestaba como impulsos hacía una separación, hacia una necesidad de unirse con individuos similares, hacia un mejoramiento continuo de las condiciones de vida, hacia una mayor capacidad para resolver sus problemas. En la búsqueda de la manifestación de esa luz superior proveniente de su mónada, el hombre encontró el camino ascendente de su escala evolutiva.

Bien, en las lecciones futuras seguiremos explicando parte de este proceso evolutivo, hasta cumplir con la meta que nos hemos asignado.

Dejo en ustedes la esperanza de que podamos comprender exactamente la magnitud y trascendencia de la labor que estamos desarrollando. Quedad en paz.

 

DE PRIMATE A HOMBRE

Debe ser claro que a medida que van avanzando en el camino de estas comunicaciones, los conceptos se hacen cada vez más complejos y requieren un esfuerzo mayor para comprenderlos en su debida profundidad.

Cada uno tiene la responsabilidad de entrenar debidamente su cuerpo mental para que estas ideas puedan ser recibidas sin resistencia por parte vuestra. Esto implica estudiar concienzudamente cada uno de los conceptos que van leyendo, a fin de que las ideas puedan ir haciendo huella en su cuerpo mental y sea más fácil que las nuevas presentaciones de estas verdades penetren hasta esos espacios mentales, que los llevará directamente hasta una clara concepción de la idea que se transmite tras la palabra.

Las tareas que se les han recomendado llevan el propósito de cumplir con este último objetivo: Preparar sus mentes para que estas ideas puedan entrar sin interrupciones hasta lo más profundo de sus conciencias.

Con el paso del tiempo irán observando una cosa: El estar continuamente haciendo esfuerzos mentales para comprender ideas cada vez más altas, irá moviendo su centro de gravedad del lugar en que se encuentra actualmente que es más inclinado hacia el cuerpo astral que al mental, hacia un lugar superior de vibración, trayendo como consecuencia una paz emocional que no habían experimentado, y a la vez, incrementado la actividad mental y su capacidad de comprensión a las verdades esotéricas, que tampoco antes habían experimentado. Así pues, redoblen sus esfuerzos en aquellas recomendaciones que estamos dando continuamente, porque forman parte del entrenamiento y de la disciplina que discípulo debe establecer si desea realmente cumplir con su parte dentro del Plan Divino. Ahora, continuando con las ideas mencionadas en la instrucción anterior diré: Que una vez que el hombre se diferenció de los primates y empezó a trabajar hacia nuevas formas de expresión física, se dieron lugar varios fenómenos: En primer término, como ya expliqué, la mónada trabajaba con la semilla directamente bañándola con sus energías sutiles y proveyéndola de la fuerza necesaria para impedir que la tremenda vitalidad que tenía el cuerpo físico en esa época de manifestación, pudiera sofocar la débil energía, pero al fin sutil, de la semilla que lo estaba animando.

Esto fue porque en aquel entonces, el vehículo a través del cual la semilla debía animar al cuerpo físico, estaba enormemente influenciado por la misma substancia que conformaba el alma grupal. Con esa misma substancia rudimentaria y tosca, empezó a trabajar la semilla para poder animar a ese cuerpo físico constituido de vitalidad orgánica exclusivamente.

La tarea de transformar esa substancia tomada, por asi decirlo, prestada del reino animal, hasta conformarla en un vehículo adecuado que sirviera de enlace entre la semilla y el cuerpo físico fue una tarea larga, ardua y muy difícil.

Si bien, antes había sido en extremo difícil el que las semillas pudieran lograrse dentro de los vehículos animales, ahora, el conformar un cuerpo de manifestación para estas semillas a través del cual pudiera trabajar dentro del cuerpo físico representaba una tarea aún mayor. Démonos cuenta que la semilla trabajaba exclusivamente en base a energías, energías que empezaban a modificar la substancia que antiguamente formaba parte de esa alma grupal.

Con el paso de los siglos y el continuo vibrar de esa substancia que he mencionado, se logró darle la ductilidad o maleabilidad necesaria para conformarse en un vehículo superior de manifestación. A medida que esto ocurría, la actividad en el campo físico de esos primeros hombres, se centraba principalmente en la supervivencia y en el establecimiento de garantías para que ésta se diera. Uno de los grandes logros fue sin duda la agricultura y la domesticación de animales.

La agricultura empezó como una acvtividad nacida de la observación acumulada de experiencias a lo largo de varias generaciones. El instinto rudimentario pero que constituia la única herramienta a través del cual esos primeros hombres interacionaba con el mundo, formó la base para que el cerebro en sus primeros mecanismos, pudiera asociar una serie de hechos observables que dieron lugar a una muy incipiente experimentación científica. Cuando esto se dió, se logró dar un gran paso dentro de la evolución del hombre, pues la necesidad de colonizar ciertos lugares hasta cierto punto seguros, en un medio ambiente hostil por muchos factores, llevó al hombre a una estabilidad que permitió la acumulación de experiencias a lo largo de varias generaciones.

Cuando el hombre se hizo sedentario se empezó la formación de tribus, tribus que fueron el primer campo de experimentación para la sociedad humana, que basó sus primeros intentos de desarrollo en la acumulación de experiencias, que la llevarán a un progreso superior.

La modificación del entorno fue necesaria, puesto que empezaron a observar ciertos factores que determinaban el logro o el fracaso de las cosechas. Aprendió acerca de los ciclos, tanto de siembra como de cosecha; aprendió acerca de las plagas y demás animales que afectaban a los alimentos; se dieron grandes avances en la construcción de las viviendas, porque siendo que el hombre debía permanecer por largos periodos de tiempo esperando su cosecha, era necesario garantizar por una parte la seguridad de la familia y por la otra la de la vivienda.

Todas estas actividades han sido perfectamente descritas por los paleontólogos, antropólogos e historiadores actuales, sin embargo, la evolución psíquica del hombre en estas primeras etapas no ha sido aún comprendida y no puede ser fácilmente entendida, debido al hecho de que la transformación de un animal en un hombre no es una cosa fácil de entender, todo se traduce a cualidades y aptitudes. Dichas cualidades fueron diferentes en las semillas, tal como expliqué en la sesión anterior, pero el triunfo o la adaptabilidad de esas cualidades a un vehículo de manifestación que se diferenciaba en muy poco de los primates, es realmente un proceso complejo y muy difícil de entender.

Por una parte, no se puede hablar de personalidad en esos primeros hombres porque ese vehículo aún no era creado por los seres humanos. Si fuera posible explicar de alguna manera la actividad interna o psíquica de esos primeros hombres, tendríampos que inventar un término que hablara exclusivamente de la fuerza bruta dirigida desde los planos internos por una energía sutil que lo llevaba poco a poco a preguntarse: ¿Cuál era su función en la vida? ¿Quién era él como ser individual, ya no como colectivo? ¿Quién era ésa actividad que sin poder poner en palabras, le daba sin lugar a dudas una identidad propia y lo diferenciaba de aquellos congéneres que él veía a través de sus ojos?

Esa capacidad para separarse de los demás y constituirse en una unidad de vida independiente, fue lo que determinó con el paso de los siglos, que esa substancia tomada del reino animal, pudiera conformarse en primera instancia y después fortalecerse, hasta llegar a constituir ese vehículo etérico humano que ahora los seres de esta raza aria han perfeccionado. (3)

Si bien los animales poseían un cuerpo etérico, ese cuerpo etérico formaba un conjunto con los demás integrantes de la especie, un todo, sin partes separadas ni definidas unas de otras. Ahora el ser humano poseía un cuerpo etérico individualizado. Ese cuerpo etérico estaba cien por ciento influenciado por la vitalidad tremenda del cuerpo físico en que se estaba manifestando; sin embargo, la semilla no cesaba de irradiar energía, _energía de un orden superior,_ y poco a poco empezaba a darle características necesarias para que los primeros razonamientos del ser humano a través de asociaciones de imágenes, pudieran dar lugar a una manifestación más perfecta de lo que vendría siendo al paso de los años el hombre.

Así, a través de esos primeros mecanismos mentales de asociaciones, fue posible la creación de un lenguaje. Al crearse el lenguaje, los primeros esfuerzos humanos se dedicaron a reproducir los sonidos de aquellas cosas naturales a las que él quería hacer referencia, así pues, si se trataba de hablar al viento, el ser humano reproducia el sonido del viento, si quería hablar acerca del agua trataba de reproducir el sonido del agua, Estos sonidos ayudados con las manos dieron lugar al primer lenguaje humano.

Con el uso del lenguaje se incrementó enormemente la actividad mental, pues en la búsqueda de expresiones de esos primeras ideas que el cerebro humano empezaba a originar, y observen que ahora estoy diciendo originar, porque posteriormente hablaremos de como muchos de los cerebros actuales en los seres humanos no originan ideas, simplemente las reproducen, las representan, pero no son originadores. En aquel entonces existía la complejidad adicional de que no había ideas en la atmósfera psíquica del planeta. Debido a que la raza humana estaba en un proceso incipiente de nacimiento, la atmósfera psíquica se encontraba en un estado de pureza tal, como no es posible imaginar actualmente.

Este tema tendremos que retomarlo en posteriormente, sin embargo, hago mención en estos momentos, porque es muy importante entender los increiblemente complicados mecanismos por los que tuvo que pasar la raza humana para lograr su manifestación actual.

Todo lo que estaban haciendo aquellos hombres era, literalmente, inventado las ideas, esas ideas puestas en sonidos, puestas en ademanes, fueron los constituyentes básicos y los ingredientes a través de los cuales fueron creados los lenguajes posteriores.

Fue así, de esa manera, como mediante la acrecentada actividad mental y el esfuerzo continuo que hacían todos los integrantes de las tribus para empezar a crear un lenguaje común, como el hombre empezó a lograr manifestaciones cada vez más claras de lo que vendría a ser su vida en este planeta. Empezaron a establecerse ciertas normas morales. La moral igualmente empezó a sufrir sus transformaciones; si bien la ley del más fuerte seguía siendo la norma que regía los derechos de cada individuo en la tribu, también es cierto que la inteligencia empezaba a aparecer en el ámbito mental humano y la suma de experiencias a lo largo de generaciones, dieron lugar a que se crearan dos tipos de gobiernos: Por una parte se tenía el gobierno del más fuerte, aquél que podía garantizar la supervivencia de la familia y de la tribu, pero por otra parte, empezó a observarse la necesidad de mantener a un patriarca, a alguien que pudiera dirimir los problemas, alguien que pudiera aconsejar que hacer en caso de algunas situaciones complicadas.

Empezaron a aparecer las dos grandes fuerzas a través de las cuales los pueblos del mundo han venido encontrando su equilibrio y su nivel de desarrollo a lo largo de la historia. Por un lado, el poder político que en aquel entonces era el poder físico y por otro, el poder sacerdotal que por aquel entonces fue el patriarca.

Estos primeros esfuerzos de la sociedad humana en constituirse como una entidad autosuficiente en todos los aspectos, fueron realmente importantes para que el primer gran cuerpo colectivo, el primer gran ser racial, el arquetipo humano, empezará su evolución también y pudiera definir por una parte el programa de evolución de la humanidad y por otra desarrollarse como una entidad separada, pero a la vez al servicio de ese Plan Divino.

El hombre colectivo, el hombre racial, la raza humana, como un sólo ser empezó a gestarse, y así, como en primera instancia, las células de un cuerpo físico pequeño empieza a reproducirse una vez que el óvulo ha sido fecundado y hasta mucho tiempo después, (para ser exacto hasta nueve meses después), el hombre es constituido finalmente y viene a la manifestación como un ser humano conjunto, integrado y con conciencia de una colectividad de pequeñas unidades de vida llamadas células, así, una vez que muchas tribus empezaron a manifestarse sobre la superficie del planeta, pudieron lograr que viniera a la luz el primer ser racial, el primer hombre como humanidad, mismo que a través de los años y de las edades lograría alcanzar una cierta evolución, de la que también en una sesión posterior hablaremos.

