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1. El cine como materia interdisciplinar
Esta
Propuesta, "El lenguaje del cine en la educación" nació de
una iniciativa personal y otros compañeros del C.P. Pedro Corchado,
de Bailén (Jaén), en la que se proponía, a lo largo
de tres cursos, la realización de unas sesiones que ayudaran a ilustrar
cinematográficamente las clases de Ciencias Sociales.
Si en un principio se podía pensar en este ciclo como algo que facilitaba el estudio de la Historia y la Geografía mediante la ilustración que suministraban las películas, esto fue supesuperándose paulatinamente hasta llegar a la conclusión de abordar unal situación en la que lo que se proponía como fundamental la lectura interdisciplinar que va desde la comprensión argumenta hasta el estudio de los lenguajes empleados en cada film. La reflexión a realizar durante la sesión tenía que comprender, según el planteamiento que nos hacíamos, todas y cada una de las dimensiones del texto fílmico.
En la confección de filmes como Galileo Galilei, Alexander Nevski, Winstanley o El rey Liar; intervienen como aspectos temáticos no solamente la astronomía, los teutones o la revolución inglesa de 1640, sino que en ellos se encuentra también una representación de la Historia, una determinada fase del pensamiento, la transposición de fuentes documentales escritas a un medio de expresión que utiliza fundamentalmente la imagen, y una parábola sobre la realidad histórico-cotidiana del realizador, que hacen de cualquier filme un elemento de lectura interdisciplinar.
Todos estos elementos son analizados en conjunción
con la lectura narrativa que plantea el filme, y que es valorada en su
conjunto como uno de los puntales sobre los que inevitablemente descansa
la redacción del texto.
Metodología
El trabajo en cada uno de los ciclos se desarrolló en diversas fases. En la primera de ellas entramos en contacto con los maestros de los centros escolares que luego se encargarían de trabajar el filme con sus respectivos alumnos. Se hace, pues, una proyección previa del filme reservada a los maestros inscritos en el ciclo (algunos de Instituto se inscribieron también), y se les entrega la ficha de trabajo que recibirían los alumnos cuando asistan a la sesión. En esta proyección se plantean y comentan las líneas motivadoras a exponer en la presentación del filme a los alumnos, así como la orientación que inicialmente se pensó dar al posterior coloquio voluntario. Se pretendía así hacer concordar los intereses de los profesores y los alumnos, es decir, del equipo de maestros que desarrollábamos la experiencia, para conseguir una cierta unidad en el trabajo a desarrollar.
Teóricamente los alumnos deberían acudir a su sesión con el tema preparado. La presentación con que se iniciaba la sesión desarrollada en un cine fuera de la escuela, reuniendo a alumnos de diversos centros y en horario académico (con el inestimable apoyo de Santiago Debón Tortosa, Inspector de Enseñanza en la Provincia de Jaén) pretendía situar a tos alumnos ante el filme que se les propone. En esta presentación se ofrecen invariablemente unas pauta concretas de seguimiento del filme en el que se articularían los dos componentes centrales: el argumental y el técnico.
Determinados temas exigían que inicialmente situáramos a los alumnos ante este contenido con mayor énfasis, sin que por ello se produjera un desplazamiento de los aspectos más específicamente cinematográficos -sobre todo a nivel de tratamiento fílmico-. De todas formas, lo que nunca faltó es la indicación de los principales centros de interés, o de aquellas pautas que nos parecieran más oportunas de cara a una óptima utilización.
Posteriormente al visionado del filme se realizaría,
de una forma voluntaria, un coloquio cuyo objetivo era recoger, distinguir,
compulsar y valorar las reacciones que el filme haya generado. Antes de
la proyección se entregaba a cada alumno una ficha que recogía
un amplio trabajo sobre el tema de la sesión: datos sobre el director
del filme y su génesis, ficha técnica; tratamiento fílmico...
Cine e Historia
El motivo central de este ciclo no consistió en la fluctuación fílmica de un acontecimiento histórico. Lo que pretendíamos era la introducción de una cierta reflexión sobre la representación fílmica de la Historia, siempre como aportación complementaria al trabajo en clase del maestro..
