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Platea infantil
Breve, pero
rendidor
"Bolsillos: un circo". Espectáculo unipersonal de Enrique Federman. En el Museo del Títere Mane Bernardo y Sarah Bianchi, Piedras 905. Próxima función: el 29 de noviembre, a las 16.
Nuestra opinión: muy bueno.
Pese a que, en realidad, se trata de un espectáculo breve y acotado, dirigido especialmente a los chicos más pequeños, la gracia y la ternura del payaso convocan la ingenuidad de todas las edades.
Enrique Federman demuestra en su trabajo una solvencia profesional que cautiva.
En realidad, más que por el bolsillo, el circo se instala en la nariz colorada. Los cambios de chaleco y otros accesorios del vestuario, y la sorprendente variedad de objetos que salen del bolsillo y del bolso, dibujan las imágenes de las diferentes escenas en las que actúan el mago, el malabarista, el tragasables, el tragafuego, cuya habilidad se conjuga con una aparente torpeza que enternece.
Es evidente que el actor-clown sabe qué resortes convocar en su público, cuándo integrar al espectador como ayudante, cuándo atraparlo con una vuelta de tuerca o, simplemente, cuándo hacerlo reír.
La consigna es
el juego
La tónica
general es el juego, la diversión, la permanente sonrisa, y ese
desafío a prestar la inocencia y la capacidad de fantasía para
que el circo se quede. Un circo que anida en el recuerdo, en los
sentimientos y en las ganas de despojarse de prejuicios y dejarse
sorprender.
Es un trabajo breve, pero dan ganas de que se extienda, y vale la pena acercarse a él.
Ruth Mehl
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