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CIERTAS ACLARACIONES SOBRE
LA SINCRONICIDAD Y SU RANGO
por
Raúl Ortega
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Es en la sincronicidad pertenece al ámbito
ambiguo para el intelecto de los fenómenos límites, aquellos
para los cuales intervienen factores de díficil repetición
en un laboratorio pues gozan de una autonomía que no se presta a
dominio ni sujeción arbitraria. En este caso, además, uno
de los factores intervinientes obligatoriamente es la psique del obesrvador,
mejor se diría afectado, y es ya éste un dato no aprehensible
directamente por otra psique, puesto que es imposible hacer de él
una variable que otra psique pueda captar y tomar como un dato a ella subordinado;
no existe sujeto que sea objeto para otro sujeto, como nosotros no podemos
subordinarnos en todo a nuestro mismo todo. Sólo se puede colegir
por afinidad. Y ya el estado de esa psique no es un estado ordinario, con
lo que la exploración intelectual y cualquier juicio al respecto
se hace demasiado superfluo si no existe la propia evidencia. Pero la opinión
sobre lo que sea es algo que nadie humanamente constituido puede evitar,
por desgracia para la veracidad que es la mas afectada ´por estos
comentarios quizás apresurados.
Todos los intentos hasta ahora realizados para
"objetivizar" el fenómeno desvinculándolo de la variable
personal han fracasado. Querer encontrar un mecanismo cósmico
independiente del observador es una presunción positivista que no
cuadra bien con la esencia del Universo, donde siempre al lado de los objetos
existe un sujeto, que puede obviarse como un común denominador en
muchos casos, pero no precisamente en éste. Todos los fenomenos
sincronísticos tienen una exposición física objetal,
pero a la vez una imbricación biográfica, que puede ser sentida
subjetivamente con toda resonancia si el individuo participa más
o menos conscientemente de su propio proceso vital, o a veces no , si el
individuo sólo es afectado de manera somera y será quizas
más tarde cuando comprenda en mayor alcance lo que pasó en
ese momento vital. Esta implicación objetivo subjetiva, donde el
observador es afectado por el sentido y la ordenación del suceso
y el cosmos físico también, normalmente incluso incumpliendo
sus propias leyes especialmente las estadísticas, hace que este
género de sucesos pertenezca a un plano no reductible ni a la mente
del observador ni al acaecer físico, verosímilmente conjugador
de ambos a la vez y podríamos atrevernos a decir trascendente.
En todos los casos de intento de estipular ley
la investigación se atora efectivamente si no se recurre al planteamiento
de la importancia del individuo diferente. Entonces se aclaran algunas
contradicciones: no todos los investigadores la encuentran, pues sólo
algunos "atraeran" los sucesos extraños, y éstos no siempre
sino sólo cuando la investigación vaya pareja con algún
desarrollo personal anexo en ese mismo momento; no todos los individuos
investigados darán "positivo" en el test, sino sólo aquellos
con un momento biográfico necesario. No son sucesos patrimonio de
todos ni de todo momento.Son sólo determinados sujetos los verificables
astrológicamente, y darán fé de sucesos curiosos sólo
algunos de una multitud de analizados. Tampoco las cartas zener son juego
común de la familia, y el tarot o el I Ching hablan con más
claridad unas veces que otras. A ciertos individuos en determinado momento
les hablan hasta las piedras siendo sordos. Otros nada saben de todo ésto.
Pero si pudiéramos distinguir los requisitos
no se dude de la aplastante obviedad de la investigación en ese
caso. Para eso ya se necesita que el investigador pueda comprender el proceso,
o sea que lo haya vivido, y que fuese comentado el estudio por quien esté
en condiciones de entender los términos en que se ha hecho.
Podemos decir algo al respecto de las condiciones.
Primero que como sólo atañen en principio al sujeto son desde
fuera casi invisibles, tanto como cualquier circunstancia psíquica.