Se trataba de ver cómo ha sido tratada la Historia desde diversos puntos de vista cinematográficos -el documental, la adaptación literaria, el ensayo histórico, etc.-, a modo de ejemplo de una cuestión crucial: toda historia no es más que una producción de sentido histórico desde la manipulación de unos materiales preexistentes. Si la Historia no consiste en un progresivo descubrimiento de una verdad total situada en el pasado, si en realidad no es más que una producción de sentido y, por tanto, está sujeta a todo tipo de condicionamiento político e ideológico, el filme histórico es una clara muestra de ello.
Por lo tanto, mucho más que la simple verosimilitud o reconstrucción históricas, interesa resaltar esta actividad de elaboración de un discurso histórico que adopta la forma fílmica en vez de la consabida estructura literaria propia del manual de Historia al uso, o incluso de las fuentes escritas e icónicas que hasta hace poco eran el único complemento de las disertaciones magistrales del profesor.
El curso anterior, y de cara a favorecer el trabajo de reflexión sobre la relación Cine-Historia, se confeccionó un programa que acogió estilos muy diversos, desde la reconstrucción más académica hasta el filme de ensayo histórico: Iván el Terrible, de Eisentein; La kermesse heroica, de J. Feyder; La Ciutat cremada, del catalán A. Ribas; La vieja memoria, de J. Camino. Lo importante, insistimos, era ver estos filmes no como ilustraciones, sino como ejemplos de discurso histórico.
Cine y Literatura
Es vieja la conciencia de la relación entre estos dos sistemas expresivos. Para nosotros lo primordial en esta relación era la posibilidad de establecer una reflexión sobre los mecanismos y significados de una determinada transposición fílmica de un precedente texto literario. No es sólo una cuestión de fidelidad, sino de dilucidar cuáles son los motivos de las alteraciones que haya sufrido el referente literario y, sobre todo, cuáles han sido las soluciones propuestas de cara a resolver los múltiples problemas que plantean obras de difícil transposición. Una buena parte de la eficacia del ciclo pasa por el hecho de que los alumnos conozcan las obras literarias de referencia.
Nos propusimos un doble centro de interés: analizar una determinada lectura de la obra por parte de los que la pasaron al cine -mayor o menor énfasis en determinados aspectos, trabajo de interpretación de guionistas y directores-, y consideración de que este análisis sólo es posible desde el conocimiento y la reflexión propia o inducida por el maestro, en relación a la obra literaria. Indirectamente esto no es posible sin un conocimiento, siquiera somero, de las posibilidades del cine al afrontar una adaptación; es decir, de los instrumentos propios del hecho cinematográfico.
Durante el curso siguiente, pues la experiencia
duró tres años, se planteó un ciclo centrado exclusivamente
en obras pertenecientes a la literatura castellana, centrándonos
en autores andaluces. Se hizo pensando que esta opción facilitaría
la tarea de aproximación al hecho de la adaptación cinematográfica,
habiendo leído los alumnos los textos en que se basaban los filmes.
La selección de los filmes fue: El lazarillo de Tormes, de C. Ardavín;
Nazarín, de L. Buñuel; Soldados, de Alfonso Ungría
etc..
II. El cine como centro de interés
Esta propuesta, dirigida -como se ha dicho- a alumnos de la entonces Segunda Etapa de EGB, se componía de dos actividades distintas en apariencia, aunque forzosamente complementarias si se pretende utilizar coherentemente el cine en la esfera escolar.
Cada curso se desarrolló en una doble
vertiente Por un lado se trataba de aportar al conocimiento del alumno
una serie de elementos, gradualmente transmitidos, sobre el proceso de
realización de un filme. El ciclo se concibió durante el
último curso como una recopilación de películas que
representaban diversas maneras de reflejar las manifestaciones artísticas
y sus condicionantes formales, sociales y estéticos a través
de otro medio artístico como es el cine En este caso la relación
entre obra cinematográfica concreta y tema artístico en el
que se basa la película se hizo particularmente enriquecedora, y
puede ampliar la visión sobre determinados temas que en los programas
en curso estuvieran poco desarrollados.
Una propuesta para el Primer Ciclo de ESO
El razonamiento iba a ser desarrollado a través del proceso de realización haciendo hincapié en cada una de las fases.