Con la creación del lenguaje todas las actividades humanas lograron niveles de perfeccionamiento superiores. Rápidamente el lenguaje se extendió a lo largo y ancho de todas las tribus que poblaban esas comarcas. La rivalidad existe entre los primates y los hombres que por aquel entonces eran parientes cercanos fué haciendose cada vez más sutil, cada vez más sin importancia, hasta que constituyeron dos caminos, dos evoluciones diferentes y dejaron de representar un peligro el uno para el otro.

La actividad más importante de aquellos primeros hombres, fue garantizar la supervivencia de la raza y lograr mejores condiciones de vida. Se buscaron las alturas, se buscaron las orillas de los ríos, se buscaron las cuevas, se buscaron aquellas condiciones que pudieran garantizar la seguridad de la familia, la seguridad del abastecimiento de alimentos y la seguridad en contra de los peligros de ese ambiente hostil en que se desarrollaban.

Los grandes depredadores animales hicieron del hombre su víctima preferida. Dedo que carecía de un cuerpo físico capaz de defenderse de los grandes carnívoros de esas épocas, constituia un alimento de fácil consecuencia por parte de estos primeros animales. Los continuos ataques de estos carnívoros a las tribus, los obligaron a idear formas de defensa que rápidamente se transformaron en las primeras técnicas que cacería. Así, los perseguidores se convirtieron rápidamente en las presas de los humanos y constituyeron la fuente de alimentación de esas primeras tribus.

La cacería entonces, nació como consecuencia de los peligros a los que se veían sometidas las tribus y así, a medida que el hombre afrontaba cada uno de los problemas por los que tenía que pasar, era capitalizada su experiencia de tal forma, que posteriormente la hacia parte de sus capacidades de sobrevivencia.

El fuego de los volcanes dió lugar a que el hombre descubriera el uso que podía darle al fuego. Los colmillos de los animales representaron para el hombre, la oportunidad de reproducir esas piezas dentales en flechas, o hachas de piedra.

Igualmente, la fácilidad que veían en algunos animales para escapar rodando a través de las laderas de las montañas, a través de árboles, a través de los campos, representaron también para ellos la oportunidad de descubrir el uso de la rueda, y así poco a poco el hombre empezó a desarrollar una sociedad a través de la cual podía manifestarse ese hombre racial que empezaba a nacer.

En las próximas comunicaciones platicaremos cómo fue que el hombre encontró el camino hacia el comercio, cómo descubrió los primeros Dioses y cómo encontró el poder secreto de los números. Por lo pronto dejo, mi luz entre ustedes y espero que todos estos conceptos que hemos estado mencionando, sean estudiados debidamente para que las nuevas formas de ideas y pensamientos, puedan entrar sin resistencia en sus aparatos mentales.

Quedad en paz.

 

LOS PRIMEROS DIOSES

Hemos hablado de como las semillas fueron implantadas en cuerpos de primates para que dieran origen a los primeros hombres de este planeta.

Dijimos que en el proceso de implante de semillas, un bajo porcentaje alcanzaron el éxito, el resto se perdió, pero de esos primates hombres que nacieron, empezaron a sucederse diferencias una tras otra, entre estos nuevos seres y sus padres, diferencias que se traducían generalmente en una segregación de parte de la tribu, hacia ese nuevo ser que tenía caracteristicas marcadamente diferentes. Entre estos seres diferentes de su predecesores y que cada vez se hacían más numerosos, empezaron a formarse tribus diferentes de aquéllas constituidas por sus padres.

Entre esta naciente tribu y las anteriores, comenzó una rivalidad en la que obviamente predominaba la fuerza física de los primates; sin embargo, sus víctimas, los primeros hombres, rápidamente desarrollaron nuevas armas, guiados por una incipiente inteligencia y por una mayor facilidad para acumular experiencias y capitalizarlas en descubrimientos o ideas nuevas. Esta rivalidad con el paso de las generaciones se fue diluyendo hasta que las generaciones fueron tan marcadas que dejaron de representar un peligro los unos para los otros.

El descubrimiento de la agricultura los llevó a perfeccionar sus formas de vivienda.

Los continuos ataques de los animales depredadores, los obligó a perfeccionar sus armas de defensa y desarrollar las primeras técnicas de cacería que posteriormente lo hicieron tomar el dominio del entorno en que se movían.

La lava de los volcanes les enseñó el uso del fuego, y las defensas que algunos animales desarrollaban mediante el rodar cuesta abajo de las laderas para escapar de los peligros, les mostró también el uso de la rueda. Sin embargo, la sociedad en que se movían estaba aún dominada por el más fuerte.

Con el paso de las generaciones muchos siglos después, entre los diferentes integrantes de las trius, empezaron a gestarse las primeras manifestaciones de comercio. La posesión de lo tuyo lo mío, nació como una consecuencia de la experiencia acumulada de defender sus propiedades como una tribu de otras agresoras. Ese concepto de casa tribal o propiedad tribal en la cual todos se unían para defenderla de los ataques agresores, fué posteriormente llevado hasta hacerlo un concepto individual o familiar.

Si bien el hombre vivía en tribus en donde las hembras y los machos carecían de una pareja única y los hijos eran cuidados por todos, al ir desarrollándose (el ser humano) las primeras manifestaciones de su vehículo astral, los llevó rápidamente a establecer nexos preferenciales para con un individuo de la tribu; ésto fundamentó en esos primeros años, las bases sobre las cuales crecería la familia. (6)

La familia nació entonces, como una consecuencia del desarrollo astral del ser humano; esos primeros sentimientos que ataban o ligaban a un individuo con otro en forma particular y que en cierta manera lo movían a tener responsabilidades preferenciales para con ese individuo de la tribu, formó la base de la familia.

Tendrían que pasar muchos siglos, antes de que la unidad celular de la familia se constituyera en los complejos vínculos, normas y reglas morales, que actualmente se manifiestan en una familia, pero en aquel entonces, esa preferencia únicamente se manifestaba mediante ciertos presentes o regalos que hacía un individuo al otro, por el auxilio que le prestaba cuando se veía metido en problemas.

El comercio fue anterior al establecimiento de la familia. El comercio se derivó entre tribus, al momento en que durante una cacería dos tribus disputaban la misma presa, empezaron a surgir las primeras ideas de una repartición equitativa y en el deseo inhato de querer conseguir mejores condiciones tanto de propiedades y viviendas, como de alimentación, llevó a una tribu a comerciar con otra. Ese primer intercambio o trueque como se le ha dado en llamar, formó la base del primer comercio.

La familia como dije anteriormente, se desarrolló siglos después, cuando el concepto de tribu se individualizó más al grado de que el hombre empezó a reconocer como suyos los hijos que tenía y la mujer con la que había procreado esos hijos. La mujer a su vez empezó a reconocer a los hijos también como suyos y no tanto propiedad de la tribu, y empezó a reconocer a su hombre también como parte de su propiedad.

Esto por supuesto tenía una razón de ser desde un punto de vista energético. En primer lugar, la energía de los hombres y de la mujeres eran complementarias en su polaridad, por lo tanto, la union sexual no constituia unicamente la satisfacción de un deseo material, sino también la satisfacción de una necesidad espiritual de complementariedad: la energía femenina con la masculina. Al sentimiento de bienestar físico que predominaba entre los primates, se unió al bienestar, si podemos decirlo así, espiritual, que representaba el poder tener una fuente de energía complementaria. Esto llevó por un lado a formar un egregor de tipo etérico en donde energías de polaridades diferentes se unían y, por lo tanto, constituyó la primera semilla etérica de la familia.

Los hijos al pasar a través del cuerpo femenino de la madre, también venían vinculados energéticamente con el aura de la madre, por lo tanto, las energías etéricas manifestadas por los niños, la madre y el padre, constituian el núcleo energético individual y separado del resto de la tribu, que tarde o temprano se manifestó como la célula familiar.

De esta manera hay que entender que los procesos que se desarrollan a nivel social humano, tienen su raíz primordial en los mundos sutiles.

Los vehículos etéricos de los primeros hombres, estaban llenos de una vitalidad por ahora desconocida, irradiaban salud, irradiaban un cierto aire de libertad que actualmente el ser humano desconoce. Si alguna vez han captado esa energía que desprenden los animales que viven en completa libertad y que la gozan, si alguna vez han sentido esa vitalidad que emana de un organismo animal en completa libertad entenderán entonces a que me refiero.

Hago la aclaración "en completa libertad", porque la vitalidad desarrollada por los animales en cautiverio, dista mucho de la que me estoy refiriendo. Igualmente, la vitalidad irradiada por los diferentes prejuicios, pasiones y en general defectos, dista mucho de aquella libertad que irradia un niño en su vida cotidiana. En esos primeros hombres la libertad era total, las únicas normas que la tribu imponía, eran aquéllas que se traducían en seguridad y bienestar para la propia tribu.

Finalmente, desde el aspecto monádico, la semilla empezaba ya a crear ese vehículo superior que posteriormente serviría como vínculo más adecuado entre su muy elevada vibración sutil y el organismo físico lleno de una vitalidad bastante rudimentaria y de vibración tosca.

El vehículo que sirvió de interfase fué el etérico en sus primeras etapas de desarrollo y evolución , pero posteriormente, el vehículo astral hizo su aparición mediante la aportación de cierta substancia que los sembradores cósmicos empezaron a sembrar en la atmósfera de este planeta, substancia que inmediatamente empezó a ser trabajada por la mónada y puesta a disposición de ese vehículo etérico que empezaba ya a dar muestras de una bastante adiestrada capacidad para manejar el vehículo físico.

El vehículo etérico a su vez, contenía ciertos ingredientes o factores que le permitieron concentrarse con la fuerza astral. Los siete chakras etéricos constituían vórtices de energía que si bien gobernaban desde los planos sutiles el funcionamiento del vehículo físico, también proveían la puerta de entrada entre esa incipiente conciencia humana y la nueva substanca fresca sin moldear, que constituía la parte astral del planeta.

Si les es posible representarse esta idea, intenten hacerlo desde un punto de vista bastante imparcial y muy interior, a la luz de su Yo Soy espiritual. Cuando digo que "el plano astral estaba libre de formas", imaginen un estado de materia tal, en donde el hombre nunca ha puesto su huella.

Aun cuando quedan pocos espacios en el planeta en donde el hombre nunca ha estado, traten de imaginar como fue que el plano astral empezó a ser trabajado y poblado por esas formas que el hombre empezó a crear en sus primeras etapas, formas bastante infantiles, bastante toscas y rudimentarias, formas que actualmente aún permanecen en esos planos astrales, en ciertas regiones ya muy dificiles de alcanzar mediante las prácticas normales y a donde algunos seres cuyos caminos han sido desviados por un conocimiento tergiversado, han podido llegar y alcanzar ciertas manifestaciones en sus cuerpos fíicos, que los llevan a constituirse en monstruos para la sociedad humana; prácticamente hablando, se comportan como cavernícolas en una sociedad moderna.

Es probable que nuestro hermano JOSUÉ toque un tema en lecciones posteriores que tenga que ver con estas desviaciones psíquicas, su raíz y la fuente etérica y astral de las enfermedades.

Existen en los planos astrales y etéricos, ciertas regiones normalmente prohibidas o fuera del acceso normal, por el que deambulan los seres humanos que de llegarse a accesar, manifiestan problemas fuertes generalmente incurables a la luz de los conocimientos de la ciencia, pero que es posible sanar mediante el ejercicio de ciertas prácticas o disciplinas específicas. Por el momento esa lección se encuentra fuera del alcance de estos temas.

Es mi interés explicar en los tres dominios: Físico, conciencia y monádico, los diferentes mecanismos, cambios y procesos que dieron lugar a esta evolución que hoy es posible observar entre los seres humanos.

Que mi luz los guíe en sus investigaciones. Que así sea.

EL INICIO DE LAS RELIGIONES

Continuaremos explicando el sendero que el hombre ha seguido desde que empezó su evolución en este planeta como un individuo y como raza.

Hemos explicado ya el surgimiento de la agricultura y la trascendencia que tuvo en el desarrollo hacia una sociedad integrada y organizada en los inicios de la evolución humana.

