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Desde un punto de vista iconográfico,
los temas representados se reparten más o menos al 50
por ciento entre figuraciones y signos. Las primeras corresponden
casi en su totalidad a diferentes especies animales: 66 ciervos
(20 ciervas y 46 ciervos), 40 caballos, 40 bisontes, 8 uros,
16 cabras, 2 jabalíes y 2 rebecos, a las que se suma un
reducidísimo número de antropomorfos y "máscaras".
Entre los signos del panel destacan claviformes, manos y "chozas",
y cuadrangulares y escaleriformes en el resto de las galerías.
En una relación no aleatoria con los temas encontramos
una gran variedad de técnicas de grabado y pintura. Salvo
la policromía, todos ellos aparecen en diferentes puntos
de la cueva, pero sólo la primera sala permite el estudio
de las superposiciones, aunque sus fases no siempre resulten
fáciles de discriminar.
Bajo distintas cantidades y calidades, Altamira presenta un auténtico
muestrario de la mayor parte de los procedimientos de ejecución
del grabado y de la pintura. Los primeros se realizaron mediante
digitaciones o incisiones realizadas con instrumentos de piedra.
Por su parte, las técnicas de las pinturas pueden sintetizarse
en tres grandes grupos: la "serie roja" (trazos de
contorno o tintas planas), la "serie negra" y los polícromos.
Éstos últimos realmente emplean tan sólo
dos pigmentos artificiales, que se reparten con diferentes intensidades
y se combinan con el grabado, el raspado, lavado y la coloración
y accidentes naturales de la pared.
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