Vimos cómo se planteaba el progreso de una forma inversa a como se planteaba tradicionalmente la transmisión de conocimientos. En este caso se partió del producto final, yendo de lo general a lo particular. La intención se centró no ya en las unidades espacio/temporales creadas a partir de los elementos que en algún momento las configuran, sino en el nivel concreto de la imagen y en todos los elementos que definen su composición desde el momento mismo del encuadre: angulación, iluminación, color...
Por primera vez en este curso se introdujeron en las sesiones un tercer bloque de trabajo: el coloquio. En el coloquio se realiza el comentario del filme, al que se aplican los referentes técnicos explicados en la presentación. Este esfuerzo puede realizarse ya sin la previa mediatización de la ficha que facilita, en uno de sus apartados, la comprensión del argumento.
El objetivo de este curso sería la comunicación
cinematográfica a partir de los lenguajes que la producen y dependiente
también de unos intereses industriales concretos. Se trataba de
demostrar en cada fase cómo y en qué condiciones se producen
las opciones escogidas a cada nivel, desde el momento mismo en que se selecciona
el espacio en el encuadre, hasta el tiempo y la posterior elaboración
del texto en sus aspectos de ritmo, continuidad y sonido. La
diferencia respecto a los dos cursos anteriores radicaba en que el análisis
de estos elementos no se hacía solamente en función de facilitar
una lectura práctica y únicamente denotativa.
Tercera fase de trabajo
Ya he indicado que las dos primeras fases de trabajo para cada curso consistían en la preparación del maestro y la realización de la sesión con los alumnos. La tercera fase corresponde al trabajo posterior en el aula.
El cine como medio de comunicación se basa en la transmisión de mensajes que jamás han de ser confundidos con la realidad. El estudio y trabajo de estas motivaciones -paralelamente al aprendizaje de las técnicas y lenguajes cinematográficos- es lo que configura esta tercera fase de trabajos realizada ya en el marco físico de la escuela.
A tal efecto se suministra a cada alumno una ficha de trabajo en la que se indican una serie de reflexiones tendentes a profundizar el argumento del filme visionado durante la sesión. El profesor recibe anteriormente documentación sobre el filme junto al material suministrado al alumno, con lo que tiene ya elementos para desarrollar el trabajo, consolidando la doble propuesta a que nos referíamos.
En esta tercera fase llevamos a cabo un proceso de seguimiento que tuvo por objeto estudiar cómo se han llevado a cabo los trabajos dentro del marco escolar, a fin de reajustar sus propuestas siempre que sea preciso. Este seguimiento nos permitió contar con una mayor colaboración de los otros colegios de Bailén, al margen de las reuniones que trimestralmente llevábamos a cabo los educadores responsables de estas tareas.
III. Algunas reflexiones críticas
Las propuestas de trabajo de equipo de maestros llevaban inherentes, ya de entrada, una serie de limitaciones referidas, sobre todo, a dos campos concretos: la selección de películas a utilizar y el trabajo a realizar en las escuelas.
En lo que atañe al primer campo, las dificultades son notables. Las licencias de exhibición de las películas extranjeras se conceden en España para unos plazos de tiempo que oscilan entre los 5 y los 6 anos.
No fue necesario, desde luego, recurrir a filmes complejos o extraños al contexto vital del alumno. Cualquier filme actual (incluso los considerados de clase B) refleja la sociedad en la que ha aparecido. La mayor dificultad radica, naturalmente, en la preparación del profesorado para llevar a cabo esta tarea, tanto por su preparación específica como por el tiempo de que podíamos disponer.
Quisiera concluir tal y como he comenzado.
Más allá de sus limitaciones, nuestra experiencia,
a lo largo de tres cursos académicos, tuvo un valor indiscutible.
Creo que la Administración debería tener en cuenta experiencias
como éstas a la hora de elaborar un plan -cada vez más urgente-
para la integración de la imagen en el proceso de la enseñanza.
Una integración que debería hacerse ineludiblemente desde
el marco de la interdisciplinariedad. Pero los Concurso de Traslados, los
inconvenientes de adecuación al horario, las dificultades de horario,
las "zancadillas" de otros compañeros que no se sumaron al proyecto
dificultó su continuidad. Hoy soy un francotirador, aunque
participo y soy miembro del Grupo Comunicar de Andalucia.
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