Explicamos como fué que el hombre acumuló las primeras experiencias y constituyó la diferencia que le permitió dominar el entorno en que se movía, y a la postre lo puso en el pináculo de la evolución humana.

Comentamos también como fue que aparecieron los dos poderes que desde siempre han dominado a la humanidad, manifestándose en las primeras etapas por la fuerza bruta y la inteligencia, encarnadas por los militares y los sacerdotes, hasta llegar a lo que actualmente se tiene como el cuerpo político de un país y la dirección espiritual a cargo de las religiones por el otro.

Sin embargo, un punto interesante es observar que durante esas primeras etapas cada hombre empezó a decidir por uno de los dos caminos que le ofrecía su evolución; o bien, adquirir el poder gracias a la habilidad demostrada por las luchas, al desarrollo de la fuerza bruta, o al predominio por el temor o la intimidación; o bien, encaminar su desarrollo hacia la acumulación de experiencias para integrarse tarde o temprano, a ese selecto y reducido cuerpo de sacerdotes.

Se debe mencionar que en un principio, de éstos que eligieron el segundo camino cuyos esfuerzos se encaminaron principalmente a encontrar los porqués de cada cosa, fueron los primeros que desarrollaron el poder del raciocinio y consecuentemente, siempre iba uno o dos pasos adelante de la evolución del resto de sus congéneres.

He mencionado ya la tremenda dificultad que enfrentaron esos primeros pobladores, para poder generar las primeras ideas a través de las cuales, pudiera manifestarse esa energía que llamamos la Voluntad del Padre.

Las ideas primitivas se caracterizaron por un exceso de energía vital, que penetraba suavemente en esos planos astrales que empezaban a tomar forma. Las energías corporificadas gracias a la voluntad de los hombres llegaron a tener una gran vitalidad, que empezó a darse un fenómeno que en la actualidad no es conocido más que por unos cuantos individuos, que han hecho de éste un camino por demás peligroso.

El fenómeno a que me refiero es precisamente la manifestación de ciertas creaciones no físicas, más tampoco astrales, sino etéricas. Esas ideas corporificadas al grado tal de que las llegaban a ser visibles en forma humana, antropomórficas, ante los ojos de los individuos de esas primeras razas, fueron las raíces de lo que vendría siendo posteriormente el inicio de los Dioses, de los ídolos, el inicio de las religiones y los cultos, el inicio de esa larga y ahora sofisticada carrera que ha emprendido el ser humano, para poder representarse a la divinidad de acuerdo a una necesidad eternamente cabiante, de regresar a esos mundos de donde siente que proviene.

En más breves palabras: El hombre al crear esas formas mentales que se plasmaron en el mundo etérico y pudieron ser vistas de manera corriente por los seres humanos de esas épocas, dieron origen a las primeras religiones.

Las primeras manifestaciones originaron un temor fervoroso de parte de esos pueblos, temor que fortaleció aún mas la informe visión que se presentaba ante sus ojos. Sin embargo, con la fuerza del grupo, con la fuerza de la tribu, esa visión fue tomando cada vez mas fuerza, al principio de seres humanos, pero posteriormente y a medida que el hombre en sus continuas luchas, (primero con los animales a fin de proveerse de alimentos y después en contra de tribus similares a ellos en busca del poder), empezaron a tomar formas cada vez mas complicadas, cada vez más poderosas, cada vez mas complejas, que constituyeron sus primeros Dioses.

Inconscientemente, esos primeros pueblos estaban creando ya los primeros pasos de la magia y del uso de las fuerzas etéricas en este planeta. El crear un egregor de esa naturaleza les permitía en un momento dado, retroalimentarse de esa energía que ellos mismos formaban en sus estados extáticos o en sus momentos de más alto fervor, en sus ingenuas ceremonias religiosas y esa energía era transformada en energía de guerreros o en energía de temor, dependiendo de cual fuera el interes que predominaba en cada uno de ellos.

Llegó a ser tan fuerte la energía etérica en esos primeros mundos, en esos primeros años de evolución humana, que efectivamente esos Dioses particulares creados por cada tribu y alimentados a lo largo de generaciones, llegaban a pelearse de la misma manera como los hombres lo hacían en el plano físico constituyendo así entonces, los primeros indices de actividad etérica en el planeta. Los continuos estremecimientos de la corteza terrestre parecían ser también un motivo oculto y profundo, de esa increible actividad etérica que se venia desarrollando en los primeros años. Tal como es arriba es abajo, reza el axioma místico y efectivamente, la intensa actividad volcánica parecía ser la analogía física de la intensa actividad etérica que se vivía en ese plano.

Cuando el hombre empezó a asomarse a los planos astrales y los primeros sacerdotes intuyeron la realidad de un mundo superior, un mundo donde más allá de la fuerza orgánica y la fuerza bruta, podía entreverse ese algo intangible pero que proveía todo el mundo de placeres, infinitamente superiores a los que daba el triunfo en la guerra, ese mundo de amores, ese mundo de sentimientos, de unión, ese mundo incluso de sentimientos de odio, no un odio instintivo como podríamos llamar a esa emoción que siente el guerrero cuando destroza a su enemigo, sino a un odio superior, cualificado por una energía astral en lugar de instintiva. Cuando el ser humano pudo alcanzar esos planos, empezaron a crear más grande y complejas divisiones.

La familia surgió como parte de este despertar del hombre hacia el mundo astral. El concepto tribial paso de ser una común a un conjunto de células más pequeñas llamadas familias. En las primeras familias, un hombre juntaba varias hembras y a su prole para protegerlas y formar así su pequeña tribu dentro de la grande. Tendrían que pasar muchos, muchos miles de años, antes de que pudiera reconocerse la necesidad de que un hombre se uniera exclusivamente a una mujer.

A los Dioses guerreros etéricos, se unieron los Dioses astrales, los Dioses del amor, los Dioses misticos que hablaban de un sol, que hablaban del cosmos, que hablaban de eso que provenía del cielo, y que daba al hombre un misterioso recuerdo, un origen que desconocia. Su intuición le hablaba de un origen Divino, mas su mente carecia de los instrumentos que le permitieran entender el proceso de su evolución; la única forma de acercarse a eso que intuia desde muy adentro de su ser, era mediante la representación de un algo cósmico, de algo que reconociera superior a él y que se mantuviera lejos, desde esos lugares desde donde su intuición le indicaba su procedencia.

Aparecieron el Dios Sol, la Diosa Luna; aparecieron los Dioses de la Lluvia, del Fuego, del Viento, de las Aguas; aparecieron infinidad de Dioses con figuras de animales a quienes los hombres rendian culto, para aplacar lo que ellos entendian como un castigo cuando eran víctimas de esos animales y empezaron a surgir formas cada vez más complicadas de adoración a la divinidad; pero entendamos que todas estas formas, constituian esfuerzos aislados de acercarse el hombre a Dios.

De los muchos Dioses empezaron a surgir aquéllos que predominaban sobre los hombres. Los Dioses animales por estar precisamente en el plano tridimensional, por ser precisamente representaciones escultóricas o gráficas de esos mismos seres que convivían con los hombres, por necesidad tenían que estar por debajo de los Dioses mayores como la Lluvia, como el Fuego, como el Sol y la Luna, puesto que ellos mismos sucumbían a esas fuerzas.

Empezaron entonces las jerarquías a aparecer, y con ésto, el hombre inicio sus primeras representaciones jerárquicas de un mundo Divino.

Conforme esto ocurría, los seres humanos en su aspecto astral, empezaban a entender cómo es que la familia debía fortalecerse. Los trabajos que desempeñaban empezaron a especializarse y de esta forma, comenzaron los primeros oficios a hacer su aparición en la tierra; los unos dedicados a la cacería, los otros dedicados a la confección del vestido, otros dedicados a la alimentación, otros mas a la agricultura, y unos cuantos, _muy pocos_ dedicados al estudio de los astros, de las fuerzas de la naturaleza, de todo aquello que constituía el secreto de la vida. Esos primeros brujos, chamanes o patriarcas como la historia los ha llamado, fueron los primeros iniciados de la humanidad.

Si bien todo ésto que he estado narrando tiene que ver con el sendero que el hombre siguió hasta la iniciación, debo explicar que el esfuerzo desarrollado por los primeros sacerdotes fue en realidad el que marco la pauta de la evolución humana en estas etapas tempranas de su historia.

Ese esfuerzo por encontrar un porque a todas las cosas, llevó a los primeros hombres a un grado de interiorización completo, y dado que se movían en un mundo astral carente de formas y por consecuencia carentes de espejísmos, les permitió un desarrollo acelerado, cosa que no es posible encontrar ahora en un mundo astral poblado mil veces más, que el mundo tridimensional en que se mueven. Caminar por los planos astrales en casos, era algo parecido como andar por un desierto en donde cada paso que se da, queda grabado para que alguien pueda seguirlo. El mundo astral empezó a ser poblado de ciertas emociones que el hombre generaba y que después alimentaba mediante la repetición de las mismas emociones. Si en el mundo etérico las formas son similares a las físicas, en el mundo astral, las formas toman representaciones mas bien de luces, de energía, de sombras o colores en movimiento.

Durante las primeras etapas lo único que podía lograrse en el plano astral, eran las mismas formas etéricas, pero ahora vivificadas por las emociones astrales, es decir, los Dioses etéricos a los que ya me he referido, tuvieron existencia más completa, gracias a que el hombre empezó a alimentarlos con una substancia superior astral; esto les permitió a estas creaciones humanas, tener una existencia no únicamente en el plano etérico, sino también en el plano astral.

Consecuentemente los primeros pobladores astrales, fueron precisamente esas formas creadas por el hombre y hechas Dioses por su ignorancia religiosa. Alimentados con energía más sutiles, su fuerza se hizo aún mayor y su presencia entre los hombres fue algo más que evidente; sin embargo, todo este mundo astral que empezó a poblarse de seres muy reales, sufrió al paso de los siglos y milenios de años, incontables transformaciones que fueron debilitándolos y aislándolos, hasta confinarlos exclusivamente a ciertas regiones de las que después hablaremos.

Estas regiones a las que me refiero formaron lo que el Cristianismo llamó los infiernos y Dante en su famosa novela visitó mediante una dispensacion especial. Claro está que estos círculos astrales carecen de una organización bastante acertada de como es que los diferentes círculos han sido planeados.

La representación Griega mitológica de la organización Divina en diferentes reinos, a cargo de diferentes Dioses, es también otra descripción del proceso evolutivo por el que tuvieron que pasar los diferentes planos y sub-planos astrales, a medida que el hombre encontraba nuevas formas de expresión y hallaba su camino hacia los planos mentales en su evolución.

Estudiar la mitología de los pueblos es asomarse un poco a la historia de los mundos Divinos. Estamos hablando de Dioses creados por los hombres, estamos hablando de formas creadas por el hombre en su evolución, estamos consecuentemente describiendo a la evolución del hombre en sus creaciones a lo largo de las edades, más no olvidemos que así como esos Dioses y seres creados por el mismo nombre, tienen su existencia real y específica en ciertos reinos, en donde su campo de actividad y manifestación, es justamente ésta en que nos encontramos.

Dejo aquí mis palabras y los invito a meditar en estos conceptos que son tan importantes para entender el papel que el hombre juega en esta creación Divina.

Quedad en paz y con la luz.

 

EL CAMINO DE REGRESO

Explicamos como fue que aparecieron las religiones, como se fueron creando los primeros dioses y como estos, constituyeron las primeras entidades con la energía suficiente como para influenciar la vida de los seres humanos.

De esos primeros años de evolución, hemos visto que en el plano fisico las tribus se organizaban en familias, la agricultura había aparecido, la caceria igualmente, el uso de la rueda habia sido descubierta, primero copiando a animales en su descenso por las laderas y después asociando esas imágenes a aquellas experiencias que habían acumulado al ver como los derrumbes o aludes, podrian transportar fácilmente troncos de arboles o diversos objetos cuesta abajo, de una manera relativamente simple. Copiando el proceso de los derrumbes solo que en sentido inverso, fue posible habitar las montañosas y subirlas utilizando para esto piedras a manera de ruedas.

