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En el proceso de desarrollo y de aprendizaje del hombre, la parte
esencial y preponderante viene desarrollada por los procesos de comunicación,
por la capacidad de transmitir y recibir experiencias y mensajes.
La neuropsicología actual ha definido sin más el vínculo
directo entre comunicación y desarrollo, llegando a demostrar cómo
en la primera infancia los procesos de comunicación, los intercambios
entre el niño y el ambiente determinan la mayor o menor armonía
de la "coorticalización" y de la estructuración del sistema
nervioso central; hoy sabemos con absoluta certeza que cuanto más
intensos y equilibrados son los procesos de comunicación entre individuo
y mundo circundante, tanto más armonioso será el desarrollo
de la personalidad.
No es posible vivir solos
Pero no bacía falta esperar las conclusiones de la neuropsicología
para convencerse de esto. Es una opinión ya consolidada. Es "de
sentido común" que las relaciones hombre/ambiente, los intercambios
interpersonales, las experiencias de comunicación están en
la base no sólo del crecimiento y desarrollo de cada individuo particular,
sino también de los comportamientos colectivos y, en consecuencia,
del desarrollo social.
La misma escuela, por lo demás, representa
un elocuente testimonio de esta interrelación, dado que no funda
las bases del proceso educativo esencialmente sobre la comunicación,
sobre el intercambio maestro/alumno.
Pero los sistemas de comunicación se
desarrollan, crecen y mueven también en el interior del proyecto
educativo. Y no siempre se ha percibido a tiempo la necesidad de
adecuar los comportamientos y los medios a
estos cambios. Al contrario, es precisamente del campo pedagógico/escolar
de donde provienen las mayores resistencias a la adaptación.
Miedo a un lenguaje nuevo
En la Grecia antigua, donde la
comunicación se basaba exclusivamente en la palabra verbal fue
nada menos que Sócrates quien afirmó que el paso a la palabra
escrita,
su fijación gráfica, estaba destinada a generar los mayores
males, porque los hombres no se esforzarían en ejercitar su memoria
y acabarían por olvidarlo todo.
Después de la invención gutenberiana
de los caracteres móviles de impresión, las universidades
consiguieron por lo menos durante un siglo prohibir el uso de textos y
manuales impresos, cuya amplia difusión podía poner en peligro
el monopolio de los profesores universitarios en la transmisión
del saber. No se puede ya conocer sólo el lenguaje de las palabras.
Las mismas resistencias afloran hoy, sobre
todo en el mundo de la escuela, ante la áparición y difusión
de un nuevo instrumento de comunicación como es la imagen. ¿No
será, tal vez, que la relación maestro/alumno se funda en
la "supuesta" superioridad del primero en el control de la 'palabra", mientras
tal superioridad no es tan "supuesta" en el control de la 'imagen"? ¿Y
si la imagen desmintiera o contradijera al maestro?
Hoy, sin embargo, ya no es posible "resistir"
más. Y no sólo en la confrontación con la imagen y
su lenguaje, sino con otros diversos medios de comunicación.
Si es verdad que la palabra (hablada o escrita)
representa -si no, en absoluto, el más eficaz ciertamente el más
completo sistema de comunicación entre los hombres, es igualmente
cierto que existen muchos otros medios de expresión, de comunicación,
de intercambio de mensajes. Desde el modo de vestir hasta la entonación
de la voz, desde los gestos a los símbolos químicos, desde
las señales de tráfico a la mímica facial, desde la
proyección cinematográfica al modo de comer: mediante una
infinidad de "signos" comunicamos nuestro modo de ser y de pensar. Y
a
través de estos mismos "signos" conocemos el modo de vivir, de ser
y de pensar de los demas. Son todo lenguajes, más o menos completos,
más o menos adaptados a las diversas circunstancias, pero son lenguajes.
Qué es un lenguaje?
Derivado del modo más importante
de comunicar (que es la lengua), el lenguaje es fundamentalmente un modo
específico de comunicar a través de manifestaciones externas
(perceptibles por los sentidos) que son llamados signos. Cuanto más
articulado y unitario es el sistema de los signos, tanto más claros
son los significados que transmiten, e igualmente tanto más eficaz
será su lenguaje.
En un sentido amplio. signo es cualquier
realidad que '"existe para", que remite a un significado, que
reclama una cansa, que supone un efecto. El humo es signo del fuego,
así como la tarjeta roja es signo de que el árbitro
expulsa a un jugador del campo, y la señal roja encendida en el
tablero del automóvil es signo de que la gasolina del depósito
se está acabando, y el sostenido delante de una nota musical es
signo
de
que el sonido debe alzarse medio tono.
La correspondencia entre signos y significados
es el código. E] ejemplo más fácil de comprender
es el código de circulacion, en el que a cada señal
le corresponde una advertencia; una prohibición, una orden.
Dentro de un código, a la manera de
utilizar los varios signos para transmitir mensajes o para estructurar
un discurso, se le llama lenguaje. Tenemos, de este modo, el lenguaje
de la música (dentro del cual existen los lenguajes diversos de
Vivaldi y de Beethoven, de Debussy y de Cage), el lenguaje del cine (dentro
del cual Clair, Fellíni, Eisenstein tienen diversos lenguajes específicos),
el lenguaje gestual y otras decenas de lenguajes, más o menos estructurados,
más o menos intencionales.
El lenguaje visual
Cercano al lenguaje verbal (el
más antiguo, el más variado, el más estructurado,
consolidado, multiforme), se ha impuesto desde hace tiempo también
como eficaz instrumento de comunicación el lenguaje visual.
Que el de la imagen sea un lenguaje es ya
una verdad aceptada por todos: no sólo porque nuestra experiencia
nos enseña que mediante las imágenes podemos transmitir mensajes
de todo tipo, sino también porque existen los presupuestos científicos
para definirlo como tal.
Algunos estudiosos ponen las siguientes condiciones
para que pueda hablarse de lenguaje: