Mundo imagen
 
 
 

Fábricas de sueños


 
 



"Imagina una caverna que tenga una abertura que dé paso a la luz", se lee al comienzo del libro séptimo de "La República" de Platón. Las imágenes y las sombras que se proyectan en esa caverna, argumentaba Platón, absorben los sentidos de sus espectadores al completo e incluso les hace confundir la realidad.

La caverna mágica de Platón era sólo una idea; para que existiera más allá de la intuición y se convirtiera en sala cinematográfica -o en sala doméstica con televisor- debieron transcurrir muchos siglos, los necesarios para que, técnicamente, las imágenes en movimiento se pudieran fabricar.
Un paso previo imprescindible para el cultivo de las imágenes fue tolerar su existencia, o sea liberarlas de su carácter exclusivo y sagrado; este paso se dió durante el Renacimiento. Estudios como los de la perspectiva fueron claves para que, técnicamente, se pudiera reproducir el aspecto externo del mundo, es decir, tal como se ve al natural.
 

Una vez cimentada la cultura de las imágenes, el primer problema técnico afrontado en la historia del cine fue el de su proyección. La cámara oscura eran conocida por los griegos, pero no fue hasta mediados del siglo XVII que se sentaron sus principios, en la obra "Ars Magna Lucis et Umbrae" del jesuita Kircher. Unos años después, Huygens recogía estos principios y construía la primera linterna mágica. Más tarde, hacia 1700, Zahn construyó una linterna iluminada por una lámpara de aceite, que creaba por primera vez la ilusión del movimiento mediante la proyección sucesiva de dispositivas instaladas en un disco rotatorio de cristal.
A lo largo del siglo XVIII las linternas mágicas abundaron en toda

Europa, alrededor de ellas se montaban espectáculos muy concurridos y populares. A finales del XIX estos espectáculos eran lo que ahora diríamos espectáculos multimedia: incluían proyección simultánea de varias linternas con sofisticadas transiciones (encadenados, fundidos...), narrador, actores y músicos en vivo. En ellos se representaban dramas de hasta dos horas de duración.

En paralelo, las investigaciones sobre la teoría ondulatoria de la luz afirmaron las bases científicas del cine. Hubo otro fenómeno estudiado en particular: la persistencia de la visión, es decir, nuestra capacidad cerebral de retener una imagen durante una fracción de segundo.
Fundamentados en ese fenómeno, entre los variados juguetes estroboscópicos que se inventaron para crear la ilusión de animación, está el zóotropo. A los primeros zóotropos se les conocía como "ruedas del demonio", porque el protagonista de las primeras tiras de dibujos era siempre el demonio. Con el tiempo y la diversidad de personajes de las tiras, el zóotropo tomó su nombre de "rueda de la vida". Como máquina que proyecta escenas de la vida, el zoótropo es pues la primera máquina de proyección directamente emparentada con el proyector de cine.
El otro problema técnico a resolver para el nacimiento del cine fue el almacenamiento de las imágenes. Niépce fue uno de los primeros investigadores de la fotografía; en 1822 consiguió fijar la imagen sobre una placa de sal de plata, aunque esa placa necesitaba un larguísimo tiempo de exposición, unas 8 horas. Hacia 1870 la película era impresionable con sólo 1/25 de segundo. En 1878 Eastman protegió la emulsión con gelatina, consiguiendo así preservar su potencial impresionable durante largo tiempo. En 1889 ya estaba patentada la cámara fotográfica y la cinta de celuloide.
Utilizando el celuloide de Eastman y la cámara denominada "pistola fotográfica", puesta a punto años antes por un astrónomo para reseguir la trayectoria de los planetas, Eadweard Muybridge consiguió registrar, fotograma a fotograma, el trote de un caballo. Muybridge probó que hay instantes del trote de un caballo en que ninguna de las cuatro patas toca el suelo, generalizando después su método al estudio del movimiento de toda clase de animales (elefantes, camellos, tigres, ciervos...) y de personas. El legado de Muybridge consta de decenas de miles de instantáneas, que todavía hoy en día sirven a los dibujantes de cine de animación.

Esas fueron las primeras películas de la historia, pero todavía no eran verdaderas películas de cine, faltaba la proyección continua que reprodujera verosímilmente el movimiento.
En los veinte años que transcurren entre 1890 y 1910, la tecnología de la imagen en movimiento progresó con fuerza, en particular el mecanismo de transporte de la cinta de celuloide, lo que dió como resultado cámaras y proyectores fiables. Como inventores del cine se suele citar a Lumière en Francia, y a Edison en EEUU, pero también es cierto que hubo otros inventores, sólo que Lumière y Edison supieron aunar ingenio yambición industrial mejor que los demás. Lumière y Edison construyeron los primeros cinematógrafos, esto es, las primeras cámaras de registro continuo de tiras de fotografías y los primeros proyectores para ver estas imágenes en movimiento ampliadas y proyectadas en una pantalla. Ambos montaron también las primeras industrias de producción y distribución, iniciando así el cine como espectáculo de masas.

Lumière es en particular el autor de la primera película con argumento: "El regador regado". Pero el primero que toma la cámara y se pone a fantasear con ella, en lugar de simplemente retratar la realidad, es Georges Méliès. La idea le vino a Méliès al atascársele la cámara, reanudar la filmación y ver el resultado: acababa de nacer el truco cinematográfico. Para hacerlo controlable, inventó el mecanismo con el que asociar el giro de la manivela de la cámara con el número de fotogramas impresionados. Méliès, en Francia, y Segundo de Chomón, en España, con sus trucos y efectos hicieron que el cine no se limitara a reflejar lo fotografiable o visible. De ahí surgió el cine de ficción y en particular el cine de animación y el cine de efectos especiales, en los que se da singularmente una combinación a partes iguales de habilidad creativa y habilidad técnica. Del truco cinematográfico descubierto por Méliès procede también la idea de algo esencial en el cine: el montaje.

A fines del siglo pasado había lámparas de arco para iluminar rudimentarios platós. Se usaban los primeros planos, los travellings y la mezcla de imágenes. La técnica hacía posible el encadenado, la disolución a negro y multitud de efectos, efectos que, en manos de los directores, adquirirán con el tiempo su significado. Nace entonces una gran variedad de géneros cinematográficos: el cine de acción, el cine cómico, el cine de propaganda... Tras el primer cuarto del siglo XX, el cine ya es lenguaje y también industria, la primera industria del ocio.
 
 

El siguiente avance técnico del cine fue la incorporación del sonido. Un primer problema era la amplificación del mismo, el otro era su sincronización con las imágenes proyectadas. Dos sistemas se disputaron la primacía: el Vitaphone, que consistía en un disco en el que se grababa y reproducía el sonido, y el Movietone, en el que el sonido se impresionaba directamente sobre la película. "El Cantor de Jazz", de 1927, la primera película sonora, fue rodada con el primer sistema, pero el que mejor resolvía el problema de la sincronización fue el segundo, por eso fue el sistema que se impuso en seguida.
 

Otra consecución técnica importante para el cine fue el color. En realidad hubo películas con color desde los inicios del cine, como algunas películas en blanco y negro viradas para la ocasión, por ejemplo azul para escenas nocturnas y rojo en caso de incendio. Otro sistema usado era pintar directamente el celuloide, fotograma a fotograma. No eran éstos, claro está, procedimientos muy prácticos. La captación directa del color aparece en 1915 con la patente Technicolor. El primer sistema


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