Tendría que pasar mucho tiempo, antes que el hombre pudiera perfeccionar sus diferentes sistemas de construcción de viviendas, pero en esos momentos, el hombre se perfilaba ya como un agente modificador de la naturaleza en su parte etérica.

El hombre mantenía un cuerpo vital sumamente poderosos, pero que empezaba ya a ser influido por las nacientes emociones provenientes de ese plano astral que se encontraba en la etapa de formación. Las energías sutiles empezaban ya a hacer mella en las energías etéricas del hombre. La energía astral se encontraba trabajando merced a la voluntad del plano divino, dirigida y coordinada por la semilla humana que habitaba en cada ser.

Lentamente pero en forma constante, se empezó a conformar el vehículo astral. Esos primeros vehículos astrales carecian de la infinidad de herramientas con que el hombre actual se desenvuelve, los lenguajes rudimentarios que el hombre utilizaba en esas primeras épocas, no contenian palabras que pudieran ser asociadas a las emociones que el hombre empezaba a experimentar, los lenguajes humanos estaban principalmente constituidos por sustantivos e interjecciones.

Los verbos constituyeron un gran avance en el enriquecimiento de los lenguajes. De hecho, podemos hablar de que el lenguaje en sí mismo tuvo una evolución similar a la de un ser humano, pues en sus primeras etapas, el lenguaje nació como una descripción de esa realidad física que el hombre percibía a través de sus sentidos. Cuando el ser humano descubrió su realidad astral, empezó a hacer los primeros ensayos para intentar describir esas nuevas experiencias y de allí aparecieron palabras como amor, tristeza, felicidad y demás vocablos que aluden sin lugar a dudas a experiencias subjetivas o espirituales.

Las palabras en sí, dieron la oportunidad al hombre de tomar posesión de uno de los mas grandes poderes con que fue dotado el ser humano: el poder del verbo, la capacidad que el hombre posee para emitir un sonido que modifica el entorno y se plasma en el mundo tridimensional. Esa energía cualificada por su propio ser. Transforma gradualmente su medio ambiente y lo adecua a la cualidad que fue emanada a través del verbo. Por otra parte, la monada espiritual al poder trabajar con sustancia más sutil, empezó a conformar un vehículo que le permitiera interaccionar con un mejor control, con esos vehículos anteriores que el hombre ya manifestaba: El etérico y el físico. La conformación del vehículo astral fue relativamente simple si se considera que la monada puede trabajar de una manera más sencilla, mientras mayor elevación o vibración tenga la substancia con la cual trabaja.

Otro aspecto interesante, es el que los vehículos van manifestando una pluralidad de funciones a medida que su grado de condensación se va haciendo mayor, es decir, el cuerpo físico es muchas veces más complejo que el etérico; el etérico a su vez es muchas más complejo que el astral y lo mismo es cierto para el astral con respecto al mental y así sucesivamente. Esto es debido a que la creación es similar a los arboles en su morfología; se empieza con un tronco y a medida que las ramas van apareciendo, una diversidad de manifestaciones se van produciendo. La vida en sus comienzos fue sencilla, organismos unicélulares eran los que poblaban las aguas en aquél tiempo, pero a medida que la evolución fue avanzando, la vida se hizo compleja y sus manifestaciones infinitas. De esta manera, podemos entender que el camino de regreso a Dios, tiene por necesidad que ser más sencillo y más simple a medida que avanzamos.

Entender que dentro de la diversidad y de las diferentes descripciones de la realidad que el hombre ha establecido, permanece una única verdad esencial, es acercarse a la fuente de la suprema sabiduría. Poder apartarse de la multiplicidad y percibir la unidad inmanifiesta en todas las cosas, es entrar de lleno en el camino del retorno; así pues, el hombre se preparó para iniciar un camino de regreso, su manifestación se había dado, su conciencia habia sido anclada en el vehículo físico y ahora tenía que emprender un camino de regreso. Cada ser humano tuvo en sus inicios pocas opciones: O dirigia su vida hacia ese grupo de seres que defendian la tribu, que hacían valer su autoridad merced a la fuerza o a la intimidación, o bien encaminada sus pasos a ese otro más reducido grupo de seres que alcanzaban también una posición privilegiada, pero gracias a su elevada inteligencia y a su capacidad de resolver los problemas que aquejaban a la tribu. Guerreros y sacerdotes: las dos primeras fuerzas que rigieron la sociedad humana, las dos primeras opciones que el hombre enfrento para continuar en su camino. Aquéllos que tomaron el camino del raciocinio, fueron los que marcaron el paso de la evolución humana, ambos grupos se necesitaban, pues los guerreros permitian mantener la estabilidad y la seguridad necesaria para que el grupo de brujos o patriarcas tuvieran la tranquilidad que requerían sus estudios superiores a la naturaleza, por querer arrancarle los misterior que encerraba, el hombre inició un camino de interiorización, un camino hacia dentro de sí mismo, un camino que es seguido por cada ser humano cada vez que es forzado a enfrentarse a un problema.

Todo ser humano al momento de tomar decisiones busca una respuesta en sí mismo y en ese momento, la energía que normalmente gasta observando al mundo exterior o interaccionando con sus congéneres, invierte el sentido de circulación y activa los mecanismos internos que le permiten contactar con la fuente de sabiduria interior. (7)

Si el hombre conociera la importancia que tiene el punto donde localiza su atención, podría reconocer entonces, que el más rápido camino para acercarse a la divinidad es enfocarse en su ser espiritual, en su propio ser espiritual, y restarle importancia a esa imagen que recibe del mundo exterior y que proviene de sus sentidos fisicos.

Pues bien, así fue como el hombre inició ese camino hacia las verdades espirituales.

