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El origen
del alalá, y su relación con otroas formas musicales, en
particular con la música litúrgica, han atraído la
atención de los musicólogos durante los dos últimos
siglos. Se han propuesto numerosas teorías, pero lo cierto es que
el origen de estos cantos va unido al de la identidad gallega, y se desvanece
en la antiguedad.
La utilización
de los alalás como un símbolo de la identidad nacional gallega
hace olvidar con frecuencia que también presentan innegables similitudes
con otros cantos de raíz de culturas cercanas (Castilla, Al-Andalus,
Magreb). Aunque los poetas del "rexurdimento" asimilaron a Galicia y Lusitania
con los pueblos celtas (si es que el término "celta" tiene en realidad
consistencia desde el punto de vista antropológico y cultural al
ser aplicado a Galicia), las formas musicales gallegas, y en concreto los
alalás, comparten muchas similitudes con otros cantos arrítmicos,
y no precisamente los de Irlanda o Escocia. Hay enormes diferencias entre
el noroeste peninsular, sometido a múltiples influencias prerromanas,
grecorromanas, germánicas, árabes o Europeas llegadas a través
de la vía Jacobea, y las Islas Británicas, con un sustrato
celta más puro, matizado escasamente por romanos o vikingos, y posteriormente
por el contacto con Europa. A pesar de que subyace en Galicia un humus
céltico innegable, nuestras foliadas o jotas están más
emparentadas con los fandangos que con los reels. Así, nuestros
cantos arrítmicos se asemejan a ciertos cantos castellanos o andaluces,
más que a las Pibroch Escocesas.
Muchos
autores han señalado como fuente de inspiración de los alalás
a la música religiosa, concretamente al canto Gregoriano, y esta
es la idea más aceptada. Autores del siglo pasado, como Veres, Martínez
Padín o el arrebatado Benito Vicetto aseguran que los alalás
fueron traídos a Galicia por los fenicios, que los cantaban en sus
naves para acompañar la remada, y los llamaban "alelohuías".
Otros autores han querido ver un origen griego para los alalás.
Pero la teoría más aceptada es que el pueblo copió
o adaptó para sus cantos formas musicales que escuchaba en la liturgia.
Santiago Tafall, importante musicólogo, y maestro de capilla de
la catedral compostelana a principios de siglo, comparó detenidamente
los alalás con el canto Gregoriano. Los alalás recogidos
por Casto Sampedro en su Cancionero son un perfecto ejemplo. Podemos consultar
estas partituras y establecer curiosas comparaciones.
El número 1 es similar al segundo modo gregoriano, el número
2 al cuarto modo, los número 5 y 6 al séptimo modo, y así
con cada uno de ellos.
El monje
frnaciscano Luís Fernández señaló las similitudes
entre la melodía número 29 y un pasaje del Te Deum, el que
comienza con Sanctus. Podemos escucharlo.
Pedro
Carro compara un alalá recogido en tierras del Ulla con el VII tono
de la salmodia. Escuchemos su cadencia.
Con pequeñas modificaciones, el alalá se transformó en otros cantos tan populares como él mismo: los cantares de arriero, los cantos de ciegos, los cantos de oficio y profesión, muchos cantos de Nadal, como los de Reises, entre muchos otros. De todos ellos hay que destacar los cantos de arriero, muy semejantes al alalá, interpretados a capella, muy emotivos y hermosos. Recordemos que los arrieros eran individuos que vivían la soledad de los caminos, y en general eran muy apreciados, porque podían ejercer funciones de correo o de mensajero, debido a su constante movilidad.
Características musicales de los alalas
Los alalas
son cantos arrítmicos, basados en la repetición de un tema
corto, separadas estas repeticiones por fraseos instrumentales, o cantados
sin palabras. En el presente siglo se popularizó la gaita como instrumento
puente en los alalás, debido a la influencia de Feijoo.
Las melodías
utilizadas son generalmente diatónicas, y basadas en un bajo continuo,
como el roncón de la gaita. La adpatación progresiva a la
polifonía en las modernas corales les ha ido imponiendo características
más modernas, como armonizaciones diversas, y transcripciones en
2x4 o 3x4, y más raramente 6x8, o combinaciones entre ellos.
La melodía
acaba en una cadencia conclusiva, que suele estar compuesta por las mismas
notas del principio, pero es alargada y sostenida hasta su extinción,
una característica muy propia de los alalás.
La letra
son siempre versos octosílabos, rimando en cuarteta o redondilla,
sin estribillo. El mensaje de la letra es variable, pero no ha de
contener burlas, ultrajes, o palabras malsonantes, ha de ser un canto serio
y respetuoso
Los instrumentos
utilizados para acompañar a la voz humana en los alalás son
la gaita y en ocasiones la percusión, al menos en la manera en que
Feijoo popularizó estos cantos por todo el mundo. La gaita utilizada
es la tumbal, en si bemol, apropiada para ajustarse a las voces de un coro.
El instrumento suele acompañar la melodía principal, o sólo
tocar en las partes instrumentales, realizando variaciones y floreos de
considerable virtuosismo , mientras las voces cantan notas de mayor duración,
acabando ambos, voces y gaita, en la misma nota final.
La zanfona
tocada por los ciegos mendicantes en Galicia hasta los años 50 también
es un instrumento con el se acompañó a los alalás.
Su sonido cálido y misterioso se complementa de manera especial
con la voz humana. El zanfonista orensano Faustino Santalices recuperó
muchos cantos en el límite mismo de su extinción, y grabó
un histórico disco en 1958 incluyendo muchos alalás, de los
cuales podemos escuchar "Lonxe da terriña".
Los alalas
como símbolo nacional: su identificación con Galicia
Si es cierto que la música tradicional puede hablar acerca de la naturaleza de un pueblo, no hay duda de que los alalás representan la identidad misma de Galicia. Estos cantos fueron el eco de los gallegos a lo largo de los siglos, y fueron adoptados por los poetas del "rexurdimento", los ideólogos del protonacionalismo y los músicos de la "Belle epoque", junto con la gaita, como símbolos de la regeneración de la nación gallega. Su deseo fue unir a los gallegos en torno a los símbolos de su autoidentificación. En palabras de Feijoo "que en Galicia se escuche una oración de armonías, mantenedora del fuego sagrado. Que nuestro cancionero sea el libro único donde las almas gallegas aprendan a leer sus propios sentimientos, sus propias emociones"
Alalá
de Mazaricos, interpretado por Cantigas da Terra
en 1921 (grabación de un disco de piedra). Ejemplo de alalá
armonizado para un coro, con gaita y tamboril en las partes instrumentales.
Los alalás
son la canción de una madre a su hijo, el lamento de los emigrados,
la canción de los trabajadores de la tierra, el dolor y pobreza
de la atávica sociedad rural gallega, el orgullo de los bardos,
las palabras de amor de los enamorados , y por encima de todo, la expresión
de la saudade que tanto caracteriza a nuestra forma de ser.
Casi sobrepasada
por el precio del progreso y la globalización, la cultura musical
gallega duerme en nuestro inconsciente colectivo. La preservación
de los alalás es también la preservación de nuestro
legado cultural. Junto con el idioma, constituye la misma esencia de muestra
identidad. Mantengamos vivos estos cantos.
BIBLIOGRAFIA
Etnografía Galega. Xesús Taboada Chivite. Editorial Galaxia
Música folklórica galega. Xosé Casal. Inespal SA.
Aires da terra. La poesía musical de Galicia. José Luís Calle.
Cancionero musical de Galicia
de Casto Sampedro y Folgar. Fundación Pedro Barrié de la
Maza.
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