En alquimia,los símbolos son utilizados de
forma diferente por cada autor según sus preferencias. Por tanto
ocurre que un mismo símbolo puede ser utilizado para describir diferentes
elementos o partes del proceso y es práctico no fijarse demasiado
en los nombres sino en las descripciones que les siguen para descubrir
las características que el autor nos quiere comunicar. El proceso
alquimico nos es desconocido en principio. En el caso del dragón,
se utiliza sobre todo para describir la primera y mas importante operación
de la Gran Obra y representa al ego o yo. El dragón era considerado
como muy violento y destructivo.
El hombre, aquí en la tierra, es un ser
doble dotado por una parte de un alma inmortal con ciertas facultades como
la consciencia, y por otra de un cuerpo físico con un cerebro que
tambien posee ciertas facultades. El alma es la que tiene la capacidad
de darse cuenta de las cosas y el cerebro es el que forma el ego o yo.
Estos dos aspectos, interactúan constantemente.
Cuando se nace, la memória del cerebro
está casi vacía y sólo tiene ciertas tendencias latentes
de la heréncia genética y del
karma. Con el paso del tiempo,la memória
se llena de conocimientos, datos y experiencias. Llega un momento en que
estos conocimientos forman lo que se conoce como ego o yo. A partir de
aquí, la mente queda fuertemente condicionada por todos estos conocimientos.
Si uno no está atento, todo lo que sucede, tanto en el exterior
como en el interior, es traducido automáticamente e instantáneamente
según este condicionamiento y por tanto siempre nos movemos dentro
del campo de lo conocido. Cuando hay un acontecimiento nuevo, éste
no es observado tal como es, objetivamente, sin prejuicios, sino que es
"transformado" para adaptarlo a los datos previos.
Así, no nos relacionamos con los hechos tal como son, sino con la
idea que tenemos de ellos. Entre el hecho y nosotros se interpone la idea
preconcebida del mismo. Por tanto, para ver los hechos tal como son y que
lo desconocido pueda llegar a nosotros (ya que no se puede buscar lo desconocido
sino que ha de "venir") es
necesario que la mente se encuentre en un estado
de observación atenta, lo más quieta y tranquila posible.
Se puede ver que la mente está siempre parloteando, agitada, ocupada
en mil cosas triviales. El conocimiento es necesario utilizarlo en cosas
mecánicas, como cuando hemos de trabajar, conducir, cocinar, etc.
Pero cuando no hacemos nada de esto, e incluso cuando
lo hacemos, la mente debe estar en un estado
de observación atenta. En este estado de quietud mental, se puede
ver el ego y sus actividades negativas como la envidia, egoismo, codicia,
violencia, ansias de poder, lujuria, etc. Cuando se ve directamente un
peligro, hay una acción directa. Por ejemplo, si vamos a cruzar
una calle y vemos que se acerca un coche a gran velocidad, uno no piensa
nada, automáticamente sabe lo que tiene que hacer. No piensa ¿que
hago?, ¿cruzo o no cruzo?. Simplemente
ve el peligro y actúa directamente para
evitarlo. Si uno ve directamente las actividades negativas del ego, cosa
nada fácil, entonces hay una acción instantánea y
éstas no se producen más. No se dice, soy envidioso pero
me esforzaré y en algún tiempo lo solucionaré. Así
no es posible hacerlo. Porque entre otras cosas, el ego que quiere dejar
de ser envidioso, no es diferente de la envidia. O sea que es la misma
envidia que quiere dejar de ser envidiosa. Por lo tanto es imposible el
cambio. O hay un discernimiento directo que lleva a un cambio instantáneo,
o no hay cambio. El ego que es creado por el pensamiento y que es la suma
de los conocimientos y experiencias almacenados en la memoria, tiene su
lugar y su función, que es
básicamente mecánica y repetitiva,
pero como es la última adquisición de la evolución,
ha ocupado todo el espacio de la consciencia, incluso los que no le corresponden,
se ha de colocar pues en su lugar. No es el ego el que tiene que entrar
y recorrer el proceso alquimico, sino el alma libre e incondicionada. Esto
a veces es llamado la disolución o destrucción del yo
pero estas expresiones son un poco fuertes y
parece mejor hablar de colocar el ego en su sitio. Esto tiene muchas más
implicaciones y muy importantes. Aunque no lo parece, esta es la llave
maestra que abre todas las puertas. Uno puede investigar estos aspectos
solo, si tiene suficiente interés, pero como es complejo, es positivo
leer a Krishnamurti ya que trata estos temas en profundidad y bajo diferentes
perspectivas.
En alquimia esta operación es descrita
muy sucintamente como la lucha entre el caballero (o alma) y el dragón
(o ego). Se dice que el caballero debe "matar" al dragón para acceder
a las manzanas de oro del jardín de las Hespérides. Es el
combate de las dos naturalezas, una fija (ego) y la otra volátil
(alma). Es la lucha entre la Rémora (alma) y la Salamandra (ego).
Pero como ya he dicho antes, hay que ir con cuidado porque los simbolos
se utilizan para describir partes diferentes del proceso. Así pasa
con el dragón y con la salamandra que a veces representa el fuego
secreto.
En el evangelio tambien se trata de este tema
como cuando Jesús dice que para entrar en el Reino de los Cielos
hay que hacerse como un niño, ya que los niños aún
no tienen el ego totalmente formado y "cristalizado". O cuando hablando
con Nicodemo dice que "el que no muera (ego) y nazca de nuevo (alma) no
puede ver el Reino de Dios o tener parte en Él, ya que lo que ha
nacido de la carne (el ego) carne es, mas lo que ha nacido del Espíritu
(el alma) es Espíritu o Espiritual".