Conforme el hombre avanzaba, los maestros directores de la evolución del planeta, trataban de interaccionar con él a través de su vehículo superior. Es digno mencionar, que no es que los maestros en las diferentes épocas decidan permanecer alejados del hombre porque para ellos les es imposible descender a la tierra, no es verdad que los maestros sean egoístas y no deseen bajar a la tierra para enseñar directamente a los seres humanos, pero debemos entender que el camino que lleva de regreso al Padre, tiene que ser trabajado desde los vehículos superiores de cada ser humano. Lo sutil mueve a lo denso, lo hemos repetido varias veces, es por eso que los maestros decidimos trabajar con los vehículos superiores y de esta manera, cada individuo es alimentado por una energía superior que tarde o temprano, llevará a una reorientación en sus vidas, reorientación que estará encaminada al cumplimiento de la voluntad del Padre.

Por aquellos años, los Maestros debian trabajar a través de los planos astrales. Los Maestros tuvieron que corporificarse, astralmente hablando; de esta manera fueron percibidos por las primeras mentes humanas como dioses antropomórficos y que enseñaban lecciones tales como el amor, como la felicidad, como la paz, la serenidad y todas aquellas manifestaciones astrales que permiten llenar al hombre de una energía sumamente elevada, comparada a aquéllas que se desenvuelven en los planos fisicos, y que realmente constituian un paraíso. Pero a la par que estos maestros se investían de un cuerpo astral, tenian que convivir forzosamente con aquéllas creaciones que mencioné en mi comunicación anterior, formadas exclusivamente por la mente del hombre, dotada de una fuerza etérica poderosa y que además estaba siendo vivificada con substancia astral extraida de ese plano que empezaba a hacer su aparición en la tierra.

Dioses guerreros, creaciones monstruosas cada vez más impresionantes, empezaban ya a poblar ese mundo astral, y en las mentes humanas, en las mentes de esos primeros sacerdotes, se decribian escenas increibles en donde por momentos, los monstruos astrales creados por las mentes humanas parecian tener predominio de esos planos y en otros, los dioses buenos aparecian de momento, indicándole al hombre cual era el camino a seguir.

Los conflictos existían solamente en las mentes humanas. En realidad esas fuerzas nunca fueron rivales para los maestros que habitaban los mundos astrales; sabios conocedores de los mecanismos astrales, podían muy bien nulificar esas creaciones humanas, pero siendo conocedores de que el camino del hombre debia ser recorrido por éste, respetaban a esas creaciones de la misma manera como respetaban y siguen respetando a los seres humanos. Era el hombre, _su propio creador_ el que debia vencerlos, si alguna vez deseaba conquistar los mundos astrales.

De esas batallas cósmicas nacieron todas las mitologías que el hombre ha heredado en la actualidad. El mundo de los pares de opuestos, el mundo de las polaridades, el mundo del bien y del mal. hizo su aparición en la tierra como la más grande aportación de la substancia astral. Cuando el hombre percibió lo bueno y lo malo, entendió el principio de las fuerzas que rigen al cosmos, pero a la vez, se sumergió en el más grande problema de espejismos que pudiera haber sido concebido por la humanidad.

Este será el tema de la próxima comunicación.

Por lo pronto solo deseo que la luz de estas comunicaciones resguarden los velos de su conciencia espiritual. Que así sea.

 

APARICIÓN DE LA DUALIDAD

Recordaremos que la semilla humana tenía como cualidad fundamental distintiva de su género, la capacidad de autorreconocerse como una unidad de vida independiente del resto de los demás. Esta capacidad era posible gracias al don que poseía de poder autodirigir la energía, no únicamente hacia fuera de él, sino también hacia lo más interno, podían ser emanadas tanto hacia fuera, hacia el resto de la creación, como hacia dentro, hacia sí mismo.

Esto llevo al hombre rápidamente a una diferenciación, al principio inconsciente, de una dualiddad, es decir, el poder abstenerse del todo para identificarse como una unidad de vida independiente; separó al universo, a su realidad exterior en dos grandes partes: Una, él mismo, y la otra, todo lo que no era él mismo, es decir, el Yo y el no Yo. Esa dualidad que al principio se marcó unicamente como una intuición, si es que podemos aplicar esta palabra, dado que este primer mecanismo que el hombre trabajaba, estaba muy lejos de lo que hoy reconocemos como intuición.

Posteriormente, una vez que fue consciente de las luchas etéricas y astrales que libraban sus propias creaciones, el ser humano pudo diferenciar con una mayor claridad que existian dioses buenos y dioses malos. De inmediato se inició una búsqueda por encontrar cuales eran las grandes diferencias entre aquellos dioses buenos y los dioses malos. Nació asá el primer concepto del bien y del mal, nacieron así, las primeras bases sobre las cuales se fundaría la moral humana.

Es importante mencionar que esto surgió una vez que el hombre pudo reconocer esa actividad etérica y astral que se venía desarrollando en el planeta. No nació como una consecuencia lógica de las actividades desarrolladas por la tribu, no nacio como una conquista humana de las mismas esperiencias acumuladas en el cotidiano vivir, sino mas bien, nació por asociaciones que el hombre reconocia como más poderosas que él.

El bien y el mal nacieron entonces en los planos espirituales y fueron después estrapolados a la actividad normal en el mundo fisico.

El concepto del bien y del mal fue inmediatamente extendido también hacia las fuerzas que poblaban el universo y aquellas que se manifestaban en la tierra. Así, el agua y el fuego como dos fuerzas que luchaban permanentemente fueron inmediatamente asociadas la una con el bien y la otra con el mal. El Sol y la Luna igualmente fueron asociados el primero con el bien y la segunda con el mal, y así fueron descubriendose diversas dualidades que el hombre iba rápidamente acumulando dentro de su inventario de causas o construir todo un edificio basado en este concepto.

Conforme pasaba el tiempo, el concepto cósmico del bien y del mal, fue cristalizándose hasta llevarlo a la vida diaria de los seres humanos, fue así que ciertas actividades fueron consideradas como malas y otras como buenas. Se estableció entonces la moral humana, un conjunto de principios éticos que deberían gobernar a la sociedad por el transcurso de los siglos y los milenios.

El hecho evidente de que los hombres empezaban a manejar conscientemente sus acciones encaminándolas por el bien o por el mal, fue en realidad un logro alcanzado por la mónada en