Pero el hambre o el amor van dejando huellas y aquí también
existe un rastro. La circunstancia básica es una constelización
del inconsciente de un grado tal que ya toca el estrato colectivo de éste:
el individuo está confuso, en medio de un cosmos de sentido confuso;
su personalidad aparece alterada para los demás y para él
mismo, y corporalmente existen inervaciones desagradables en el intestino
y el corazón acompañadas de zozobra vital. Poco a poco se
van encajando en la personalidad concepciones de marcado carácter
trascendente, si el proceso sigue un curso positivo, y va desapareciendo
lo estrictamente morboso. Por fuera el individuo clramente se encuentra
en un desarraigo de lo prosaico frente a un encuentro con lo legítimo
profundo. Este es el caldo de cultivo de la sincronía y la tierra
desde donde la surgente personalidad se enlazará con ella, no siempre
en diálogo igual de activo.También sobre los sueños
se puede hablar, así como de las relaciones.Individuos con un encuentro
de éstas características ya se han topado mucho antes con
ciertos sucesos especiales, pero habían perdurado en la memoria
hasta entonces como anécdotas inolvidables pero generalmente sin
uso claro. En esta eclosión, los nuevos acontecimientos sin embargo
toman el cariz de lo numinoso, inaplazable, y se engarzan perfectamente
aunque quizás sólo intuitivamente en la problemática
vital más perentoria.Aquí la sincronía se hace incontestable
por significativa y profusa; tiene el carácter de un diálogo
con algo por encima de uno, de los demás y del Universo físico,
donde parece que hasta los astros remotos están al tanto de lo que
le pasa al individuo. Efectivamente, se está creando conciencia
y con ella mundo, pues ambos son inseparables. Y a la vez se percata de
lo que está antes y por encima de él, aquello que crea las
dos cosas (una sola, mejor visto) frente a lo cual su tarea es no oponerse,
no jactarse de que es él el creador de "su"ºconciencia y de
"su" mundo.
El hombre no hace nada, nunca ha hecho nada,
ni dormido ni despierto, y darse cuenta es precisamente dejar de estorbar;
eso es el ünico hacer precisamente, un no -hacer.
Si no se entiende que profundizando en la psique
nos encontramos con algo más allá de lo puramente personal
aprendido (y esto sucede sólo cuando no se toma la molestia de profundizar),
si no se entiende que "lo" que aprende es algo y debe serlo pues ¿quien
o que aprende entonces lo aprendido? y ese algo es ya un organismo configurado
antes de la pura experiencia, como todo ser vivo (hasta un ordenador funciona
con un programa previo al dato que registra), si no se entiende ésto,
entonces no se puede entender cómo el hombre se engrana íntimamente
con el cosmos pues eso sobre lo que se asienta la persona está estrechamente
ligado como cuerpo a la materia y como espíritu a la energía
que la transforma. Por cierto que si toma esta interioridad la palabra,
y lo hace muy a menudo de manera sincronística, nos dibuja una Realidad
donde estos conceptos se hacen falsos.
Una característica a destacar es la siguiente:
los contenidos que trae a colación la sincronía so siempre
de naturaleza mítica, religiosa y trascendental. Por eso el carácter
divino que ya le daba la omnisciencia y el todopoder propio de estos hechos
se ve subrayado por los mismos contenidos de que se ocupa. Solo en experimentos
forzados (como las cartas Zener) donde en cierto modo amaestramos al inconsciente
éste se expresa en contenidos meramente anecdóticos.
Por eso a quien resta importancia a este género
de cosas le preguntaría si degraciadamente a él nunca su
paquete de detergente o su televisor le han revelado ningún misterio,
con más claridad que el mismo Gurú Melo, o si nunca ha recibido
el mejor consejo de la portera de su bloque, que hablaba al pasar con el
loro de la vecina del primero D...
Es cierto que a veces ocurre que en efecto un
individuo puede constatar una cierta proporción de sincronía
en su vivencia, pero al parecer no con más mella de lo simplemente
curioso. Ya he hablado antes de esos casos previos a lo que con posterioridad
tal vez de años pueda convertirse en aluvión ineludible.
Ocurre en momentos en que el desarrollo vital se encuentra en un momento
importante, pero ahí donde lo esencial escapa a la discriminación
consciente. Entonces el inconsciente es el silencioso y solitario constatador
de lo realmente importante que esa persona vive en ese momento, y si al
manifestarse no encuentra eco suficiente, baja la voz. En estos momentos
el proceso fluye inconscientemente en su mayor parte. Si no encuentra franca
obstaculización en la conciencia no habrá sintomatología
neurótica. Si necesita de un cambio efectivo en la superficie entonces
habrá de esto o una vivencia externa traumatizante.Cuando se llegue
a una convergencia de contenidos entonces la sincronicidad se hará
completamente
significativa, y la afinidad reforzará
por reciprocidad la manifestación de ésta.
P.D:Gurumelo es el nombre vulgar de una seta exquisita
del sotobosque de Andalucía occidental